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34 ESPAÑA LUNES 2 s 7 s 2007 ABC RELIGIÓN Geografías de la fe La reciente desaparición del limbo ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de todo creyente de alcanzar la salvación y la existencia, física y espiritual, de conceptos como el Cielo, el Purgatorio o el Infierno. Así define la Iglesia las geografías de la fe POR JESÚS BASTANTE MADRID. Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: Venid, benditos de mi padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a verme Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles Entonces dirán también éstos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Y él entonces les responderá: En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna De este modo describen los Evangelios el día del Juicio Final, cuando según la fe cristiana los justos irán al Paraíso, mientras que los impíos acabarán en el Infierno. Las geografías de la fe han sido, y todavía lo son, fuente de discusión teológica y cultural, no sólo entre los que creen o no en el Cielo, el Purgatorio o el Infierno, sino entre quienes contemplan estos espacios como lugares físicos y quienes los ven como estados del alma. En la frontera de estos parajes, se ha encontrado, desde tiempos inmemoriales, la creencia- -no asentada en las Escrituras, sino en la tradición- -de la existencia de un lugar al que iban a parar los niños muertos sin bautizar, que no merecían la condenación eterna pero tampoco la unión salvífica con Dios. Se trataba del limbo definido como un lugar sin tormento pero alejado de Dios que nunca pasó de ser una hipótesis teológica y que hace unas semanas fue eliminado por un documento de la Comisión Teológica Internacional, en el que se apunta que el limbo refleja una visión excesivamente restrictiva de la salvación Para los expertos, cuya reflexión arrancó en 2004 por petición expresa de Juan Pablo II, que fue refrendada por Benedicto XVI, existen serias razones teológicas para creer que los niños no bautizados que mueren se salvarán y disfrutarán de la visión de Dios A diferencia de las otras geografías del más allá (Cielo, Purgatorio e Infierno) el limbo nunca fue considerado un dogma y, de hecho, ni siquiera aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica. Sin embargo, se estimaba su existencia sobre la base del pecado original que no habría sido limpiado sin el Bautismo. La tesis principal para eliminar de raíz la existencia del limbo se encuentra, según el texto, en el hecho de que la gracia tiene prioridad sobre el pecado por lo que la exclusión de los niños inocentes del cielo no parece reflejar e amor especial de Cristo por los más pequeños Además, informa Efe, los responsables de la Comisión Teológica Internacional tuvieron en cuenta que la existencia del limbo supone un problema pastoral urgente ya que cada vez son más los niños nacidos de padres n católicos y que no son bautizados, así como otros que no nacieron al ser víctimas de abortos La desaparición del limbo no implica, en modo alguno, que el Vaticano haya postergado la importancia del Bautismo como camino para la salvación en Cristo, ni que se haya abierto una suerte de nueva puerta para el Cielo. De hecho, durante la Semana Santa fue el propio Benedicto XVI quien se encargó de recordar que el Infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe, y es eterno para los que cierran su corazón al amor de Dios Para el Papa, nuestro verdadero enemigo es unirse La gracia, sobre el pecado Juan Pablo II ya reclamó un debate serio sobre el futuro de los niños muertos sin bautizar La existencia del limbo jamás pasó de ser una hipótesis teológica que nunca fue considerada dogma La pena principal del Infierno consiste, según el Catecismo, en la separación eterna de Dios El Infierno existe, y es eterno al pecado, que puede llevarnos a la quiebra de nuestra existencia Y es que la visión del fuego eterno, objeto de estudio por parte de padres de la Iglesia, teólogos, Papas y Concilios a lo largo de toda la historia de la Iglesia, y de artistas de la talla de Dante o Miguel Ángel (cuya Casi todas las religiones creen en la salvación y condenación eternas, pero no en el Purgatorio La existencia de Cielo, Infierno y Purgatorio, no es exclusiva del Cristianismo. Paradójicamente, la lectura más similar se encuentra en el Islam. Casi todas las religiones creen en la salvación y la condenación eternas. Así, la mayor parte de las religiones antiguas creía en la vida de ultratumba, aunque no necesariamente en el infierno. El judaísmo inicial creía en Sheol una existencia sombría a la cual todos eran enviados indiscriminadamente tras la muerte. Por su parte, el hinduismo y el budismo creen en el infierno, pero únicamente como escenario transitorio dentro del ciclo de reencarnaciones. Los hindúes creen hasta en 21 infiernos. Por su parte, la mitología griega- -asumida en parte por los romanos- -hablaba del Hades como el lugar al que las almas de los muertos llegaban después de atravesar la laguna Estigia gracias a Caronte. En la antigua mitología nórdica existía un mundo tenebroso (el reino de Hel) para las almas de aquellos que no lograban entrar al Valhala En cuanto al Purgatorio, no es aceptado por las iglesias ortodoxas y protestantes. Precisamente, la Reforma luterana arrancó contra la venta de indulgencias para las almas en pena. En el Islam, como Adiós al limbo se ha dicho, el concepto de Purgatorio es similar al católico. También los zoroastrianos observan la existencia del Hamistagan donde las almas de los que presentan un balance equilibrado entre sus buenas y sus malas obras, encuentran la oportunidad que necesitan para ganar un sitio en el cielo. Finalmente, el Cielo como lugar de felicidad eterna es contemplado por la práctica totalidad de las religiones. Este concepto, entre los judíos, acabó suplantando al de Sheol. Los conversos judíos a este concepto de cielo e infierno incluían el grupo conocido como los fariseos. Los conservadores (saduceos) mantuvieron su creencia en el Sheol. Los fariseos transmitieron la creencia en el Cielo al Cristianismo y el Islam.