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18 ESPAÑA VIERNES 6 s 7 s 2007 ABC Cada día más pequeños El discurso gubernamental en el debate de política general confirma y ratifica una sorprendente falta de perspectiva de la política internacional. El PP también la ha perdido y sólo ha tratado los problemas de casa que los datos de la economía española se alaban o se ponen en cuarentena como si se tratara de una actividad autárquica, que las relaciones atlánticas no se citan ni se reclaman, que Hispanoamérica queda a un lado, que la inmigración parece una cuestión que está en el mismo rango que las desaladoras... Irak, que es- -hoy- -una grave cuestión internacional que preocupa a la mayor parte de los gobiernos y sobre la que se discute y se reflexiona en el mundo, es para nosotros, al parecer, o un tema del pasado que hay que olvidar o un arma arrojadiza contra la oposición. Se habló de Líbano y Afganistán, pero brilló por su ausencia un cierto concepto de la lucha contra el terror en el mundo y de los principios que deberían regir las relaciones entre países. Para unos basta con decir que son misiones ajustadas a la legalidad internacional, para otros basta con insistir en que son escenarios de guerra. Nada más. Así que, por debajo de las grandes palabras, la política española queda empequeñecida a nuestras fronteras. Y, demasiado a menudo, a nuestras rencillas internas. No vale ya el sempiterno recurso al poco interés de los españoles por las cuestiones internacionales o globales, aunque sea uno de nuestros déficits y causa, quizá, de parte del desencuentro de la opinión pública con el Gobierno de Aznar en su última etapa. No vale porque, se repare o no en ello, vivimos en mundo interdependiente, con graves problemas de seguridad, en el que nos afecta- -directamente- -lo que ocurra en otros lugares del mundo. No es sólo provincianismo no darnos cuenta de que estamos en un mundo así. Es, además un error que nos empobrece, que impide resolver problemas con nuestro concurso y que dificulta el desarrollo eficaz de España. Estamos ya en la fase final de la legislatura y es casi imposible que, a estas alturas, los partidos que pueden gobernar la próxima den un vuelco en un asunto que supone, salvo paréntesis coyunturales, un mal endémico. El Gobierno ha estado sumergido en un proyecto de reformas radicales que precisaba la exclusión del PP y en el que sólo se miraba hacia el mundo para tratar de colocarse alguna medalla de progresismo que sirviera para idéntico objetivo. Las palmaditas en el hombro que, aquí o allá, reciben algunos de nuestros gobernantes en sus paseos interna- El PP resiste las presiones y se niega a retirar el recurso contra el Estatut La Abogacía del Estado y la Generalitat redoblan su ofensiva contra los populares MARÍA ANTONIA PRIETO BARCELONA. El tiempo apremia y la tensión comienza a hacer mella en el ánimo del Gobierno tripartito de la Generalitat y en el Ejecutivo del PSOE, que no está preparado para afrontar la crisis de relaciones que se derivaría de una sentencia contraria al nuevo Estatuto catalán. Por ello, las presiones políticas que durante meses ha soportado el Tribunal Constitucional para que no tumbe aspectos fundamentales del texto estatutario se trasladan ahora al PP. Gobierno y Generalitat han lanzado una ofensiva para intentar derribar las defensas de los populares, aunque su líder en Cataluña, Josep Piqué, se encargó ayer de dejar bien claro que el PP no cederá ni dará marcha atrás, que llegará hasta el final en su firme oposición al Estatuto catalán. El abogado del Estado ha invitado al partido de Mariano Rajoy a retirar el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto catalán por considerar que no es coherente impugnar este texto y, al mismo tiempo, votar a favor del Estatuto de Andalucía o de Baleares. Según la Abogacía del Estado- -que ha elaborado un informe comparativo entre los Estatutos catalán, andaluz y balear con el objetivo de reflejar igualdad o semejanza existen numerosas similitudes de redactado en capítulos como la distribución de competencias, la organización de la Justicia, el testamento vital, la regulación de las Cajas de Ahorro o las competencias educativas. Germán Yanke El TC admite el recurso extremeño contra el texto andaluz El Tribunal Constitucional (TC) estudiará la constitucionalidad del recién aprobado Estatuto de Andalucía, contra el que la Junta de Extremadura había presentado un recurso por considerar que incumplía la Constitución al otorgar a Andalucía competencias exclusivas sobre la cuenca del Guadalquivir, pese a que el río discurre por más regiones. El PSOE ve normal la admisión a trámite, mientras que el PP reclama al presidente andaluz, Manuel Chaves, que se tome en serio la decisión del TC de considerar el recurso. El debate parlamentario de esta semana revela una quiebra, un escalón aparentemente insalvable, entre algunos planteamientos generales y la posterior realidad de la política española (y de la discusión entre los grandes partidos) Es cierto que el discurso inicial del presidente Rodríguez Zapatero tenía como objetivo apabullar con logros, muchos de ellos concretos, determinados por cifras, como un catálogo de éxitos a veces un tanto forzado. Pero esa España de Rodríguez Zapatero, que deja el España va bien de Aznar en un eslogan mojigato, se presenta también como poderosa en un contexto global: entre los países más inversores, fuerte entre sus aliados, con prestigio como buscador de la paz, importante en los organismos y las alianzas internacionales. Mariano Rajoy, en el comienzo de su intervención y de modo más elaborado, se refirió a los desafíos que llaman a la puerta de España para, en el contexto de una globalización que puede ser una oportunidad o un quebradero de cabeza proponer someramente políticas de competitividad, expansión exterior, seguridad jurídica, etcétera. Aludió críticamente a la Alianza de las Civilizaciones y se detuvo, como es sabido, en las misiones internacionales del Ejército al hilo de los soldados muertos en Líbano. Pero ese planteamiento de retos evidentes o de presunta importancia de España en el mundo no tuvo luego, como no lo tiene realmente ni en el debate político ni en el intelectual, en un debate sobre nuestro papel o nuestro punto de vista como país. Obsérvese que Europa pasó casi desapercibida, Política empequeñecida Miguel Ángel Moratinos AFP Brilló por su ausencia un cierto concepto de la lucha contra el terror en el mundo y de los principios que deberían regir las relaciones entre países cionales nos convierten, sin embargo, en cada día más insignificantes. Y el contenido del discurso gubernamental en este debate de política general lo confirma y ratifica una sorprendente falta de perspectiva. Como si no se quisiesen plantear algunos asuntos porque implican decisiones que no se desean tomar. En el otro lado, el PP no sólo ha perdido el tono internacional de sus anteriores Gobiernos (aunque hubiese quien lo calificase de sobreactuación) sino que se ha encerrado en casa, en los asuntos que- -equivocadamente- -cree sólo de casa. Más allá de las críticas al Gobierno, no se visualiza en su alternativa para las próximas elecciones generales un concepto del mundo y de los efectos de la interdependencia. Ni una presencia de sus líderes en el contexto internacional. Todo va muy bien pero, me temo, cada día somos más pequeños. Igual que el Estatuto andaluz Aunque el Estatuto andaluz, a diferencia del catalán, no define a esta comunidad como nación el informe del abogado del Estado compara los preámbulos de ambos textos para con- Carod pide a Piqué que frene la medida y el dirigente popular le responde que el PP no dará marcha atrás cluir que su espíritu es el mismo. En consecuencia, el Estatuto de Andalucía, según el informe, se haría merecedor de iguales reproches de inconstitucionalidad A la ofensiva de la Abogacía del Estado se ha sumado el Gobierno de José Montilla. Su vicepresidente, el republicano Josep Lluís Carod- Rovira, reclamaba formalmente ayer al presidente del PP catalán, Josep Piqué, que haga lo posible para que su partido retire el recurso de inconstitucionalidad y demuestre así hacia el texto catalán el mismo respeto legal que le merece el estatuto andaluz o balear. Según Carod, si el PP no retira el recurso se podría sospechar que tras su actitud hay una posición en contra de lo que votó el pueblo de Cataluña simplemente por el hecho de ser Cataluña El llamamiento de Carod no surtió efecto. Josep Piqué subrayó que el Estatuto catalán tiene una naturaleza y un sentido profundo diferentes a los textos de Andalucía y Baleares y que, por tanto, su partido no tiene la más mínima intención de desandar el camino.