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30 ESPAÑA Al Qaida sigue golpeando a España MIÉRCOLES 4 s 7 s 2007 ABC Un comando de Al Qaida en Yemen se financió con la célula de Abu Dahdah Un sirio nacionalizado español, condenado a muerte por intento de asesinato del presidente yemení, recibió el dinero D. MARTÍNEZ P. MUÑOZ MADRID. Nabil Nanakli Kosaibati, de origen sirio pero nacionalizado español, recibió dinero desde España de la red de de empresas que en nuestro país consiguió montar Muhammad Galeb Kalaje, miembro dela célula de Abu Dahdah Kosaibati, condenado a muerte en Yemen por actividades terroristas, fue uno de los beneficiarios del entramado financiero que desde Madrid alimentó a células asentadas en Europa, África, América y Asia. El nombre de Kosaibati figura en la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó a Abu Dahdah a 26 años de cárcel (el Tribunal Supremo la rebajó a 12) y a Galeb Kalaje a nueve por integrar una célula de Al Qaida en España. Éste último, según la resolución, realizó a Nanakli Kosaibati varios envíos de dinero: el primero de 2.500 dólares y los siguientes de 1.000 euros mensuales durante, al menos, seis meses. De hecho, en el registro que realizó la Policía en las sedes sociales de las cuatro empresas tapadera de Galeb Kalaje se halló una carpeta que contenía los justificantes de las transferencias a Nanakli Con el envío de dinero a su compatriota residente en Yemen, Kalaje (también sirio) sólo cumplía órdenes de Mohamed Bahaiah, considerado el correo de Al Qaida en Turquía, aunque también vivía en campos de entrenamiento de mujahidines en Afganistán. La instrucción está acreditada, según la sentencia, en el hallazgo en la casa de Kalaje de una carta enviada por Bahaiah (cuñado del anterior) con las indicaciones sobre cómo debía efectuar el envío de dinero a Nanakli. El ahora condenado a muerte (tiene 49 años) llegó a España en 1982 y comenzó a trabajar como traductor para empresas e instituciones oficiales. Años después se casó con la toledana María Asunción Fernández, lo que facilitó sus trámites para conseguir la nacionalidad española. Pero fue en 1994 cuando el Servicio de Información Exterior de la Policía comenzó a relacionarlo con Imad Eddin Barakat. Tras integrarse en los Soldados de Alá la primera célula islamista que Abu Dahdah creó en España, Nanakli se marchó a Yemen. Fue allí donde recibió las transfe- Kosaibati, próximo a Abu Dahdah obtuvo fondos de una red de empresas asentadas en Madrid rencias, vía Arabia Saudí, de Ghaleb Kalaje y donde fue detenido el 18 de agosto de 1997 tras disparar contra una turista italiana en el interior de un hotel de Adén. Su objetivo era robar el bolso a la mujer, pero los interrogatorios a los que fue sometido por la Policía yemení pusieron al descubierto un plan para asesinar mediante un atentado con bomba al actual presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh. Por ello, en octubre de 1998 fue condenado a la pena capital, veredicto que fue ratificado en noviembre de 1999 y en septiembre de 2003. No obstante, esta decisión fue aplazada gracias a la mediación del Gobierno de José María Aznar y de Su Majestad el Rey. Los esfuerzos diplomáticos se intensificaron ante el Gobierno de Sanaa por la nacionalidad española del condenado a muerte. Ahora está encarcelado en la prisión de Al Mensura. Las investigaciones sobre el intento de asesinato de Ali Abdullah Saleh pusieron también al descubierto el funcionamiento del comando que iba a cometer el atentado. Se trata de una organización dividida en células cuyos integrantes no tenían contactos entre sí para, de esta forma, evitar que la detención de unos arrastrara a los restantes miembros. No obstante, esta prevención no tuvo efecto, ya que tras la detención de Nanakli fueron arrestadas veintisiete personas, todas acusadas de conspiración. Una de ellas fue Mustafá Abdulmoned, ideólogo de mujhaidines, que luego fue expulsado a Malasia. Abu Dahdah intercedió ante diferentes dirigentes de Al Qaida para que le dieran trabajo en una de las empresas de Bin Laden en Indonesia. Ignacio Álvarez- Ossorio Profesor de Estudios Islámicos de la Universidad de Alicante YIHADISTA os yihadistas han vuelto a actuar contra objetivos españoles. En este caso ha sido Yemen, un país frágil e inestable de donde es originaria la familia de Osama bin Laden, el escenario de la matanza. Siete turistas españoles han pagado un alto precio por su osadía pisar un pedazo del dar al- islam la sagrada tierra musulmana, que un reducido y cada vez más radicalizado grupo de ZARPAZO L iluminados islamistas pretende mantener limpia y sin mácula, libre de toda eventual contaminación por parte de infieles, apóstatas y herejes. Un país como Yemen, débil y desestructurado, reúne todos los ingredientes para que Al Qaida despliegue en él toda su artillería pesada. Se trata de uno de los países más pobres del mundo y ocupa uno de los últimos puestos- -el número 150- -del Índice de Desarrollo Humano que cada año elabora el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sólo superado en el mundo árabe por Mauritania y por detrás, incluso, de Sudán. Tiene unos elevados índices de analfabetismo (más de la mitad de la población) desempleo (cerca del 40 por ciento) y pobreza (en torno al 45 por ciento) y, además, cuenta con una alta presencia de musulmanes chiíes de la rama zaydí (dos de cada cinco yemeníes profesan este rito) considerados enemigos por los suníes salafíes Partiendo de esta situación se entiende que Al Qaida haya realizado, a lo largo de los últimos años, una serie de movimientos para asentar su presencia en Yemen y para convertirlo en una pieza más de su estrategia desestabilizadora. La penetración de los yihadistas sigue los patrones ya conocidos. En un principio, Arabia Saudí, aprovechando el boom petrolífero de mediados de los setenta, auspició la creación de una serie de institutos religiosos a lo largo y ancho del país, con la intención de expandir el rigorista rito wahabí Esta labor proselitista permitió, ya en los ochenta, recoger una buena cosecha de muyahidin que combatieron a la Unión Soviética en Afganistán y que, al finalizar la guerra, re- tornaron al Yemen para implantar un Estado islámico, como ocurriera también en Egipto o Argelia. Desde entonces, el Yihad Islámico del Yemen y el Ejército Islámico de Adén- Abyan se han responsabilizado de una serie de atentados contra objetivos occidentales (entre ellos, militares norteamericanos, misiones cristianas y turistas occidentales) intensificándose la colaboración de ambos con Al Qaida tras los atentados del 11 de septiembre, en los cuales tuvo un papel decisivo, hasta el punto de ser considerado su ideólogo, el yemení Ramzi bin al- Shibah. Por lo tanto, no es fruto de la casualidad el hecho de que, en esta ocasión, el terrorismo yihadista haya escogido como objetivo de su ataque a un grupo de turistas occidentales en Yemen, un país clave en la lucha global contra el terror islamista. Al asesinar a siete espa- ñoles, los elementos yihadistas lanzan, por lo tanto, un doble mensaje, tanto a Occidente como a las propias autoridades yemeníes. A los primeros se les advierte de que Al Qaida y sus franquicias no sólo pretenden golpear al enemigo lejano en los países occidentales, como se intentara sin éxito la pasada semana en Londres, sino que además todo occidental (independientemente de que sea civil o militar) es considerado un objetivo legítimo en la geografía árabe y musulmana. Al presidente Ali Abdullah Saleh, se le recuerda que, a pesar de las campañas represivas, Al Qaida sigue gozando de buena salud en el santuario yemení y está dispuesta a seguir golpeando un sector- -el turismo- -considerado estratégico por el Gobierno, ya que emplea en la actualidad a más de un 10 por ciento de la población activa.