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42 INTERNACIONAL LUNES 2 s 7 s 2007 ABC Alberto Sotillo En casa de Ahmadineyad Aradan, el pueblo donde nació el presidente iraní, se prepara para su primera visita oficial que coincidirá con el segundo aniversario de su llegada al poder. Todos esperan el viaje del doctor para pedir que se inaugure el centro de salud POR MIKEL AYESTARAN AHMAD. El pequeño Mahmoud Sabaghie vino al mundo el 28 de octubre de 1956. Su padre era el peluquero de Aradan, una aldea agrícola situada a casi doscientos kilómetros al este de Teherán. Cuando Mahmoud, el cuarto de siete hermanos, apenas había cumplido su primer año de vida, la familia se trasladó a la capital en busca de mejor fortuna. Su padre cambió las tijeras por el yunque y se hizo herrero en los suburbios teheraníes. Al llegar a Teherán también decidió empezar una carrera política de la mano del Sepah e Pasdaran, la guardia revolucionaria creada por Jomeini, de la que llegaría a ser coronel y cambió su apellido por Ahmadineyad (que en farsi significa de la raza de Ahmed en alusión al Profeta) La legislación iraní permite el cambio de apellido, pero al hacerlo uno se obliga a colocar como segundo su ciudad de origen, por eso el actual presidente es Mahmoud Ahmadineyad Aradani. A punto de cumplir dos años al frente del ejecutivo, en el pueblo donde nació sus primos y vecinos se muestran orgullosos del doctor y preparan los pedidos que le van a hacer en su primer viaje oficial a Aradan, que se producirá en menos de un mes. Siempre supimos que llegaría alto, se trata de un genio. Antes sólo lo sabíamos en casa, pero ahora ya lo sabe todo el mundo asegura de forma rotunda la prima del dirigente, Farhade Mohseni, que recibe a los recién llegados en el portal de su casa y vestida con un riguroso chador negro del que apenas se intuye su cara. La vivienda es de dos pisos, ladrillo amarillo y la única diferencia respecto a las demás de su calle es que cuenta con portero automático. Farhade, como el resto de familiares, lleva un año sin ver a su primo, justo desde la muerte de su padre. Un viaje a Aradan es un viaje a la mente del actual presidente. Esta aldea de adobe de apenas seis mil habitantes vive de la producción de melones, trigo y aceitunas y de los miles de peregrinos que tienen que pasar por allí rumbo a la ciudad santa de Mashad. Pese a la dureza de su discurso internacional y a su fama de hombre inflexible, el doctor sigue siendo un hombre humilde, de campo, incansable en el trabajo y al que le gusta hablar mucho con su gente le define Nasser, uno de los vecinos de su casa natal. Muestra de la humildad es que en este tiempo ni ha venido a visitarnos, ni ha hecho REHENES EN EL LÍBANO E IRAK ás allá de si están en misión de paz o en guerra, las tropas internacionales desplegadas en Oriente Próximo corren el peligro de convertirse en rehenes de las variopintas fuerzas feudales que pueblan la zona. No depende de ellas, pero son tropas que han perdido la iniciativa y, por supuesto, la capacidad de transformar la región. Fundamentalmente, están en Irak y el Líbano para resistir. Ni sueñan con estabilizar la región. Las fuerzas norteamericanas en Irak han entrenado y pagado a un ejército local formado casi en su totalidad por milicias chiíes y proiraníes. Así que, si el régimen de Teherán se sintiese amenazado, tendría tres cartas en su mano: la insurgencia y los terroristas que no dejan de afluir a Irak; las poderosas milicias del clérigo fundamentalista Moqtada al Sadr, con un pie en el gobierno y otro en la subversión; y el flamante Ejército iraquí sufragado por Estados Unidos. Si emplea a fondo esas tres cartas, los 150.000 soldados norteamericanos se convertirían en rehenes del régimen iraní. Aunque éste no esté para muchas bromas ni oculte su pavor ante las imprevisibles consecuencias de un reventón iraquí. La estrategia global para Oriente Próximo ha fracasado. Y una vez más se cumple la constante de que el Líbano termina pagando los platos rotos de sus vecinos. Las tropas de la ONU se desplegaron para acabar con una guerra en la que daba la impresión de que habían perdido los que decían que habían ganado. Y en la que, a la mínima que se complique la situación, se encontrarán en un penoso fuego cruzado: Hizbolá creerá que están ahí para proteger a Israel, al igual que los israelíes darán por sentado que a quienes de verdad protegen es a Hizbolá. Y si la comunidad internacional liderase y tuviera una estrategia clara y pragmática para la estabilización de la zona, sería un riesgo que merece la pena correr. Pero allí los únicos que lideran son los señores feudales de siempre, que los hay a decenas, y para quienes nada hay más tentador que convertir en rehenes a unas tropas que todavía no saben muy bien a qué estrategia política obedece su presencia. Viaje a la mente M En esta aldea de adobe de 6.000 habitantes no hay ni una calle, ni una estatua dedicada al dirigente iraní AP obras especiales en el pueblo, ni ha beneficiado de forma directa a su familia, que sigue viviendo en la misma casa de siempre. Esperábamos que al menos destinase una ayuda a reparar la ciudadela, pero nada asegura Mehdí, dueño de uno de los pocos supermercados de un pueblo en el que no hay ni una calle, ni una estatua dedicada al actual dirigente. Ahmadineyad pidió a sus familiares que ordenaran incluso retirar sus fotos de las calles porque no le gusta el protagonismo apunta su prima. Los rumores sobre su inminente visita oficial han levantado gran expectación. Una de las principales características de la política de Ahmadineyad es su permanente contacto con los iraníes. El presidente ha realizado más de cien viajes a las provincias a donde siempre va seguido por un camión donde los ciudadanos pueden depositar cartas con sus deseos y peticiones. Aquí le vamos a solicitar que se terminen las obras del centro de salud, nada más. Es un hombre muy ocupado y no es cuestión de pedirle mil cosas señala uno de los representantes de la oficina provincial. La casa donde vino al mundo el presidente está ocupada desde hace dos meses por Mansur Amiri, un antiguo miembro de las fuerzas de seguridad de elite del Shá, que debido a una serie de problemas graves en Teherán, tuvo que exiliarse al campo. La vivienda, en el número 85 de la calle Karegar (calles de los trabajadores) es de adobe y se encuentra prácticamente en ruinas. Amiri la ocupó porque estaba vacía y poco a poco está haciéndola habitable. Cuando llegué a Aradan ya me avisaron de que el presidente había nacido aquí, pero no me importó. Yo soy un seguidor de Ahmadineyad, creo en su discurso y en su voluntad, pero no creo en el régimen y estoy seguro de que finalmente no le dejarán llevar a cabo su programa. En este país, cuando alguien quiere hacer algo por el pueblo, lo apartan lamenta Amiri mientras muestra el pequeño huerto que está plantando en la parte trasera de la casa. Teherán e Irán parecen dos mundos diferentes. La locura y el estrés de la mastodóntica capital contrastan con los pequeños pueblos que salpican la geografía persa. Chávez continúa en Irán su gira antiestadounidense El presidente venezolano, Hugo Chávez, a la izquierda de la imagen, saluda su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, con quien se entrevistó ayer en Teherán, última etapa de su gira antiestadounidense, que lo ha llevado también a Rusia y Bielorrusia. Es su tercera visita a Irán desde la elección de Ahmadineyad ABC. es Más información en Visiones del mundo www. abc. es mikelayestaran