Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 ESPAÑA España, objetivo de Al Qaida VIERNES 6 s 7 s 2007 ABC Todo el mundo conoce el recorrido que hacen los turistas en la zona, por lo que al terrorista le resultó fácil actuar ral añaden mientras los tres vehículos que escoltan al convoy de periodistas surcan la carretera hacia el lugar de los hechos como una flecha. Los lugareños miran alucinados a la comitiva que entre sirenas y acelerones rompe el armónico caos que impera en las calles comerciales de Mareb. Esta seguridad y normalidad oficiales, sin embargo, no han servido para atraer la confianza de los turistas. Mientras que los funcionarios repiten que en estos últimos días ha habido visitas a la zona, los vigilantes del templo de la Reina de Saba afirman que no han recibido a nadie. Estos vigilantes despidieron a los españoles tras la visita, pero aseguran que no vieron nada. Sólo recuerdan la gran explosión instantes después de que los turistas salieran. El ataque se produjo a unos 300 metros de la puerta de acceso al templo. El hotel Bilquis presenta un aspecto desolador. Vacío, sin uno sólo de los trece mil turistas que su director afirma promediar cada año, es el espejo de las primeras consecuencias del atentado. Ayer estaba prevista la llegada de tres italianos y Abdu Alsalam Alhamady se frotaba las manos. Pero los italianos, finalmente, cambiaron de idea. La piscina del Bilquis guarda el triste recuerdo de albergar el último chapuzón de los siete turistas españoles que desde este hotel partieron directamente al encuentro con la muerte. Hotel vacio La Policía yemení cuenta con el apoyo de sus colegas españoles en la investigación del atentado de Al Qaida Mareb se queda sola Los vigilantes del templo de la Reina de Saba afirman que no han recibido a nadie en los últimos días s El atentado ha vaciado de turistas una ciudad en la que resulta extraño ver a un solo viandante sin el kalashnikov colgado a la espalda TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARÁN, ENVIADO ESPECIAL MAREB (YEMEN) Botellas de agua vacías, guantes azules de goma, buzos blancos de limpieza, hierros, un teléfono chamuscado, cintas de música destrozadas y una cinta amarilla que impedía el acceso a la zona son algunos de los restos que quedan del brutal atentado que costó la vida a siete españoles e hirió a otros seis en Mareb. Los vehículos dañados fueron enviados el martes a la capital para que los expertos yemeníes, estadounidenses y españoles prosigan con la investigación. El suicida abordó al convoy en la puerta del templo de la Reina de Saba. Segundos después de arrancar sus motores, el grupo se vio sorprendido por una explosión que ha dejado una huella en forma de un boquete de unos dos metros de diámetro. Mareb, ciudad a la que no está permitido viajar sin escolta policial, tiene poco más de veinte mil habitantes y se encuentra a las puertas del desierto. Calurosa, chabolista y bulliciosa en sus arterias principales, era un lugar al que turistas de todo el mundo se acercaban para visitar sus restos arqueológicos. Así lo hizo el grupo español, que pasada la una de la tarde se registró en el Bilquis, hotel de cuatro estrellas. Después de darse un baño en la piscina, a las tres y media, el grupo se dirigió a bordo de sus cuatro vehículos todoterreno hasta el templo de la Reina de Saba. Es el mismo recorrido de todos los turistas, así que no tuvo que ser difícil para el terrorista. Los viajeros que llegan a Mareb siempre hacen lo mismo y van escoltados, uno no se encuentra a extranjeros solos por las calles. Después de la visita tenían que venir aquí a cenar... recuerda Abdu Alsalam Alhamady, director del hotel Bilquis. Añade que al dar la bienvenida a los españoles les dijo: El hotel para ustedes Es la temporada baja para el turismo en este país, unas fechas reservadas para europeos, con una importante presencia española, destaca el director de este establecimiento que está a las afueras de la ciudad y dispone de protección policial en sus amurallados accesos. A simple vista parece un lugar normal. Un pueblo rural y tranquilo, pero como es tradición en Yemen, resulta extraño ver a un solo viandante sin el kalashnikov colgado a la espalda. Todo está seguro repiten una y otra vez los funcionarios del Ministerio del Interior, el tema de las armas es sólo cultu- La Policía yemení abate a tiros a un egipcio que pudo participar en el atentado del convoy M. A. E. E. SANÁA. Mientras la sociedad yemení se echaba ayer a la calle para mostrar su apoyo a las víctimas del atentado de Al Qaida, la Policía abatía a un sospechoso de estar implicado en el atentado. En un comunicado oficial difundido por la televisión pública yemení, el Ministerio de Interior confirmó la muerte de un ciudadano egipcio, supuestamente implicado en el atentado contra los turistas españoles, en un enfrentamiento con la policía en la noche del miércoles. Según AP, la policía rodeó el edificio donde se encontraba el terrorista y tras pedirle por megafonía que saliera, se inició un tiroteo. Otros dos sospechosos también fueron detenidos en el transcurso de esta operación que se desarrolló en la calle Al Setin, al oeste de la capital y en la que resultaron heridos dos agentes de la policía antiterrorista, según la misma agencia. La investigación continúa abierta y el equipo de investigadores enviado desde Madrid comenzó ayer a trabajar junto a sus homólogos yemeníes. Los españoles, tres agentes de la Policía Científica y tres de la Guardia Civil, llegaron a Sanáa en un avión de la Fuerza Aérea Española junto a familiares de María Asunción Vitorica, la única herida que continua en un hospital de Yemen. Dos marchas, una popular y otra organizada por las agencias de viajes, recorrieron mientras las calles de la capital y finalmente se concentraron frente a la Embajada Española como muestra de solidaridad con los siete muertos y seis heridos que causó el ataque de un suicida en las puertas del Templo Mahram Balquis, en Mareb, en el que también murieron dos yemeníes. Bajo el grito de No al terrorismo miles de ciudadanos quisieron mostrar su rechazo al ataque contra el grupo de turistas. Flores, fotos del lugar del atentado, pancartas en árabe, inglés y español con eslóganes como El islam es la religión de la paz todo fue válido para enviar al mundo el mensaje de que el pueblo de Yemen rechaza el terrorismo y el asesinato de los inocentes