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ABC MARTES 3- -7- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 83 REGULACIÓN DE LA FORMACIÓN DE GRASA Estrés Modelado de cuerpos Adipocito GRASA Al unirse al receptor Y 2 R del adipocito el péptido NPY, se produce la acumulación de grasa en la célula Células de grasa (adipocitos) El estrés es un factor importante para la formación de grasa Alteración del proceso Receptores Y 2 R Proceso natural de la formación de grasa La grasa es una reserva natural de energÍa que se acumula en unas células especializadas, los adipocitos. Hombres y mujeres tienen una distribución corporal diferente del exceso de grasa Bloqueante del NPY Se pueden inyectar más péptidos NPY para que un número mayor de estos se unan a la célula y se forme más grasa 1 NPY Y 2 R 2 Se puede inyectar un bloqueante del Y 2 R para que de esta manera no se forme grasa Bloqueante MUCHA GRASA POCA GRASA La regulación conseguida por los científicos sugiere que se podría modelar el cuerpo suministrando un aporte extra de péptido NPY en las zonas donde se desea más volumen, o bloqueando su acción con el inhibidor allá donde se desea disminuir el acúmulo de grasa Hallan un neurotransmisor que actúa como interruptor biológico de la grasa Además de combatir la obesidad, plantean la manipulación del tejido adiposo de forma localizada con fines cosméticos PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. El vanidoso sueño de perfeccionar sin necesidad de cirugía la figura humana- -quitando donde sobra y añadiendo donde falta- -parece un poco más cerca de hacerse realidad a tenor de una investigación llevada a cabo por un equipo internacional de especialistas en obesidad. Según sus experimentos, con ayuda de ratones y monos, existe un interruptor biológico que ofrece la posibilidad de manipular a voluntad la presencia o ausencia de grasa en zonas anatómicamente estratégicas. De acuerdo a sus conclusiones, publicadas en la edición electrónica de Nature Medicine este neurotransmisor es activado sobre todo por el estrés crónico. Una llave que ayudaría a explicar la paradoja de cómo hay personas que durante sus vacaciones, a pesar de los casi inevitables excesos veraniegos, pueden llegar a perder algo de peso al alejarse temporalmente de sus presiones y preocupaciones cotidianas. Pese a la cautela obligada- -hasta realizar las pruebas oportunas- -sobre la seguridad y viabilidad de este posible tratamiento contra la obesidad, la directora del trabajo, Zofia Zukowska, de la Universidad de Georgetown, no ha dudado en utilizar el adjetivo revolucionario al hablar de la investigación realizada por científicos de Australia, Eslovenia y Estados Unidos. Hasta el punto de haber solicitado ya una patente y negociar con compañías farmacéuticas interesadas, barajando la posibilidad de iniciar estudios con seres humanos dentro de dos años. Estos científicos han expuesto a ratones a situaciones de estrés crónico, como colocarles en agua fría durante una hora al día o enjaularlos con ejemplares agresivos. Además de administrarles una dieta normal y otra con altos niveles de grasa y azúcar, similares a los que se encuentran en la comida basura cada vez más consumida en países industrializados. Según ha explicado la profesora Zurkowska, al tratar a los ratones de la forma en que los seres humanos son tratados, con la introducción de un estrés crónico del que no pueden escapar y una abundancia de comida, hemos reproducido lo que pasa en sociedades como la estadounidense Tras dos semanas de esta rutina de nervios y junk food los ratones sometidos a estrés y mala alimentación engordaron significativamente. Acumularon hasta el doble de grasa en sus panzas que los ratones sin estrés a los que se les administró la misma dieta hipercalórica. Según la doctora Zukowska, esto nos dice que el problema se encuentra en la combinación del estrés y una dieta rica en grasas y azúcar Además, los análisis realizados han demostrado que los ratones estresados y mal alimentados han desarrollado la peor de las gorduras, en torno al abdomen y repleta de hormonas y productos químicos que pueden promover enfermedades. En el plazo de tres meses, este grupo de animales pasó el listón de la obesidad con los problemas típicos de alta presión sanguínea, diabetes temprana (Pasa a la página siguiente) Dieta de comida basura El neuropéptido Y (NPY) y su receptor Y 2 R pueden ser bloqueados y frenar la acumulación de grasa Riesgos asociados Estresado y barrigón Que las personas sometidas a estrés crónico son más proclives a desarrollar el tipo de obesidad que se asocia con un mayor riesgo cardiovascular- -la abdominal- -es algo comprobado desde hace una década. Aunque son varios los mecanismos implicados en la obesidad asociada al estrés, es una hormona, el cortisol, el principal nexo de unión entre estrés y obesidad descrito hasta ahora, aunque se van aportando nuevos factores. El cortisol se produce en la corteza de la glándula suprarrenal ante el estímulo del eje hipotálamo- hipófiso- suprarrenal, y puede transformarse en cortisona, al igual que la cortisona puede transformarse en cortisol. Ante un estrés mantenido, puede producirse hipercortisolismo, lo que induce una menor respuesta de esta hormona por bloqueo de su receptor e incrementa la grasa abdominal.