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ABC LUNES 2 s 7 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 63 Luis Ramallo Senador Contituyente RODRÍGUEZ ZAPATERO, L día del aniversario de las primeras elecciones democráticas celebradas en España tras la dictadura, no fue para mi una jornada de alegría. Muy al contrario, fue de nostalgia, pena y preocupación por el futuro de España. De nostalgia, porque como protagonista que fui, por ser Senador constituyente por la provincia de Badajoz, y durante cinco legislaturas más como Diputado, del acontecer de la transición, venía a mi memoria todo lo que vivimos para hacer una España mejor y crear un nuevo orden de convivencia. Esa nostalgia y la posibilidad de encontrarme con viejos amigos de aquella etapa de ilusión me animaban a ir al Congreso de los Diputados al acto conmemorativo presidido por el Rey. Pero pudo más en mí para evitar mi presencia la pena y la preocupación que padezco por la difícil situación de España y el tener que soportar a corta distancia al responsable de la crisis que atravesamos, que no es otro que Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno. La transición no fue fácil. En las elecciones del 15 J había que elegir entre la ruptura y la reforma. La primera defendida por la izquierda y la segunda por UCD. En ésta soportábamos, por un lado, la incomprensión de los nostálgicos del franquismo, que nos consideraban traidores y, por otro, el rencor de las izquierdas que nos consideraban franquistas. Para mí es un motivo de orgullo el trabajo que hicimos en UCD bajo la Presidencia de Adolfo Suárez para conseguir nuestra meta. Supimos mirar al frente y no atrás. En dónde había odio y rencor, pusimos olvido y VERDUGO DE LA TRANSICIÓN perdón, y conseguimos, de la mano del consenso, elaborar una Constitución que fue la suma de lo bueno de la derecha y lo bueno de la izquierda, logrando el lugar de encuentro de los españoles de buena voluntad y que, por tanto, no supusiera la victoria de media España contra la otra media, para así propiciarle una larga vida y no como la efímera de las otras Constituciones anteriores. UCD no pudo sobrevivir a las divisiones y traiciones internas a Adolfo Suárez y a las calumnias e insidias del PSOE y de sus más conspicuos dirigentes, que ahora tanto alaban al verdadero artífice de la transición. Fraga y Santiago Carrillo; López Rodó y Rafael Alberti. Y así un largo etcétera. ¿Que ha pasado para que aquel espíritu de la transición que sirvió de ejemplo al mundo esté hoy quebrado? Hoy, treinta años después de ver a un camisa azul como Adolfo Suárez legalizando el Partido Comunista y dando una amnistía general para los presos políticos, muchos años después de ver a Manuel Fraga y Santiago Carrillo, compartiendo mesa en el Club Siglo XXI, se abren de nuevo las zanjas del odio por las cunetas de España y se quiere acabar con la reconciliación. Se ha perdido aquel ambiente fresco de la convivencia, de superación del pasado. ha perdido igualmente la senda de la responsabilidad de crear un nuevo orden y una España mejor en la que quepamos todos. Se ha caído en la tentación de la mujer de Lot, que por mirar atrás quedó convertida en estatua de sal. De todo ello deriva mi pena y preocupación. Pena por lo que logramos y estamos perdiendo, y preocupación por el oscuro futuro de España. Esta ruptura con el talante de la transición, con el buen camino que llevaba España, la ha llevado a cabo Rodríguez Zapatero apoyado en su incompetencia, ignorancia, frivolidad, afición por la mentira y, sobre todo, por su falta de patriotismo. Llegó a Presidente prácticamente sin programa; llegó como todos sabemos bien, y él mejor que nadie, y su programa lo estamos conociendo con sus hechos. Su único objetivo es conservar el poder poniendo al servicio de esa tarea todo lo que sea necesario. Se ha caído en la tentación de la mujer de Lot, que por mirar atrás quedó convertida en estatua de sal. De todo ello deriva mi pena y preocupación. Pena por lo que logramos y estamos perdiendo, y preocupación por el oscuro futuro de España E EnlaEspañadehoytodova- pe González procuró no fomentar el rencor ni las heridas del pasado, para así conservar el núcleo central del consenso de la transición. No intentó acabar con el primer partido de la oposición, porque sabía que el futuro de España forzosamente tendría que sostenerse sobre dos grandes fuerzas políticas, tal como le había enseñado y demostrado con hechos ese gran hombre de Estado que es Adolfo Suárez. La coronación de Don Juan Carlos I inició el proceso de la transición. En aquellos años, prolegómenos de la apertura de España a la democracia, la Monarquía hizo posible la convivencia. Y fue posible que, sin reproches mutuos, con el pasado solo presente para que no se volviera a repetir, en aquellas primeras Cortes democráticas compartieran escaños Adolfo Suárez y Pasionaria; Manuel Durantesusmandatos, Feli- Se le. Para el presidente del Gobierno aquí no pasa nada. Pero si pasa y mucho. Estamos ante la ruptura de la unidad de España creada por los Reyes Católicos hace más de quinientos años. Estamos ante un estatuto de Cataluña que es un primer paso para la independencia; estamos ante el mayor ataque a la Constitución española, ante la rendición del Gobierno y, en consecuencia, de España frente a la ETA resucitada, armada y pertrechada económica y políticamente por Rodríguez Zapatero. Estamos ante la entrega de Navarra al nacionalismo vasco, la persecución a la Iglesia Católica, ante el ataque a la convivencia y la restauración de la idea de los dos Españas. Ante el ansia de triturar al primer partido de la oposición, ante la manipulación de la Fiscalía General del Estado, ante la utilización del uso alternativo del derecho, ante una política internacional que nos aparta cada vez más de las naciones mas desarrolladas y que se da la mano con los nuevos caciques populistas, trituradores de la libertad en sus naciones y ante la fractura de la transición. Todo ello, gracia a la irresponsabilidad de Rodríguez Zapatero. Esta resumida nomina de preocupaciones es el bagaje de los años de Gobierno de nuestro actual Presidente y refleja la situación de la España de hoy. Si el objetivo del señor Rodríguez Zapatero es conservar el poder, habrá demostrado ser un hábil trilero, pero habrá confirmando que es un mal español y un pésimo patriota. Ángel de Frutos Psicoanalista RETORNO DE LO IMPRIMIDO ECLARO cerrada la sesión dice el presidente de la Cámara austriaca cuando quiere decir que la declara abierta En este y otros accidentes del hablante se detiene Sigmund Freud para dar cuenta del deseo inconsciente, en la que es su obra más leída y la primera traducida: Psicopatología de la vida cotidiana (1901) Se dedica aquí a los llamados actos fallidos o funciones fallidas que- -como escribe él mismo- se producen cuando una persona dice una palabra en lugar de otra, escribe algo distinto de lo que tenía pensado escribir, lee algo distinto de lo que está escrito u oye algo distinto de lo que se ha dicho. Luego está el olvido, olvido de nombres, propósitos, palabras extranjeras, impresiones o suce- D sos vividos, así como pérdidas de objetos y errores o torpezas. El inconsciente tiene una lógica que no es la de la conciencia sino que es la lógica de lo infantil reprimido, de lo que no se quiere saber ba todo esto tonterías o disfunciones fisiológicas, sin más importancia o consideración. A no ser los novelistas y dramaturgos que utilizaban estos recursos fallidos para dar cuenta de algunos percances de sus personajes o de la acción. Por ello, lo primero que quiere mostrar Freud es que tienen sentido, como sentido tienen los sueños que acaba de interpretar en su obra anterior La interpretación de los sueños (1899) y como tendrán sentido los chistes de su obra posterior El chiste y su relación con el inconsciente (1905) AntesdeFreudseconsidera- Sentido del sinsentido, se puede decir que es la operación freudiana, operación que tiene su centro en los síntomas de quienes sufren del pensamiento o de su cuerpo y que estaban abandonados, sin curarse, a los curanderos o a los confesores o a su propia inermidad. Con un espíritu científico realiza un acto de caridad para las desesperadas y los desesperados. El sinsentido apela a otra escena, escena ajena a cada uno pero la más íntima, la del inconsciente. Si la conciencia, vino a decir Freud, no explica sueños, actos fallidos, chistes, síntomas, entonces habrá que irse fuera de la conciencia para dar cuenta de ellos: descubre el inconsciente, que tiene una lógica que no es la de la conciencia sino que es la lógica de lo infantil reprimido, de lo repetido, de lo que no se quiere sa- ber y la lógica de la lengua en su literalidad. la línea del inconsciente (Unbewusste) Freud se encuentra con lo siniestro (Unheimliche) lo familiar que de pronto es extraño, o- -si quieren- -lo quieto inquietante. Siniestro que Freud define, conforme a Schelling, como todo lo que debía haber quedado oculto, secreto, pero que se ha manifestado Lo que debe quedar oculto, lo que no se puede ni mencionar en la política actual española por parte de nuestro presidente del gobierno es la palabra atentado Este significante está unido, y lo estará por tiempo, a Atocha. A Atocha y las víctimas. Logrado está, entonces, el presidencial lapsus accidente En