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6 OPINIÓN VIERNES 6 s 7 s 2007 ABC AD LIBITUM EL PARTIDO ÍDOLOS DE LA CUEVA QUE NOS FALTA LO QUE HAY EN UN NOMBRE en que el amor comienza a apestar a tragedia, a Julieta ERMÍTANME una anécdota personal. En 2002, parece importarle una higa el cambio de nombre de su cuando en Estados Unidos todavía estaba muy reenamorado: ¿Acaso la rosa pierde su perfume si la llaciente la tragedia del 11- S y se extremaban las memamos de otro modo? llega a preguntarse para justifididas de seguridad con los extranjeros, estuve retenido car su indiferencia onomástica. unas horas por las autoridades de inmigración a cuenEl adolescente siciliano que, afásico y aterrorizado, ta de mi identidad. Me costó un buen rato convencer a llega a Ellis Island a comienzos del siglo XX, se ve dado los policías que me interrogaron- -por cierto, nada amiun nuevo apellido a partir del topónimo de procedencia: gables- -de que, aunque mi nombre y mi primer apelliCorleone. Así, o de modo parecido, millones de do coincidiera con el de algún individuo sospeinmigrantes que llegaron a Estados Unidos en choso o definitivamente wanted por la justicia sucesivas oleadas buscando lo que no hallaban estadounidense, como español contaba con un en su tierra natal, cambiaron o modificaron el segundo apellido legal que figuraba en mi pasanombre que los distinguía. Judíos, centroeuroporte y que podría servir para precisar mi idenpeos, latinos, eslavos, orientales, africanos, tificación y distinguirla de la lista de homóniadoptaron nuevos identificadores ante la nueva mos presuntamente poco recomendables que vida. Renunciaban sin pesar a un nombre que les suministraba su ordenador. Cuando, finalmente, quedó aclarado (en fin, eso espero) que es- M. RODRÍGUEZ les ataba a un pasado del que deseaban huir, a cambio de otro que los vinculaba a una problete Manuel Rodríguez nada tenía que ver con RIVERO mática esperanza. Empezar de cero: la nueva algún posible asesino en serie, violador de niidentidad pesaba entonces más que la vieja. ñas o revientabancos del mismo nombre, yo ya había perYa no es así, claro. Nuestro mundo globalizado prodido mi vuelo de enlace, pero eso no pareció importar a mociona y fomenta las identidades particulares. Y está mis adustos interrogadores, que jamás me pidieron disbien. El nombre de cada cual es un derecho humano culpas (se conoce que entonces tal cosa no se llevaba) (Convención Universal de Derechos del Niño) que persoFin de la historia. naliza e identifica, y el sistema onomástico que utiliza He recordado la anécdota a propósito de la noticia de cada país, una importantísima creación que dice muque el Ministerio de Justicia ha conminado a los regischo de su cultura, como denotan el cognomen y el adnotros civiles a otorgar como requisito imprescindible men que inventaron los romanos o los patronímicos usapara adquirir la nacionalidad española, un segundo dos por las culturas cristianas y musulmanas. apellido a aquellos inmigrantes que carezcan de él. Ese Dar nombre y tomarlo es siempre una responsabiliapellido, al parecer, no será elegido por el neoespañol a dad, un bautismo religioso o y laico. Y, en cuanto a la dien ciernes (lo que, sin duda, sería una buena oportunirectiva oficial que motiva este comentario, lo del segundad para la creatividad de cada cual) sino le será otordo apellido me parece adecuado, en todo caso: supongo gado de oficio de manera expeditiva e inapelable: reduque es lógico que quien solicita la nacionalidad españoplicando el primero. la acepte asimismo las formas elementales de nuestro ¿Qué hay en un nombre? se pregunta Julieta Capuleordenamiento jurídico. Pero, en el caso de que se requieto en un memorable diálogo (Acto II, Escena II) con Rora un segundo apellido para la nueva vida, sería una meo Montesco, cuando ya todas las cartas están boca buena idea que los interesados pudieran elegirlo. Aunarriba: al fin y al cabo, ¿acaso su amante no seguirá que el funcionario de turno tenga que aprender a escrisiendo el mismo aunque reniegue de su nombre (y, por birlo y a los nativos nos cueste un poco pronunciarlo. tanto, indirectamente, de su padre) Llegados al punto ON muchas las buenas cabezas que, más por la derecha que por la izquierda, escapan de la vida política activa y militante. Es natural. El orden cerrado, asfixiante, de la partitocracia en curso tiende a rechazar el talento y la personalidad y, quienes tienen opción a otros modos de ganarse la vida- -oficio y beneficio- se instalan en sus bufetes, sus hospitales, sus estudios, sus mostradores o, sencillamente, cogen el tole y se van con su música y sus ideas a otros menesteres menos obedientes y jerárquicos. Es el caso de Miquel Roca i Junyent, uno de los padres de la Constitución y, con permiso de Jordi Pujol, el cerebro más notable M. MARTÍN y lúcido de cuantos han poFERRAND blado, y mandan hoy, en Convergencia Democrática de Catalunya. Dejó el primer plano de la vida pública para ponerse al frente de uno de los despachos jurídicos, y de influencias, más notables de toda España. Miquel Roca se acercó a Santander, a una de las dos únicas universidades que le quedan al Ministerio de Educación, y muy discretamente, con la media voz de quien ya no tiene una oficina de prensa que le amplifique, dijo que necesitamos un proyecto reformista moderado en torno a un nuevo partido político. Una formación bisagra que, desde el centro, limite la desproporcionada influencia de los grupos nacionalistas. En política no suelen darse los ungüentos amarillos, los remedios milagrosos; pero por ahí van los caminos que, sobre una reforma profunda de la ley electoral- -sin listas cerradas y bloqueadas- puedan aliviar la esclerosis representativa que padecemos y, por ello, vivificar un parlamentarismo dinámico con el que los ciudadanos puedan identificarse. En 1986 Roca ya lo vio venir y alumbró, con más dudas de las debidas, el Partido Reformista Democrático. Un ente tan singular que su candidato a las elecciones legislativas, el propio Roca, era militante de otra formación, Convergencia. El grupo, a pesar de la notoriedad de sus integrantes, no consiguió un solo escaño, pero dejó abierta una inquietud que, con mayor rigor y aplicación, podría haber satisfecho Ciutadans. Ahora, la errática conducta del PSOE, que pone en veremos algunas de las letras de su histórica sigla, y la ineficacia endogámica y monotemática del PP inca, paz de sacudirse sus propias pulgas, avivan la necesidad de un partido nuevo, en el centro, a manera de frontera entre los dos gigantes entre quienes se reparte la merienda nacional. El marco normativo con el que han sabido protegerse el PSOE y el PP para garantizarse la alternancia en el poder dificulta mucho el brote y desarrollo de una formación nueva, con menos aparato al que mantener y, por ello mismo, más atenta a la ciudadanía. Sin compromisos de pasado y con el hambre de un futuro cuyos cimientos continentales se están construyendo sin que ni el Gobierno ni la oposición, enzarzados en lo anecdótico y menor, atiendan lo que debiera ser, por fundamental y mayor, su verdadero juego. Su servicio a la Nación y al Estado. S P