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96 DEPORTES LUNES 2 s 7 s 2007 ABC FÚTBOL s La crisis del balompié vasco Lo peor aún está por venir La elite del fútbol vasco, Athletic y Real, Real y Athletic, ha estado subida en el abismo las últimas temporadas. Los de San Sebastián se han despeñado cayendo en el pozo de Segunda. Los de San Mamés se salvaron al final. Es la historia de dos vidas paralelas POR ENRIQUE ORTEGO MADRID. Lo peor está por venir. Para la Real en Segunda y para el Athletic en Primera. El futuro de los dos grandes clubes del fútbol vasco no se ha resuelto con el descenso de los guizpuzcoanos y con la salvación de los vizcaínos. No. Su problemática sigue viva más allá de la división en la que jueguen la temporada próxima. Evidentemente, la Real lo tiene mucho más complicado. Su hoy tiene tantos nubarrones como su mañana. La Real a Segunda, cuarenta años después El titular que nunca hubieran querido leer los aficionados de Anoeta no deja de ser una circunstancia. El Everest llega ahora. Lo difícil no es caer al pozo, sino salir de él. Tanto deportiva como económicamente. Y bien saben los que han estado cerca del club en los últimos años, que la situación financiera es tremendamente peligrosa y ello pone en peligro la situación puramente futbolística. La Segunda es calvario. Los ingresos del club van a disminuir en un setenta por ciento. Todo se ve afectado, desde los derechos televisivos, la gran fuente de los clubes de Primera en la actualidad, a las taquillas, los abonos, los patrocinadores. Si la Real ha cobrado ahora en Primera 11 millones por sus derechos de televisión, la temporada próxima percibirá poco más de un mísero millón. Y lo que es peor ha tirado por la borda el nuevo contrato firmado con Mediapro. Entre el 2009 y el 2013 pasaría a cobrar 80 millones, 15 por temporada. En caso de descenso ese contrato quedaba sin efecto y habrá que negociarlo de nuevo con los baremos de Segunda. Esta es una de las razones por las que la Real se ve obligada a ascender lo antes posible. El 2009 es algo más que su centenario, es el año límite para cimentar una sociedad anónima que en los últimos años ha pasado de la quiebra técnica a la quiebra deportiva. Las taquillas también se resistirán y los abonos. Si en los últimos años se han dado de baja 7.000 abonados, el futuro aventura que no más de 15.000 pueden renovar su compromiso. Institucionalmente, después de cuatro presidentes en los últimos seis años y las salidas traumáticas de los dos últimos, Astiazarán y Fuentes, nada está decidido. La actual presidente, María de la Peña parece decidida a correr con la aventura acompañada por un grupo de los actuales consejeros, porque nadie ha dado un paso al frente para hacerse con una nave hundida. En el aspecto deportivo el panorama cambia radicalmente. Se trata de hacer un equipo para Segunda tras haber fracasado en la formación de un equipo para mantenerse en Primera. Hay que comenzar de cero. Desde la dirección deportiva- -Zamora acaba de dimitir- -al entrenador- -suena Toshack en la que sería su cuarta etapa- -pasando por una plantilla que en la última década ha pasado por tantos vaive- nes que ya es difícil saber lo que se necesita y más para una categoría absolutamente desconocida como la Segunda. Las cifras que se descubren en situaciones límite como ésta suelen ser demoledoras. Desde que el club decidió abrirse al mercado de extranjeros en 1989, en los últimos 18 años, por la Real han pasado 48 extranjeros. Desde Aldridge a Víctor López, que ha sido el último llegado en el siempre ruinoso mercado de invierno. Tampoco en el mercado nacional, -recurso al que se acudió cuando la mezcla cantera- extranjeros- -tampoco se pescó nada excepcional que evitara cerrar la temporada (2005- 06) con la peor clasificación de la historia, el puesto 16 y que en la que acaba de finalizar se haya consumado el drama con el descenso. Los derechos de televisión Los jugadores de la Real Sociedad, hundidos después de confirmarse el descenso a Segunda AFP María de la Peña sigue en una Real muy crispada ABC SAN SEBASTIÁN. El consejo de administración blanquiazul, presidido por María de la Peña, sigue al frente de la entidad tras obtener el respaldo del 46 por ciento del accionariado en una asamblea muy dura, con un sector crítico que tuvo el apoyo del 40 por ciento. El Athletic quiere escarmentar en cabeza ajena E. O. MADRID. San Mamés, la afición del Athletic, demostró su grandeza justo el día más crítico de la historia del club. Por primera vez en 109 años de vida su equipo se jugaba su ser o no ser en Primera en la última jornada del Campeonato de Liga. El estadio se visitó de rojiblanco como en los lejanos días de comienzo de los ochenta cuando su equipo luchaba por el título y además lo ganaba. Apoyo absoluto a los hombres de Mané para que consiguieran su objetivo de la permanencia y cuando se consumó, la afición demostró su disconformidad de forma airada. Fue una bronca generalizada. Contra todo y contra todos. Se miraba al palco y al césped por igual. Era su forma de desahogarse después de una temporada nefasta en la que el Athletic ha estado más cerca que nunca del precipicio de la Segunda. El futuro, aún en Primera, es un enigma. Las elecciones marcarán el futuro inmediato del club. El Athletic pretende escarmentar en cabeza ajena, en la de la Real Sociedad. Ahora, en Bilbao, ya se sabe que quien juega con fuego termina quemándose. La presión sobre los nuevos dirigentes será grande. La gestión deportiva en los últimos años ha sido nefasta y los problemas sociales han estado a la orden del día en esta etapa. El club ha perdido gran parte de sus señas de identidad. El estilo de juego del equipo es indefinido, producto también del constante cambio de entrenadores. Y el proyecto del nuevo estadio de San Mamés no puede ser la piedra filosofal de la política de futuro. Lezama tampoco da los frutos de otras décadas y las redes se vuelcan en otras latitude, s como Guipúzcoa y Navarra. Son malos tiempos los actuales para vivir de las canteras. Tras la salvación, la bronca