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6 OPINIÓN JUEVES 5 s 7 s 2007 ABC AD LIBITUM UNA ESPAÑA FALTONES Y TABERNARIOS EN EL HEMICICLO LGÚN que otro ego político muy necesitado de preguntaba Sartori, ¿es todo visualizable? ¿Qué pasa masajeo habrá salido crecido del debate sobre el con aquello que requiere ineludiblemente de la condiestado de la Nación, pero más por carencia preción de ser inteligible? Con el zapeo, el debate político se via de afectos que por mayor empatía con los ciudadadeslía y banaliza tanto que por eso luego tiene que susnos. Quizá ni un solo voto se haya movido, ningún argutanciarse un puñado de explicadores más faltones y tamento ha prosperado, ni el ritual de la luz y los taquígrabernarios que el debate en su realidad. Los parlamenfos iluminó incertidumbres de la conciencia pública. A tos de todo el mundo llevan tiempo reflexionando sobre lo sumo, sus propias bancadas habrán alentado la cosu continuidad evolutiva o su eclipse gradual. Significarrespondiente vanidad de cada líder. Difícil y artivamente, eso poco le importa a Hugo Chávez. dua es la vocación política en nuestro tiempo Una noción escasamente acatada por Rodrícuando para los estadistas tanto tarda en llegar guez Zapatero, a pesar de su prolongada expela hora de verse esculpidos en mármol en una roriencia en el vivero parlamentario, es que los gotonda mientras que lo corriente es verse borrabiernos acuden al Parlamento para ponerse a dos de la pantalla de televisión por el zapeo del disposición de los representantes de la voluntad homo videns popular. Contribuyen a esa propensión los abuEn televisión cambia todos los días el pansos de la práctica partitocrática y sus efectos de teón de los hombres ilustres, incluso en vida. El apisonadora. Aun así, el Gobierno- -incluso en VALENTÍ vanitas vanitatis actual lo garabatea el telelas ocasiones más destacadas- -va al ParlamenPUIG spectador que echa un vistazo de medio minuto to para responder, para servir, no para engallaral debate parlamentario televisado y pasa a otro se ni ocultar. Lo contrario es la política de replicanal para ilustrarse en la discusión de un puñado de cantes unánimes y uniformes a la hora de votar, autoperiodistas desaforados que incrementan en no pocos máticos a la hora de aplaudir o abuchear. decibelios lo que haya podido ser el tono agresivo en el Si las formas parlamentarias se alteraron estos días, hemiciclo. Hay quien quiere sangre en cada debate en el lo que no se altera es el poder brujo de la televisión. hemiciclo para luego poder seguir diciendo y escribienChurchill no se dejó entrevistar en televisión, pero comdo que todos los políticos son iguales. prendió el poder de la imagen. De entrada, toda oratoria En realidad, Zapatero y Rajoy no son iguales; son dispoderosa pierde fuelle si tiene que limitarse al sound tintas sus artes de pugilismo parlamentario y su grado bite Nixon repudiaba la televisión tras su cara a cara de apego a la verdad. De eso trataba en gran parte la con Kennedy, pero al pretender por segunda vez la Casa agenda del debate sobre el estado de la Nación, pero sólo Blanca se dejó maquillar y adiestrar. El propio Harold quedarán, a punto también de ser llevadas por el viento, MacMillan dijo que entrar en un estudio de televisión algunas frases, los lapsus, un eslogan prefabricado. El es como entrar en una cámara de tortura del siglo XX, mejor discurso queda despojado de poder discursivo. pero los que somos perros viejos tenemos que aprender Desde luego, tampoco se trata de volver a la vieja polémitrucos nuevos Los aprendió instintivamente el geneca sobre los efectos positivos o negativos de la entrada ral De Gaulle, seguramente porque el presidencialismo de las cámaras de televisión en el Parlamento. Eso sería de la V República le permitía decir en rueda de prensa de una gran hipocresía cuando uno se pasa largas hoespectacularmente televisada lo que no decía en la ras, cada día, tumbado en el sofá, viendo series de dibuAsamblea Nacional. Incluso así, aquel De Gaulle televijos animados, partidas de golf, cine porno, concursos sado contrasta demasiado con lo que hoy la televisión repara anormales y las versiones más vulgares del circo quiere de los políticos. A ser posible, mantengamos en romano. Esa es una de las libertades de nuestro tiempo vida los dominios de lo inteligible. y no le vale ponerse apocalíptico. Sin embargo, como se vpuig abc. es MUY ENFERMA EBATES tan tonantes como el del estado de la Nación señalan la gran patología de nuestro sistema político, dizque representativo y parlamentario: la enorme distancia entre los ciudadanos y quienes dicen ser nuestros representantes. No lo son, desde luego, en el temario de las inquietudes y los problemas que nos afectan y, menos todavía, en los que de verdad nos afligen. De todo lo que, unos y otros, han dicho en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo a lo largo del Debate, lo único que ha prendido en el ánimo de la gente común y sencilla, la que anda por la calle y nunca ha subido en un coche oficial, son los M. MARTÍN 2.500 euros- -populistas y FERRAND electoreros- -que, como si se tratara del pan de la tradición, llevarán los niños recién nacidos debajo del brazo. Así lo ha dispuesto, con la frivolidad de la urgencia y en medio de una gran tormenta, el presidente del Gobierno. El gesto habla de la inane condición de José Luis Rodríguez Zapatero y denota el escaso nivel de exigencia de una ciudadanía que, en permanente sangría fiscal- -ser español resulta caro- antepone la anécdota a la categoría y brinca de gozo porque le devuelvan algo, sólo una parte, de lo que previamente le han sustraído. España está enferma y no sólo en lo que a la política respecta. Somos una comunidad, y que me perdonen los nacionalistas y regionalistas el uso del término en el sentido nacional clásico, que, en huida de una moral troquelada y obligatoria, se ha quedado a la intemperie ética. Tiene que notarse, además de en la expresión y la conducta políticas, en los dichos y hechos de la sociedad. María Isabel Serrano nos contaba ayer en estas páginas el alarmante caso de un hotel madrileño, el NH de la calle Alcalá número 66, que, en una irresponsable operación publicitaria, convocó en su sede a 40 personas para que, mazo en mano, destruyeran a golpes los enseres y las instalaciones del albergue. Es, según los hoteleros, el deroombing, una nueva fórmula para aplacar el ímpetu de quienes entienden que romper es más divertido que construir. ¿Cabe un síntoma más expresivo de una enfermedad colectiva? Confiemos en que tenga cura si llega a declararse, aunque no haya señales que lo anuncien, una epidemia de sentido común. El deroombing- -esa gran majadería- -es una práctica generalizada en la vida española. El destrozo de lo ajeno, desde las ideas al mobiliario urbano, es frecuente en nuestra cotidianidad. No sólo Zapatero y Mariano Rajoy tratan de sacarse mutuamente las entrañas para disputar en el Congreso su condición de macho alfa en la tribu nacional; sino que cuantos ensucian las ciudades con sus pintadas, complican el tráfico con sus imprudencias, fomentan la ignorancia con su falta de exigencia docente, desatienden el mostrador que tienen encomendado o estacionan su vehículo donde perturban a otros... están, golpe a golpe, rompiendo esta España vieja, crispada y enferma. Muy enferma. D A