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ABC MIÉRCOLES 4 s 7 s 2007 DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN ENTRE BASTIDORES ESPAÑA 19 Las actas, las actas La intervención de Zapatero dejó a la bancada popular aplanada Pero se animó por la tarde, con el discurso del presidente del PP, duro y despreciativo con el Gobierno. El rifirrafe entre ambos vino a cuenta, otra vez, del terrorismo y de la negociación con ETA para sí mismo, para convencerse de que estaba en el cielo, de que todo aquello era verdad. Tan larga lista de éxitos aplanó un poco a los ocupantes de los escaños de la derecha. En esa bancada está el más descarado de los diputados, Vicente Martínez Pujalte, que ríe, gesticula, se apoltrona en el sillón y se hace notar siempre. También Miguel Arias Cañete se tocaba el papo cuando el presidente hablaba de la pluralidad en TVE y se oían, de vez en cuando, algunas voces, pero el interminable relato de lo que el presidente llamaba la foto fija de 2007 (con bastante photoshop, la verdad) sí que era, y no otras cosas, lluvia fina. Pero se animaron por la tarde, cuando empezó la intervención de Mariano Rajoy. Aplausos, risas por las ocurrencias o los dardos no sabe qué hacer con el Gobierno le dijo a Zapatero, y parecía un chiste) los cuerpos inclinados hacia delante y atentos, las sonrisas se quedaban dibujadas en sus rostros. Si en el poder hay que dar sensación de dominación, en la oposición hace falta más cariño, se notan más los momentos de ánimo, se sobreactúa cuando parece que las cosas van bien. Y hay que reconocer que el discurso del presidente del PP tenía más enjundia, más reflexión política. Vamos, que los párrafos eran más largos y pensados. Y hasta una cierta habilidad dialéctica porque trufaba aparentes reconocimientos con las críticas más contundentes. Faltón y despreciativo dijo después el presidente. Ya no se sabe qué es faltón si uno atiende al tono de ambos, pero despreciativo sí estuvo. Luego están los que, más que entusiastas, se sienten propietarios de la clave del debate. Los socialistas no se atreven con el presidente, pero junto a Rajoy se paran, asesores voluntarios, Jaime Ignacio del Burgo, Michavila, Arístegui y otros mientras Zaplana y Acebes le pasan papeles. Bueno, ya basta parece decir Rajoy con un gesto. Luego termina su parlamento y se sienta con cara de satisfecho. Zapatero se sienta también, pero con cara Germán Yanke levaba diecisiete minutos hablando y el presidente del Gobierno dice que va a hacer un balance, lo que repitió luego. Hizo bien en insistir en ello porque el discurso, más que un balance, parecía un catálogo publicitario al estilo, además, de los argumentarios que los partidos reparten ahora entre sus dirigentes. Apenas había en el texto que leyó Rodríguez Zapatero párrafos de más de tres líneas. Todo era mensaje de texto más AVE, más trabajo, más derechos, más bienestar, más ciudadanos, más salarios, más carreteras, más subvenciones, más cohesión, más crecimiento, etc. España se ha engrandecido en estos tres años La gente se pellizcaba: no es que se hubiera engrandecido; daba la impresión de que estábamos en el paraíso y no todos se habían dado cuenta. En estos debates los diputados hacen de comparsas, no todos se resisten a pasar desapercibidos. Cuando ya se habían sentado en el Hemiciclo, un tanto perezosos, la diputada socialista Carmen Montón sube con su vestido verde hacia su escaño, allí, en lo que en los teatros se llamaría paraíso (esta vez sin connotación política) y se hace el silencio antes de que lo pida el presidente Marín. El otro presidente, Rodríguez Zapatero, cuenta con un agente de cla: nunca había visto aplaudir tanto y con tanto entusiasmo como ayer a Herick Campos. Todo es un poco teatral en el Congreso y uno se pregunta para quién hablan los portavoces: ¿Para convencer al adversario? ¿Para los suyos? ¿Para la opinión pública? Seguía el presidente con su larga panoplia- -porque la armadura de su gestión estaba llena de dardos contra el PP- -y, a veces, daba la impresión de que hablaba L Pío García Escudero bromea con Rajoy en un ascensor del Congreso ral, es un señuelo. Quizá por ello, Rajoy (que no mandó al presidente a un sitio indecoroso, sino al Palacio de la Zarzuela) no logró que éste aceptara adelantar las elecciones a pesar de la insistencia. Entre un discurso y otro, los socialistas comentaban que el presidente tiene ganas, ya veremos lo que dice si Rajoy saca el tema del terrorismo Y lo sacó, claro, insistiendo en las mentiras y en las ocultaciones de una negociación con ETA que juzga desleal e impresentable. La catástrofe principal dijo, de su catálogo de catástrofes. Las actas, las actas repetía el líder del PP. Eran las actas de esas reuniones, que reclamó una y mil veces porque las tienen los mediadores internacionales y los terroristas y, según él, van a terminar conociéndose. Pero el presidente no respondió con nada espectacular, como habían adelantado, ni negó la existencia de los papeles. Reprochó, como siempre, deslealtad al PP. Zapatero hablaba de lo de hace tres o dos años, a menudo de lo de hace ocho. Rajoy de lo de hoy y mañana. No había modo de entenderse. AFP Apenas había en el texto de Zapatero párrafos de más de tres líneas. Todo era mensaje de texto más AVE, más trabajo, más derechos... El discurso de Rajoy tenía más enjundia, más reflexión política. Vamos, que los párrafos eran más largos y pensados de enfadado. Por la mañana, como la gran novedad, Rodríguez Zapatero prometió a 2.500 euros por cada hijo, como gran aportación a la familia. Por la tarde, Rajoy dijo que en su programa se ofrecían 3.000. Ya ven, los políticos empeñados en meter a la población en la cama. José Blanco calculaba al mediodía que la medida podía beneficiar a 500.000 familias desde hoy hasta las elecciones. Eso no es una promesa electo- Lo demás fue, resumido, así: Hable de las negociaciones con ETA No quiere usted hablar del empleo Explique la situación de los soldados en Líbano No quiere usted hablar de los derechos sociales Usted, cuando el Prestige, habló de plastilina Y usted, cuando el atentado, de accidente No me saque usted un lapsus como categoría Cuando usted fue ministro... La Transición fue posible porque no le consultaron a usted Parecería que iban a hablarse el uno al otro, pero era un espejismo. Se crecen en la crítica. De pronto, Rajoy habla por teléfono y, al terminar, pide de nuevo la palabra. ¿Ha pasado algo? Pero reclama otra vez las actas. Hubo antes un momento en que Zapatero, un poco premioso, dijo consta en las actas... pero en las del Congreso. En medio del barullo, junto al presidente de la Cámara, el diputado popular Gabriel Cisneros, padre de la Constitución, aguanta su enfermedad. Y la vicepresidencia socialista Carme Chacón- -que es a la vez aguerrida y delicada- -se desvive con él. Me fijé en ello... en medio del barullo.