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26 ESPAÑA Al Qaida sigue golpeando a España MIÉRCOLES 4 s 7 s 2007 ABC Los turistas sabían que iban a viajar con escolta armada, según la agencia de viajes M. LUISA G. FRANCO BILBAO. Los turistas que contrataron el viaje a Yemen con Banoa, que llegaron a ese país el pasado día uno, sabían que iban a desplazarse en convoyes protegidos por una escolta armada yemení, según explicaron ayer en rueda de prensa los responsables de la agencia de viajes. En uno de esos convoyes, que llegan a agrupar a 60 coches y a unos 250 turistas, se encontraban cuando sufrieron el atentado. Les habían explicado que se habían producido casos de secuestros de turistas, pero ni siquiera se planteó la posibilidad, sin precedentes, de un atentado. En Mareb, la provincia donde ocurrió el ataque, se forman convoyes a la salida de Saná, la capital, que van con escolta y con una camioneta y una metralleta. Según explicaron responsables de la agencia de viajes, esto ocurre porque la región de Mareb es petrolífera y ha habido secuestros de turistas para reclamar al gobierno mejoras para su zona. Los españoles que contrataron el viaje a Yemen en el que siete de ellos perdieron la vida sabían que era peligroso, pero no tanto como resultó en realidad. En la agencia de viajes, que ha decidido anular los viajes a ese país, están conmocionados por el atentado, en el que han perdido compañeros de trabajo y amigos puesto que uno de los fallecidos, Miguel Essery, era el guía. En su opinión, el ataque no iba dirigido contra los turistas españoles, porque en el convoy viajaban turistas de distintas nacionalidades y es difícil que los terroristas suicidas conociesen el país de origen de los mismos, a pesar de que la organización de estos viajes resulta bastante compleja. De hecho, hay que contratar los servicios de una agencia local, que crea un listado de pasajeros, y éste debe ser aprobado por el Ministerio de Turismo del país, que también da el visto bueno a su ruta detallada. El guía de la agencia Banoa Fernando Odriozola explicó en Bilbao que habían hablado con dos de las personas heridas, que están medianamente bien aunque otra de ellas permanece en estado grave. El ayuntamiento guipuzcoano de Zarauz, de donde eran el guía Mikel Essery y Magie Álavez, también fallecida, mostró su solidaridad con las familias. Un grupo de turista y su guía, ayer, en el mausoleo de Mohamed V en Rabat Conmocionados El norte de África lucha para que Al Qaida no eche al turismo Frente al terror que aisló a Argelia, los viajeros optan por Marruecos, Egipto y Túnez como destinos para sus vacaciones TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT. Yudena Ayala es una joven canaria de 27 años que lleva varias semanas recorriendo Marruecos con su mochila y su cámara de fotos. En la tarde del lunes, cuando fueron asesinados los siete turistas españoles en Yemen, se encontraba disfrutando en el desierto junto a una de las familias que, de manera improvisada, le van abriendo las puertas de su casa. Esta hospitalidad en España no se ve Estaba perdida, apartada del mundo explicaba ayer a ABC, sorprendida por el ataque, a través del móvil del conductor de una furgoneta con el que remontaba la cordillera del Atlas hacia Fez. El norte de África lucha por mantener a flote la industria del turismo a pesar de la presión a la que se ven sometidos los gobiernos y los ciudadanos extranjeros con los atentados terroristas. Aunque será casi imposible que Marruecos cumpla su objetivo de llegar a los diez millones de turistas en 2010, sí es cierto que las cifras acompañan y es el sector que más se desarrolla. Los visitantes, incluidos los marroquíes residentes en el extranjero, ascendieron el año pasado a 6,6 millones y los ingresos, a 4.800 millones de euros, según explicó en abril el ministro de Turismo, Adil Duiri, días después de que media docena de kamikazes se inmolaran en Casablanca causando la muerte a un policía. Pero la cercanía del Magreb es un aliciente para los viajeros españoles. Cada vez es mayor la frecuencia de barcos que cruzan el Estrecho de Gibraltar y los aeropuertos del reino alauí hacen su agosto gracias a las compañías de bajo coste. Hay un cáncer que se llama terrorismo con el que tenemos que habituarnos a vivir aunque nadie pueda controlarlo explica Lluis Pont, un empresario catalán al frente de cuatro establecimientos hoteleros en el desierto de Marruecos. En países como Marruecos, Túnez o Egipto los ataques reivindicados por el entorno de Al Qaida compiten con el optimismo de los gobernantes, que tratan de impedir a toda costa que los radicales islámicos les agüen la fiesta. Existen una serie de recomendaciones de precaución, sobre todo para Egipto, que no impiden el normal desarrollo de los viajes a pesar de que los terroristas saltan de vez en cuando a los telediarios. La situación es bien diferente en Argelia, donde los Gobiernos occidentales desaconsejan tajantemente la entrada de extranjeros a menos que el viaje sea imprescindible. Los 150.000 muertos de los últimos quince años pesan como una losa sobre el gigante magrebí, que vive una situación de inseguridad parecida a la de Yemen. Las autoridades locales obligan a las delegaciones extranjeras a salir del casco urbano de las ciudades con escolta de las Fuerzas de Seguridad. Los turistas paseaban ayer con normalidad por Rabat. Si en Marruecos hubiera inseguridad yo sería el primero en irme. No defiendo mis intereses, es que no pondría en peligro ni a mi familia ni a mis clientes añade el empresario catalán. Hay turistas que buscan rizar el rizo, y quieren viajar a países donde la seguridad interna no la garantiza ni el propio Gobierno sentencia. Marruecos ingresa por turismo treinta veces más que Argelia Sus Majestades los Reyes cogieron el pasado 14 de marzo un avión en Argel y descendieron casi 2.000 kilómetros hasta el oasis de Djanet, en pleno desierto del Sahara junto a las fronteras de Níger y Libia. Era la etapa turística de un viaje oficial de tres días a Argelia, segundo país más grande de África, cuyas maravillas permanecen casi vírgenes a los extranjeros desde que la inusitada violencia islamista obligó a cancelar a principios de los años noventa casi todos los viajes de placer. El Ministerio de Turismo anunció a finales de abril la puesta en marcha de trescientos proyectos inmobiliarios para impulsar este sector que, frente a los hidrocarburos, representa un porcentaje ridículo en la economía del país. Pero el ascenso de los ingresos de 175 a 200 millones de dólares entre 2005 y 2006- -unas treinta veces menos que Marruecos- -arroja sólo algo de luz al final del túnel. La presencia de turistas, si se dejan fuera los visitantes de origen argelino que vienen a pasar al país las vacaciones, es muy minoritaria y reducida casi exclusivamente a la remota zona del desierto.