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40 INTERNACIONAL Campaña presidencial en EE. UU. JUEVES 5 s 7 s 2007 ABC Obama reúne más dinero que todos los republicanos juntos Romney se ha autoprestado 6,5 millones P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Las últimas cifras de donaciones reunidas por los principales aspirantes presidenciales en Estados Unidos indican una llamativa ventaja para los demócratas sobre los republicanos. De acuerdo a los datos facilitados con la Comisión Federal de Elecciones sobre el respaldo financiero logrado entre los meses de abril y junio, por cada dos dólares ingresados en las arcas de los conservadores, los demócratas han conseguido tres. Para hacerse una idea de estas diferencias, las 258.000 contribuciones sumadas desde enero por el senador demócrata Barack Obama superan a la suma de todas las contribuciones reunidas por los aspirantes republicanos Rudolph Giuliani, Mitt Romney y John McCain. Como prueba de la incesante necesidad de estos fondos para plantear una campaña viable y el limitado entusiasmo generado por los candidatos conservadores, Mitt Romney se ha visto obligado a prestarse 6,5 millones de dólares de su abultada fortuna personal para engordar los 14 millones reunidos durante el último trimestre. Todas estas dificultades contrastan con el récord de Obama con 32,5 millones de dólares, seguidos por los 27 millones de Hillary Clinton. Resultados que suponen un cambio radical sobre la idea de que los candidatos republicanos tienen más facilidad para financiar sus campañas, con un coste extraordinario en buena parte por su dependencia de anuncios a través de televisión. A juicio de Alex Castellanos, asesor del ex gobernador Romney, las diferencias tan abultadas son claro reflejo de la guerra en Irak y del pasado En sus explicaciones al Washington Post Castellanos ha reconocido que existe mucho resentimiento acumulado en el Partido Republicado sobre cuestiones como el disparado gasto público. No es solo una cuestión de un gobierno incapaz de mantener sus promesas. Como nosotros estamos en el poder, pagamos un precio McCain, de favorito a candidato en apuros El famoso senador republicano no logra recuperar el ímpetu de su anterior campaña presidencial y empieza a perderse en el círculo vicioso de la falta de entusiasmo entre las bases conservadoras y sequía en el decisivo frente de las donaciones electorales PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. El camino hacia la Casa Blanca está empedrado por candidaturas que sobre el papel parecían tener todo a su favor para prosperar pero que no aguantaron el contacto con la compleja realidad política de Estados Unidos. A estas alturas del anticipado pulso electoral para la sucesión del presidente Bush, el famoso senador republicano John McCaine se ha convertido en el mejor ejemplo de la frustración que supone pasar de favorito a candidato en apuros. En contraste con su pujante campaña de hace siete años, donde McCaine logró colocar en serios apuros a Bush explotando con éxito su mercurial heterodoxia republicana, esta vez el senador por Arizona no levanta cabeza. Con malos resultados en las encuestas de intención de voto que se traducen en graves dificultades a la hora de recaudar donaciones electorales. Esta semana, su campaña ha declarado que solamente ha sido capaz de reunir la insuficiente cantidad de unos once millones de dólares en los últimos tres meses. Con tan solo dos millones en fondos disponibles, la organización de McCain se ha visto obligada a cercenar a la mitad su plantilla y reducir salarios para hacer frente a estas graves dificultades financieras que vienen arrastrando desde comienzo de año. Lo que de cara al proceso de primarias a partir de enero obligará a que el senador se lo juegue a todo o nada en las primeras citas electorales de Iowa, New Hampshire o Carolina del Sur. Además de plantearse la posibilidad de aceptar subsidios federales, algo impensable entre los principales candidatos presidenciales en parte porque el dinero público viene con estrictas limitaciones. Al final, la candidatura de John McCaine parece pagar con creces el precio que supone aspirar a la Casa Blanca y al mismo tiempo mantener un destacado escaño en el Congreso que obliga a pronunciarse constantemente sobre las cuestiones legislativas más espinosas. Frente a las dudas y replanteamientos que la impopular guerra de Irak provoca en las filas del Partido Republicano, el senador ha mantenido en los últimos meses su firme respaldo a este conflicto insistiendo en la necesidad de enviar todas las tropas posibles para evitar una desastrosa derrota. McCain también ha repugnado a la base conservadora de su partido al respaldar visiblemente la fracasada reforma de inmigración, que hubiera permitido la legalización de millones de sin papeles Posibilidad de amnistía que es visceralmente rechazada por el núcleo duro del Partido Republicano y que en el caso del senador por Arizona ha multiplicado el escepticismo existente sobre las credenciales ideológicas de un político notorio por operar al margen de consideraciones partidistas. Otro facto destacado para explicar las dificultades de McCain, menos fácil de cuantificar pero quizá bastante más dañino, es su carencia de vigor. Las secuelas de más de cinco años de cárcel, torturas y heridas tras ser derribado durante su servicio como piloto de la Armada durante la guerra de Vietnam parecen más visibles que nunca en este hombre de setenta años, que además ha tenido que hacer frente a un virulento melanoma. De ser elegido presidente, McCain con sus setenta años sería el ocupante de la Casa Blanca que entra con mayor edad. Advirtiendo contra prematuras autopsias políticas, algunos de sus colabores más estrechos insisten en que al senador nunca le ha gustado lo fácil o lo previsible. El lastre del escaño En contraste con su pujante campaña del 2000, el republicano heterodoxo ahora no logra levantar cabeza REUTERS El Ejército norteamericano nacionaliza a 160 soldados en Bagdad Cerca de 160 soldados, de 52 países diferentes, pertenecientes al Ejército norteamericano recibieron ayer la nacionalización estadounidense durante una ceremonia celebrada en el Campamento Victoria en Bagdad. Al acto acudieron el embajador estadounidense en Irak, Ryan Crocker, así como el primer ministro iraquí, Nuri Al- Maliki. En la imagen, los soldados recién nacionalizados levantan sus manos durante el juramento.