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80 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 3 s 7 s 2007 ABC Benjamín Jarnés regresa del eterno olvido, y con él su gracia, humor e inteligencia ANTONIO ASTORGA MADRID. El profesor de energía que era don Ricardo Gullón se escandalizaba en 1988 en una de sus memorables Terceras en ABC: ¿Cómo es posible que salvo voces aisladas nadie haya declarado que alguna novela de Benjamín Jarnés cuenta entre las mejores del siglo XX? El escándalo debe ser remediado: las novelas han de ser reeditadas en su totalidad, difundidas y comentadas Gracias al esfuerzo de la Fundación Santander Central Hispano el lector ve un poco remediado ese olvido, y así puede encontrar reunido lo mejor del ensayo y la ficción de un creador a quien Lorca, Salinas, Machado, Juan Ramón Jiménez, Azorín... reconocían como el mejor prosista del 27. Benjamín Jarnés. Elogio de la impureza. Invenciones e intervenciones fue presentado ayer por Fernando R. Lafuente, José Carlos Mainer y Domingo Ródenas de Moya, antólogo del volumen. Nacido Jarnés en un pequeño pueblo- -Codo, 1888- de familia modesta- -el padre era sastre- -y numerosa, mostró precoz afición a la lectura y fácil retentiva. Una elección se imponía: campesino o sacerdote. Azadón o latines. Optó por el seminario, fue alumno brillante y recibió una completa educación humanística. Pero jamás abjuró de su juicio crítico. Preguntado sobre el vanguardismo, disparaba Jarnés en torno a 1931: Creo que no existen vanguardias y retaguardias, sino escritores buenos y escritores malos. Los buenos siempre responden a las exigencias del tiempo. La nueva literatura española se distingue por su fervor hacia la vieja muy vieja. ¿Poetas? Yo prefiero a Guillén y Salinas En Jaén dictó en torno a esos años 30 una sublime conferencia inédita, hoy de plena actualidad: Echemos un vistazo a los nuevos guías de la Humanidad y los veremos siempre hieráticos, inatacables por los ácidos del humor, poseídos de su divino papel de redentores, decididos a nunca abandonarlo... es decir, a divinizar la usurpación. Hombres providenciales, porque así lo decretaron ellos mismos después de una sencilla ostentación de los puños. ¿Puede haber algo más odioso que un mundo en el que sólo triunfen los histriones? El autor de El profesor inútil demostró las posibilidades de renovación de la novela andando escribiendo- -como vio lúcidamente Gullón- e impregnando sus narraciones de gracia, humor e inteligencia. DE SAN BERNARDO La magia de Patinir inunda de color y belleza el Museo del Prado Sólo el Prado podía reivindicar a Joachim Patinir, pintor de culto, casi secreto. Desde hoy y hasta el 7 de octubre, pueden verse en el museo 22 de las 29 obras atribuidas al artista flamenco en una exposición, patrocinada por Acciona, que además incorpora obras maestras de precursores y seguidores y que ayer fue inaugurada por los Duques de Lugo. El comisario, Alejandro Vergara, ha dirigido un ambicioso proyecto científico, que ha dado como resultado esta interesante muestra, así como el esperado catálogo razonado de un pintor fascinante, que destila magia y belleza a raudales con sus hipnóticos azules TEATRO Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny Música: Kurt Weill. Texto: Bertolt Brecht. Traducción: Feliu Formosa. D. escénica: Mario Gas. D. musical: Manuel Gas. Escenografía: Jean- Guy Lecat. Vestuario: Antonio Belart. Iluminación: Javier Aguirresarobe y José Miguel López Sáez. Audiovisuales: Álvaro Luna. Intérpretes: T. Vallicrosa, P. Pomares, C. Romero, M. López, A. Comas, R. Pérez, X. Fernández, A. García y E. R. del Portal, entre otros. Lugar: Matadero Madrid, Naves del Español. Madrid. Premonición de Las Vegas JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Mahagonny sigue viva en el desierto de Nevada en lugar de en Alabama donde la situó Bertolt Brecht; se llama Las Vegas. Este enclave, antiguo territorio paiute y campo de misiones mormón, fue declarado ciudad en 1911; legalizó el juego en 1931, justo un año después de que Kurt Weill y Brecht estrenaran su ópera en Leizpig y quince antes de transformarse en un gran emporio por impulso de Bugsy Siegel, un gánster- -mira por dónde- -como la viuda Begbick, Fatty El Apo- derado y Moisés de la Trinidad, el trío de prófugos de la justicia culpables de la creación de Mahagonny ¿por qué será que los secarrales actúan como imanes de los delirios urbanísticos? Tanto en Las Vegas, gran parque temático de los extremos de nuestra civilización, como en el paraíso artificial de Brecht la falta de dinero es el mayor de los crímenes que hay sobre la tierra como proclaman los tres padres fundadores cuando condenan a muerte a Jim Mahoney, el leñador que cuestiona las reglas restrictivas de esa antiutopía y encima arropa con hilachas de romanticismo su amor mercenario por Jenny, una de las pupilas de Leokadja Begbick. Don Bertoldo trabajó en el texto entre 1927 y 1929; primero fue una pequeña pieza en un acto y creció hasta convertirse en ópera mestiza con formidable partitura del gran Weill. El dramaturgo alemán volcó en ella ecos de su admiración por Charles Chaplin (de La quimera del oro parecen haberse escapado los personajes que llegan a Mahagonny desde Alaska para gastar los caudales acumulados durante años de duro trabajo) la presencia acuciante de la publicidad como anzuelo para el consumo sin pausa, una provocadora sátira de la moral capitalista, referencias a temas como el Apocalipsis, el destino y la uto- pía, y una alusión a un nuevo orden al que se alude tras la ejecución de Jim y en el que no es arriesgado adivinar efluvios del nazismo, rampante cuando el autor elaboraba su pieza con ayuda de la eficiente y entregada Elisabeth Hauptmann. Mario Gas estrena las Naves del Español con un atractivo montaje de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny en el que participan actores, cantantes y actores- cantantes, todos con micrófonos inalámbricos y situados en un territorio entre la ópera, el cabaret y el musical, zona de frontera entre lo culto y lo popular en machihembrado muy brechtiano. Es un trabajo de lógica frag- El montaje está situado en un territorio entre la ópera, el cabaret y el musical, zona de frontera entre lo culto y lo popular Se trata de un buen espectáculo que no arrebata, tal vez porque el híbrido genérico no termine de ajustar mentaria con desarrollo teatral operístico, una voz de narrador en off (la de Santiago Ramos) discurso musical no lineal, escenas habladas... Un todo donde suena mejor la música de Weill que las palabras de Brecht, con momentos brillantes como la emblemática Alabama Song o la canción que Jenny interpreta cuando Jim es maniatado, por la que Mónica López recibió la gran ovación de la noche. Se trata de un buen espectáculo que no arrebata, tal vez porque el híbrido genérico no termine de ajustar y haga que se resienta la fluidez dramática de lo que se narr a. En cualquier caso, cuenta con notables alicientes escénicos y muy buenas interpretaciones. Estupendo el vestuario de Antonio Belart y bonita la escenografía de Jean- Guy Lecat. La orquesta dirigida por Manuel Gas suena bien. Muy eficaces en lo interpretativo Teresa Vallicrosa, Pedro Pomares y Constantino Romero, en los roles de los gánsteres fundadores, y, en lo operístico, Antoni Comas, en el papel de Jim, y Ricardo Pérez y Abel García como dos de sus compinches. Y por encima de todos, una actriz de presencia espléndida y voz maravillosa, Mónica López, que borda una Jenny sobresaliente en su doble condición de mujer vulnerable y dura al tiempo.