Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 2 s 7 s 2007 CIENCIAyFUTURO 87 La mayor ilusión óptica del mundo Estamos en los mejores días del año para comprobar el gran truco visual que embauca a la Humanidad, y que la Ciencia no explica: ¿por qué la luna se percibe más grande cuando asoma sobre el horizonte? POR JAVIER YANES MADRID. Noche de verano, cena al aire libre. Alguien vuelve la mirada al horizonte y plantea una trivial observación: ¿Os habéis fijado que la luna parece más grande sobre el horizonte que cuando se eleva en lo alto del cielo? Debe ser por el grosor de la capa atmosférica, lo mismo que tiñe los ocasos de rojo responde otro. De inmediato, la conversación vira de nuevo a esos asuntos que se deslizan en cualquier charla de verano, cenando bajo el enorme ojo vigilante de la luna. Asunto zanjado. Pero, lástima, no es tan sencillo de explicar. De serlo, ahorraría algunos quebraderos de cabeza a la Ciencia. Hay dos maneras simples de comprobar que lo que percibimos como una luna más grande no es real, sino la ilusión óptica más grande del mundo. La primera, enrollar un pedazo de papel a modo de telescopio y observar nuestro satélite a su través, aislándolo de su entorno. Como por ensalmo, el efecto de la gran luna se desvanece. El segundo método requiere una cámara y algo de técnica fotográfica. Tomando exposiciones a intervalos fijos durante la carrera celeste de la luna, se verifica que su tamaño es siempre el mismo. El fenómeno es conocido desde la antigüedad. Como colofón de más de dos milenios de Ciencia hemos clonado especies, hemos construido superordenadores, e incluso hemos puesto el pie en el astro que, pese a toda nuestra tecnología, continúa mofándose de nosotros con su engaño visual. Pero no se apure: si usted no ha participado en ninguna de estas hazañas de nuestra especie, le consolará saber que la todopoderosa madre Ciencia aún no ha resuelto definitivamente algo tan presuntamente trivial como el enigma científico de la ilusión de la luna La cuestión ha sido objeto de debate, e incluso la web de la NASA posee una página específica dedicada a este desconcertante acertijo natural. Gracias a la Ciencia y a las fotos, sabemos que el tamaño aparente de la luna en su recorrido sobre el cielo es siempre el mismo- -medio grado angular- y que el LA ILUSIÓN DE LA LUNA A. -La ilusión de Ponzo hace creer que dos segmentos paralelos e iguales tienen distinta longitud por efecto de la perspectiva La ilusión de la luna alcanza su máximo esplendor durante el plenilunio. En el solsticio del verano boreal, la luna y el sol ocupan lugares completamente opuestos en el cielo. Cuando el sol escala al punto más cercano al cénit, coincide con el momento en que la luna transita más baja sobre el horizonte. Durante la fase de luna llena más cercana al 21 de junio- -el solsticio de verano- es decir, en estos días, se presenta el mejor momento del año para observar este fenómeno, para ilusionarnos con ese enorme claro de luna. ¿Por qué ahora? B. -El efecto pasillo hace percibir la bola más cercana al fondo como de mayor tamaño, aunque ambas son iguales C. -Hipótesis de la bóveda plana D. -La prueba fotográfica Nuestro cerebro ve la bóveda celeste como un techo aplanado. Como el tamaño angular de la luna no varía, percibimos que sus dimensiones lineales cambian demuestra que el tamaño aparente de la luna no varía a lo largo de su recorrido. La imagen se tomó haciendo exposiciones sucesivas de la luna elevándose sobre la ciudad de Seattle diámetro de su impresión física en nuestra retina tampoco varía: unos 0,15 milímetros. ¿Y entonces, qué nos ocurre? La tentativa de explicación más sencilla se basa en la llamada Ilusión de Ponzo un efecto descrito en 1913 por un psicólogo italiano que dibujó dos segmentos paralelos de la misma longitud entre dos líneas convergentes, como las vías de un tren. El resultado es que el segmento más próximo al punto de fuga parece mayor. Aquello que percibimos como más lejano parece aumentar de tamaño respecto a su entorno. Para ello, basta situar, en una imagen de un pasillo en perspectiva, dos bolas de La Ilusión de Ponzo El fenómeno es conocido desde la antigüedad y jamás ha sido explicado por la Ciencia Una posible razón es que el tamaño percibido de la luna es proporcional a su distancia percibida Se experimenta una variación en la percepción angular con la sensación de lejanía Enigma escurridizo igual tamaño a distinta altura. En esto se basa una hipótesis clásica: la bóveda plana Según afirman los científicos, nuestra mente no percibe el cielo como una semiesfera, sino como una panza invertida. Si el tamaño angular de la luna es siempre el mismo, su dimensión aparente sobre nuestras cabezas, donde el techo parece más próximo, es menor que en el horizonte, más lejano para nuestro cerebro. Esta teoría, que parece satisfactoria, ha encontrado incluso un insólito soporte experimental: el pasado año, el psicólogo Scott Murray, de la Universidad de Washington, explicó en la revista Nature Neuroscience que cuando dos objetos proyectan el mismo ángulo en la retina, pero uno de ellos se percibe más alejado- -la bola del fondo del pasillo- activa un área mayor en el córtex visual del cerebro, lo que se detecta por resonancia magnética. Para más albricias, en el año 2000, Lloyd Kaufman, del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York, y James H. Kaufman, del Departamento de Investigación de IBM- -padre e hijo- publicaron en la revista PNAS el uso de un dispositivo de lunas artificiales a cuya contemplación sometieron a los sufridos voluntarios. Su conclusión: que la luna del horizonte yace a una mayor distancia percibida, lo que, por si fuera poco, concuerda además con la lla- mada Ley de Emmert el tamaño percibido de la luna es proporcional a su distancia percibida. Resumiendo: más baja, más lejos. Y más lejos, más grande. Luego más baja, más grande. ¡Eureka! Todo parece encajar. Y sin embargo... El psicólogo de la Universidad de Wisconsin Don McCready plantea la llamada paradoja tamaño- distancia apuntada en otros estudios durante los últimos 40 años: si lo anterior es cierto, ¿por qué la inmensa mayoría de los voluntarios se empeñan en manifestar que la luna del horizonte no está de ningún modo más lejos sino al contrario, más cerca ¿Es nuestro cerebro el que nos engaña, o se deja engañar? Como alternativa, discutida a su vez por sus detractores, McCready propone una teoría llamada nada menos que micro macropsia oculomotora o variación en la percepción angular según la sensación de cercanía o lejanía respecto al entorno. ¿Complicado? La luna sabe confundirnos. Pero sin su ilusoria prestidigitación, nadie habría cantado jamás cómo la luna clava en el mar un largo cuerno de luz. Y sin esto, nuestro planeta sería un lugar decididamente insoportable. Micro macropsia oculomotora Ley de Emmert Más información en: http: science. msfc. nasa. gov headli nes y 2007 27 jun moonillusion. htm