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8 OPINIÓN MIÉRCOLES 4 s 7 s 2007 ABC REVISTA DE PRENSA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Juan Pedro Quiñonero Siempre ganan los buenos La muerte como tributo No es hora de paños calientes. Mantenemos viva y despierta la semilla del terror en nuestro país y somos víctimas del terrorismo internacional. Ni siquiera es salvoconducto formar parte de las comunidades más extremas de nuestra patria para librarse de estas amenazas. Ayer fue en el Líbano, donde oficialmente el riesgo era bajo (si llega a ser alto no queda ni el apuntador) hoy es en Yemen donde nos aguardaba la muerte, y mañana... Todo ello por formar parte del concierto de las naciones del mundo libre Un claro tributo al orden internacional, aunque no tengamos muy claro en qué consiste ese orden. El caso es que debemos ser consecuentes con nuestra posición internacional. Por ello, es más honrado decir que todo esto obedece a un riesgo asumido, aunque la postura se piense que no es popular, que lanzar mensajes envolventes para diluir responsabilidades. Así, por ejemplo, el Gobierno y su Ministerio de Asuntos Exteriores salen con que ya había dicho que ir allí no era seguro; algún medio de comunicación se saca rápidamente las estadísticas para camuflar estas siete muertes entre otras diez de casos aislados y posiblemente fortuitos. ¡No es serio! Hay que aceptar que estamos entre la espada y la pared con ETA, Al Qaida y cualquier otro avispero al que nos acerquemos. Cuando ni la UE es suficientemente sólida para cubrir sus alianzas, nosotros seguimos en el país de las maravillas, soñando con la Alianza de Civilizaciones Mientras, seguimos empeñados en hacer del 11- M un arma electoralista, lo hiciera quien lo hiciera. La sentencia queda para octubre ¡A otros perros con estos huesos de la irresponsabilidad política! Sebastián J. Peña. Málaga LA ARAÑA Y EL ZAPATERO SPAÑA se percibe caída en una siniestra tela de araña de inseguridades nacionales e internacionales. En Londres, el Times sí establece una relación cronológica bien real e inquietante entre los asesinatos del Líbano y el Yemen, y su coincidencia con el final del proceso del 11- M. En Buenos Aires, La Nación denuncia las teorías conspirativas sobre el 11- M y la relación entre estos atentados y la participación española en la guerra de Irak: A los españoles los siguen matando en atentados islamistas. Hace dos semanas, fueron seis soldados en el Líbano. Ayer, siete turistas en Yemen. Antes fueron agentes de inteligencia en Irak. Antes, habían volado la Casa de España en Casablanca A juicio de Silvia Pisani, corresponsal de La Nación en Madrid, las viejas respuestas no valen Queda en el aire una frágil seguridad nacional mientras las amenazas terroristas están a la orden del día. En París, Le Monde destaca en primera página el paralelismo entre las amenazas islamistas contra el Reino Unido de Brown y la España de Zapatero, hostiles ambos a la guerra de Irak. Liberation insiste: Los terroristas saben infiltrarse en las democracias occidentales para influir en los calendarios electorales El mismo Liberation parisino comenta el daño cívico y político de las teorías conspirativas sobre el 11- M. Por su parte, el rotativo habla del carácter extravagante y chiflado de tales teorías, que enturbian la percepción de la inquietante realidad de una siniestra tela de araña de asesinos y delincuentes fanatizados. En Beirut, Daily Star publica un análisis de Anouar Boukhas, que comenta cómo, a su modo de ver, las tiranías norteafricanas continúan siendo un caldo de cultivo para los fanatismos, tiranías cuya modernización no ha sido apoyada al ritmo necesario por España, Francia, Italia ni la Unión Europea, cuando la decrepitud de los partidos laicos abona el terreno de todas las amenazas a las puertas de España. E Cómo disfrutábamos en el cine de nuestra infancia con aquellas viejas películas en que los malos, después de cometer mil fechorías, eran cazados finalmente por los buenos, que se enfrentaban a ellos sin más miramientos. Al final siempre ganaban los buenos, y tras la peli regresábamos a casa con la íntima satisfacción de que el malo se había llevado su merecida ración de jarabe de palo: imperaba la justicia desde el estrado hipnótico del celuloide. Eran tiempos en los que no nos planteábamos que a los malos había que leerles sus derechos de malo. Tiempos bárbaros en que los buenos eran buenos y los malos eran malos. Pero los tiempos cambian, y las sociedades y sus leyes, dicen, avanzan. Ahora, que no paramos de progresar, hemos conseguido que malos con veinticinco cadáveres a la espalda tengan derecho a mariscada y champán en la cárcel para festejar los asesinatos que sus colegas siguen cometiendo fuera, o a convertir en una delicada cuestión de Estado el tratamiento de sus almorranas. Ahora, si un malo cuenta con quince o diecisiete inviernos en su alma cuando viola y asesina a una pobre criatura o cuando descuartiza entre bostezos a toda una familia, sabemos que a esas edades no se puede ser malo, y hay que reinsertarlo en la calle a los dos o tres añitos de aquella juvenil barrabasada. Ahora, sin duda, hemos avanzado mucho, y si alguien tiene dudas, que se lo pregunte a los malos. El instructivo paso del tiempo nos enseña que el principio latente en aquellas viejas películas, de que al final siempre impera la justicia y de que la bondad acaba venciendo a la maldad, era una engañosa moraleja muy conveniente para tranquilizar las conciencias y facilitar el plácido sueño de nuestras inocentes y tiernas mentes infantiles. Miguel Ángel Loma Pérez Sevilla sada voluntariamente, y no menos importante que muchas guerras. Es la primera causa de mortalidad en nuestro país. El aborto es la muestra de la barbarie inhumana más enloquecida, una vomitiva degradación moral que comenzó en Rusia con los comunistas en 1920, se instauró en Estados Unidos en 1973 (sentencia Roe v Wade) y nos llegó a España en 1985 con el voto de calidad de Tomás y Valiente, el presidente del Tribunal Constitucional asesinado por ETA. Los abortos se incrementan en el siglo XXI en nuestra sucia sociedad occidental (hay muy honradas excepciones) No vale rebajar la ley de plazos como se pretende en Reino Unido, donde las imágenes fotográficas de fetos grandes ha alarmado a muchos. Es necesario limpiar la sociedad de las ideologías putrefactas y putrefactoras de la anticultura de la muerte, y ayudar a las mujeres embarazadas con problemas. La causa del aborto es, en la mayoría de los casos, la soledad y la pobreza de muchas mujeres embarazadas. Lo del riesgo para la salud psicológica de la madre es una pantomima en la mayor parte de los casos, pues sucede al contrario; pero permite lavarse las manos ante la justicia a quienes se lucran burlando la ley mediante esa excusa. Aprovecho para felicita a Red Madre por su campaña de apoyo a la mujer embarazada, y a todas las asociaciones pro- vida que velan por el niño no nacido y por su madre. No lo olvidemos: el que promueve, ejecuta o se somete a un aborto voluntario incurre en pena de excomunión. Dios misericordioso es lento a la ira; pero nada deja impune (Ex 34) Josefa Morales de Santiago Valladolid El pacifismo En la actualidad la palabra Aniversario del aborto El 5 de julio se cumple el XXII aniversario del aborto en España, y la cifra de fallecidos por esa causa desde 1985 ya ha superado el millón de muertos, entre los que cabe contar los de las mujeres extranjeras que vienen aquí a aborta, por la permisividad de las autoridades españolas con ese desatino. Menuda catástrofe, cau- más pronunciada por el Gobierno y el Partido Socialista es la paz, empleándola de forma casi obsesiva, como lo describe el gran periodista Antonio Burgos, añadiéndole unas cuantas zetas (la pazzz) al mismo tiempo que por otro lado proclaman el laicismo, sin tener en cuenta para nada que la verdadera paz es la paz de Cristo. Así, tenemos el famoso no a la guerra que, aunque no especifica, todos sabemos a qué guerra se refiere, donde, aparte del sentido pacifista de la frase, lleva una fuerte dosis de antiamericanismo y oportunismo político. A una serie de negociaciones a escondidas con la banda de asesinos de ETA, y de las que nos hemos enterado por entregas como en las telenovelas, la llaman proceso de paz Enviar soldados a países en guerra donde a veces mueren asesinados, como recientemente en el Líbano, nos dicen que se trata de una misión de paz aunque tuvieran que oír en el funeral, con aparente complacencia, la canción entonada por los propios compañeros de los fallecidos, donde nos cantan la realidad entonando el himno sacramento del deber, de la patria y del honor con frases tan hermosas como el amor patrio y los labios que han besado la bandera y mostrándonos el cariño por la patria y el amor con que habría que defenderla. Y, por último, la paz de esa hipotética alianza de civilizaciones desconocida por lo visto en Yemen, con otros siete compatriotas españoles asesinados. Jesús Martínez Martín Toledo