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ABC JUEVES 5 s 7 s 2007 DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN EL PSOE HACE BALANCE ESPAÑA 15 Los socialistas creen que Rajoy desperdició su mejor oportunidad de hacer daño a Zapatero Una solitaria Sonsoles Espinosa asiste, desde la tribuna de invitados, a la segunda sesión del debate sobre el estado de la Nación FRANCISCO SECO Los ministros se aprestan para la pugna por la tarta de los últimos Presupuestos El horizonte electoral abre una etapa de creciente protagonismo del PSOE en relación con el Gobierno GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. A la espera del certificado demoscópico con el que ya es tradición que se cierren extraparlamentariamente los debates sobre el estado de la Nación, llegaron los socialistas inquietos tras las pájaras sucesivas del traspiés de las elecciones municipales y la ruptura por ETA del proceso de paz y salieron aliviados, cuando no eufóricos, por lo que juzgan la mejor intervención parlamentaria de José Luis Rodríguez Zapatero en toda la legislatura y la peor de Mariano Rajoy a cuya bancada vieron llegar crecida y salir cabizbaja después de que el líder de la oposición desperdiciara la coyuntura objetivamente más favorable que ha tenido para haber hecho daño A partir de ahora, el Gobierno irá cediendo crecientemente espacio y protagonismo al partido, entendiendo tal en el sentido de que serán los contenidos del programa electoral y los preparativos de la campaña los que marquen la pauta. De hecho, ya ocurrió así cuando Zapatero decidió incorporar a su discurso el compromiso de subvencionar con 2.500 euros cada hijo nacido o adoptado desde las cero horas del martes, una medida muy compleja de articular técnicamente, que obligará a elaborar una ley y en cuyo anuncio se impuso el criterio político de Jesús Caldera, coordinador del programa electoral del PSOE, frente a las reticencias técnicas del vicepresidente económico, Pedro Solbes. Ahora la queda al Gobierno ordenar el calendario de puesta en marcha de las medidas anunciadas por Zapatero- -esa ley tardará, el menos, quince días, aunque tendrá en todo caso efectos retroactivos a Próxima estación: Presupuestos la fecha del anuncio- decidir si- -como parece previsible- -se deja decaer la ley de la Memoria Histórica para evitar tensiones sin una clara rentabilidad electoral y preparar los Presupuestos para 2008, que se prevén como una estación conflictiva. Lo será porque, siendo los últimos de la legislatura, todos los ministros querrán llevarse la mayor tajada de la tarta y en fuentes gubernamentales consultadas por ABC se reconoce que, por ella, habrá una dura batalla interna Y lo será también porque si el PP logra sumar algunos apoyos podría vetarlos en el Senado y bloquear su aprobación por falta de tiempo para concluir su tramitación. Hay otro riesgo previo y es que prospere en el Congreso alguna enmienda de totalidad, pero este peligro es menor a juicio del Ejecutivo por que si las minorías pueden tener resquemor preelectoral a aparecer al lado del PSOE, más lo tendrán a aparecer junto al PP. Aunque se diera esta situación, el Gobierno se adelanta ya a restarle dramatismo con el argumento de que bastaría con recurrir a la prórroga de los vigentes- -CiU sólo la forzó en una ocasión, en 1995, cuando le resultó insoportable mantener el apoyo a un Felipe González acosado por la corrupción y los GAL- Germán Yanke La clave anímica ¿MEJOR O MÁS EFICAZ? uién ha ganado el debate? Las valoraciones de la discusión parlamentaria entre el presidente Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy revelan la confrontación de la política española. Los políticos no lo han contemplado, y menos valorado, con neutralidad. Para los del PP, el vencedor es, sin duda, Rajoy. Para los del PSOE, también sin titubeos, el presidente del Gobierno. No están las cosas, y menos a pocos me- Real o ficticia, Zapatero ha logrado una remontada anímica ante sí mismo y ante los suyos en la disputa por la pole para la carrera electoral de 2008 y, según sostiene Enrique Guerrero, doctor en Ciencias Políticas y director adjunto del Gabinete de Presidencia del Gobierno, la política consiste en un estado de ánimo y el estado de ánimo que los políticos logran transmitir determina en gran parte los comportamientos de los ciudadanos ¿Q ses de unas elecciones generales, para demasiadas florituras interpretativas. Hay, de todos modos, alguna diferencia y también alguna paradoja. Los diputados del PP creen que Mariano Rajoy ganó porque puso al presidente ante la más grave cuestión de la legislatura: ETA, sus acuerdos y sus conversaciones antes y después de la ruptura real, que no formal, del Pacto contra el Terrorismo. La reclamación de las actas de esas reuniones- -confiados en que acabarán apareciendo- -sería el símbolo de las vergüenzas del Gobierno en lo que el presidente del PP llamó la gran catástrofe de esta legislatura. Según esta versión, era el tema que lo iba a justificar todo y el que más estrepitosamente se ha venido abajo. La paradoja es que los políticos del PSOE, más que mantener la idea de que ganó Rodríguez Zapatero por el modo en que defendió su gestión o respondió a esas acusaciones, sostienen su triunfo en la manera en que puso en su sitio a Rajoy subrayando sus errores como ministro y su deslealtad con el Gobierno en materia antiterrorista. No se trata, por tanto, de una valoración del papel de cada cual (uno critica una política, otro la defiende) sino de dos acusadores, aunque uno de los acusados esté en la oposición. La diferencia está en que la unanimidad tiene más matices en el PP que en el PSOE, lo que no es una novedad. En el partido gubernamental hay fisuras sobre algunas decisiones de Rodríguez Zapatero y, en concreto, sobre dos de los temas que Rajoy introdujo en el debate: el final dialogado del terrorismo y la reforma de los Estatutos. Pero cuenta el presidente con el manto protector de la idea de que, en materia antiterrorista, hasta las vergüen- zas y los errores deben ser callados. Por irracional que resulte, el peso del convencimiento de que no se puede convertir en materia de discusión ha calado en la opinión pública y el PP debería tenerlo en cuenta. Zapatero, en la tribuna, se dirigía no a Rajoy, aunque lo pareciera, sino a los suyos. Hay que dar paso a una estrategia de pedagogía en vez de una táctica de insistir en los errores dice un diputado popular más proclive al desencanto que otros en su grupo. Estamos en el año, según los planes del propio PP, en el que se debería superar el diagnóstico de los problemas por la propuesta de las soluciones, al hilo del método Sarkozy Rajoy, mejor parlamentario, parecía dirigirse al presidente- -para desprestigiarlo- -en vez de a la opinión pública para ofrecerle serenamente una alternativa. Así que, quizá, estuvo mejor Rajoy pero más eficaz Zapatero.