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12 ESPAÑA ZAPATERO AJUSTA EL GOBIERNO ANTE LAS ELECCIONES LAS ENTRECAJAS DE LA CRISIS SÁBADO 7 s 7 s 2007 ABC De tanto esperar, pilló por sorpresa El runrún interno se había apagado después de que Zapatero hubiera desechado la remodelación antes e inmediatamente después de las elecciones del 27- M. Sólo estaban en el secreto José Blanco y María Teresa Fernández de la Vega GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. En el secreto sólo estaban, desde el lunes, José Blanco, el número dos en el partido; y, desde mediados de semana, María Teresa Fernández de la Vega, la número dos en el Gobierno. A nadie más hizo partícipe José Luis Rodríguez Zapatero de su propósito de realizar una remodelación del Gobierno hasta que el jueves se lo comunicó a los ministros entrantes y salientes. A los cesados los pilló por sorpresa porque el runrún que sonaba en los circuitos internos tras el revés de las elecciones municipales se había apagado. Nada se filtró, según Zapatero por la mucha lealtad de sus colaboradores, pero a este hecho no fue ajeno ese apagón por agotamiento en la espera de una remodelación que muchos veían necesaria pero nunca llegaba y que no cerró hasta entrada la noche del jueves, cuando toda la atención estaba centrada en la resaca del debate de la Nación. El presidente aseguró ayer que tenía la decisión tomada hace semanas y argumentó que un cambio de Gobierno no se puede pensar ni planificar ni gestionar en veinticuatro horas Según las fuentes consultadas por ABC, la maduración ha sido larga porque, entre otras razones, hubo presiones para que acometiera una remodelación de esta naturaleza en febrero, aprovechando la salida anunciada de Juan Fernando López Aguilar para optar a la presidencia del gobierno de Canarias para que así la pudiera capitalizar el partido ante las elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo. Pero, entonces, el presidente, que gusta de medir y aplicar sus tiempos guiándose sólo por su reloj juzgó que no era el momento más propicio para jugar esa carta, que no habría podido sacar ahora si la hubiera utilizado entonces dada la proximidad entre ambos momentos. Aunque posiblemente sondeó antes a Bernat Soria, se sabe que a Carme Chacón le anunció su nombramiento a primerísima hora del jueves, durante la última sesión del debate sobre el estado de la Nación, y que a Jordi Sevilla le comunicó su salida por la noche, aunque, como a otros cesados, los citó a primera hora de la tarde. Sevilla, tras conocer su salida del Gobierno, anuló su presencia en las tomas de posesión de los presidentes de Aragón y Baleares, confirmadas el mismo jueves en la agenda del Gobierno oficial. En la misma figuraba también que Elena Salgado viajaba ayer a Chile para asistir a la IX Conferencia Iberoamericana de Salud. Los nuevos ministros jurarán o prometerán el lunes sus cargos ante Su Majestad el Rey, a quien Zapatero informó también el jueves en el Palacio de la Zarzuela, antes de comunicar su decisión a los salientes. Ayer, con los deberes hechos, y tras unas semanas de gran intensidad por los compromisos internacionales, los preparativos del último gran debate parlamentario de la legislatura y el proceso de remodelación del Gabinete, Zapatero se tomó el fin de semana libre. El presidente del Gobierno comentó ayer con colaboradores cercanos su satisfacción por el fichaje de Bernat Soria, aun a sabiendas de que tiene un perfil conflictivo, y el del escritor César Antonio Molina. Sin embargo, estos dos nombramientos han inquietado en sectores tradicionalistas del PSOE, que subrayan el mal resultado de los fichajes de diseño con el recuerdo de casos como los de Baltasar Garzón, Jorge Semprún o Miguel Sebastián. Y que haya apuntado explícitamente a Sevilla como posible sustituto de Joan Ignasi Pla ha provocado una tormenta en el socialismo valenciano. Toma de posesión el lunes La última baza preelectoral Última foto de familia del Gobierno, fechada el pasado 1 de junio, tomada para que saliera la última incorporación, Fernández Bermejo EFE Ángel Collado GABINETE SIETEMESINO C on las Cortes cerradas por vacaciones, sin tiempo para poner en marcha proyectos de algún calado, en descarada clave electoral pero para aparentar que le queda fuelle para agotar legislatura, Zapatero remodela su equipo para alumbrar un Gabinete que será el de más corto recorrido de los últimos 24 años. Tiene fecha de ca- ducidad fija en ocho meses, que son siete de labor efectiva porque agosto está por medio. Además, si se tiene en cuenta la experiencia previa en materia de gestión y administración de organismos públicos- -ninguna- -de los nuevos ministros como Bernat Soria y Carme Chacón en sus respectivos departamentos, el periodo de aterrizaje será más largo de lo normal. Zapatero vuelve a decantarse por romper moldes. Sus antecesores en la Presidencia del Gobierno, Felipe González y José María Aznar, hacían los cambios en el Gobierno con el calendario electoral en una mano y las encuestas en la otra, pero siempre con más de un año de margen para que los nuevos ministros tuvieran tiempo de desarrollar algún proyecto o tarea. En el PSOE y en la oposición esperaba la crisis de Gobierno a principios de este mismo año. Se regían por la citada lógica de la experiencia acumulada. Zapatero tenía que prescindir del ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, para que encabezara la candidatura socialista a las elecciones autonómicas en Canarias y lo normal era que aprovechara para desprenderse de alguno de los miembros de su Gabinete más quemados o que simplemente se habían excedido en su afán de anonimato. Al margen de los conflictos planteados por Carmen Calvo y María Antonia Trujillo, estaba el peculiar caso de Jordi Sevilla, el ministro apartado por su jefe del asunto más importante que afectaba a su departamento, el de Administraciones Públicas: el estatuto ca- talán y todas sus derivadas. Faltaba algo más de un año para que terminara la legislatura. Tocaba soltar lastre y tomar impulso ante las elecciones municipales y el tramo final de la legislatura. Zapatero no hizo nada, cambió a López Aguilar por Bermejo como si no tuviera que hacer más cambios. Ahora rectifica, sin tiempo en términos de labor de Gobierno, pero sí para preparar la campaña electoral. El nombramiento de Bernat es todo un guiño para la progresía científica y Chacón dispondrá de una buena plataforma pública para preparar su candidatura por Barcelona para las generales. El jefe del Ejecutivo escapa por unos días al agobio de sus negociaciones con ETA que le han recortado la iniciativa política por voluntad o ineptitud propia.