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98 DEPORTES LUNES 2 s 7 s 2007 ABC Alejandro Blanco, marcado con un círculo, en su época de jugador en el Maristas de Orense ABC En la actualidad es presidente del Comité Olímpico Español AP Futbolero y, sin embargo, olímpico Alejandro Blanco es el presidente del Comité Olímpico Español y como tal se le conoce en el deporte, pero tiene un vicio declarado. Es un futbolero empedernido. Quiso ser futbolista y ahora se lo ve todo POR ENRIQUE ORTEGO MADRID. Muchas veces he pensado porqué no seguiría con el fútbol. Nunca sabré dónde podría haber llegado. Me faltó un poco de ambición. Yo creo que era bueno, pero para mí el fútbol eran los amigos, el equipo del colegio. Cuando perdí ese entorno no me interesó más como jugador, pero como aficionado es una de mis pasiones Como buen gallego, de Orense para más señas, habla con morriña de ese pasado que recuerda como si fuera ayer. Cualquier excusa es buena para sentarse al lado del presidente del COE y hablar de fútbol. Es una de sus pasiones controladas. Es del Madrid. Del Madrid de Bernabéu. Y el último gol que cantó fue el tercero de Reyes en la última jornada de Liga, el que aseguraba el título, aunque el gol de su vida es el de Marcelino a Yashine en la final de la Eurocopa del 64. Lo mío viene de lejos. Soñaba con ser futbolista de los de verdad. Jugaba de extremo izquierda en los Maristas de Orense. Creo que era bueno. Corría mucho, centraba bien y metía goles. No era un chupón. Aún guardo las crónicas que salían en La Región Sí, sí, de partidos de infantiles. Yo me fijaba en Gento porque yo jugaba por esa banda. Pero siempre tuve predilección por los extremos. Me gustaba Ufarte, Amancio, uno de mis ídolos, que se reía de nosotros, los del Orense, cuando jugábamos. ¡Cómo regateaba! Pero yo he visto un extremo mejor que todos esos. Se llamaba Cebrián. El Madrid lo cedió al Orense y luego al Racing. Era extraordinario, pero eligió otras diversiones más nocturnas iba a robar un chaval al Maristas! decía él. Era el colegio por excelencia de Orense. También me vinieron a buscar del Couto, el equipo de Miguel Ángel, el que fue portero del Madrid, al que Luis Soria entrenaba de noche con una bombilla. La verdad es que yo no cambiaba aquel equipo por nada, pero me surgió la duda de qué habría pasado si el cura me hubiera dejado marchar Cuando me fui a Valladolid a la Universidad jugué el primer año y lo dejé. Me faltaba algo. Nos juntábamos para jugar, pero éramos quince tíos que no nos conocíamos de nada. Para aprobar preparación física había que jugar ocho partidos y los jugué. Me faltaba complicidad. No éramos amigos. No he vuelto a jugar al fútbol en serio, algún partidillo Cuenta, como disculpándose, que es del Madrid casi por obligación. Entonces, tengo 56 años, cuando era chico, sólo se televisaban partidos del Madrid, que era el que jugaba y ganaba la Copa de Europa. En casa no teníamos tele y mi padre, José, me llevaba a verlos a un bar de un primo. Realmente en aquellos años el fútbol es lo que había. El Madrid de Di Stéfano es el mejor que yo he visto en mi vida. Yo siempre he pensado que los equipos son de los jugadores. Los entrenadores deben marcar un estilo, pero los que juegan son ellos Quiere dejar bien claro que le gusta el fútbol de toque y que disfrutó tanto con el Barça de Cruyff como con el Atlético del doblete con Antic, o con el Madrid de la Quinta del Buitre. El fútbol ha evolucionado mucho, como todos los deportes. El deportista es cada día más completo. Ahora hay más igualdad. Hay ocho equipos que pueden ganar la Champions y otros cuantos que luchan por la Liga hasta el final. El fútbol de ahora es mejor. Confieso que me gusta mucho la Liga inglesa, la veo casi todos los sábados Si se le pide que haga un once de todas las épocas le sale la vena blanca, como su apellido. Iríbar; Cafú, Baresi, Roberto Carlos; Pirri, Beckenbauer; Amancio, Luis Suárez, Di Stéfano, Puskas y Gento. Sí, un 3- 2- 5, como cuando coleccionaba cromos. Ya sé que que me faltan Pelé, al que he visto jugar, Maradona y muchos más, pero sólo puedo jugar con once Es socio del Real Madrid y este año se ha aburrido más de lo normal. Pero yo sí valoro el trabajo de Capello. Ha ganado el título y todos sabemos que el club atravesaba unos problemas sociales que no se podían abstraer en el campo Es imposible no tocar el asunto de la selección. Nuestro problema es que los jugadores, después de demostrar su categoría en las selecciones inferiores, sufren un parón de dos o tres años que no juegan en la elite. Habría que cambiar la mentalidad de los clubes españoles. Apostar por esos chicos. También creo que nos falta identidad como selección. No somos Italia, Brasil o Argentina. Tengo claro que el día que consigamos un buen resultado en un Mundial o una Eurocopa todo será distinto El Madrid de Di Stéfano Vive el fútbol con tanto ardor que salta de un asunto a otro. De una época a la siguiente. Estaba hablando de mí. Jugaba con los infantiles y con los juveniles. Era el único del colegio que jugaba sin edad con los mayores. Me vino a buscar el Orense. Tenía 14 años. Año 64 o 65. Estaba en Tercera, pero el cura, el hermano Víctor, no me dejó fichar. ¡Cómo el Orense Tenía 14 años y me quiso fichar el Orense, el cura de los Maristas no me dejó marchar Siempre me quedó la duda de si hubiera sido un buen futbolista. De chaval era bueno. Un extremo zurdo que corría y hacía goles Se cruzó el judo y pasó al tatami y a los despachos A Alejandro Blanco le hubiera gustado ser futbolista, pero cuando se marchó a Valladolid a estudiar Físicas se desenganchó del balón. ¿Saben quién era su entrenador en la Facultad? El mismísimo Fernando Martín, el efímero ex presidente del Real Madrid, a quien entonces llamaban Pirri En sus tiempos universitarios colgó las botas. El primer año todavía se iba todos los fines de semana de Valladolid a Orense para jugar con el equipo que habían formado los amigos del colegio, pero después probó otras suertes e hizo carrera. Licenciado en físicas, regentó un gimnasio de artes marciales en Valladolid y el judo pasó de ser una diversión a casi una profesión. Aprobó el sexto Dam ante un Tribunal (8- XII- 2002) es entrenador y árbitro nacional. Después dio el salto a los despachos. Primero como presidente de la Federación Castellano- Leonesa (85- 93) después de la Española, donde estuvo doce años. Desde el año pasado es presidente del Comité Olímpico Español (COE) en cuyo ejecutivo había entrado en 2001 para ser vicepresidente de las Federaciones Olímpicas en 2004.