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ABC LUNES 2- -7- -2007 ESPAÑA 29 ner un poquito más de educación Se quedaron cortados y todos pagaron sin rechistar Lola acaba de llegar a Madrid, después de dos años en Almería: Aquí es más raro, pero en Vera, que es donde estaba, tuve varias mujeres Tampoco demasiadas. La prueba de que es todavía muy infrecuente la presencia femenina en este mundillo es que se acuerda de todas con las que ha colaborado en su carrera profesional. Una electricista, una pizarrera que acompañaba a su padre como aprendiza, un grupo de cuatro o cinco ecuatorianas que iban siempre juntas y eran albañiles, algo que en su país es bastante común; un par de pintoras y hasta una ferrallista aunque no estaba montando estructuras, sino uniendo vigas en tierra enumera. Muy preparadas Cree que, en general son tan buenas como los hombres. Están muy preparadas y tal vez resulten más detallistas, más perfeccionistas. La mayoría es especialista. Tienen que estar todo el rato a la defensiva y demostrando que no son menos que sus compañeros, pero eso es algo que nos pasa a todas las mujeres en todos los sectores, no sólo en la construcción, y más en un país tan machista como éste. La verdad es que las chicas que yo he tenido han cumplido, y muy bien Mari Carmen Gutiérrez tiene 47 años, un hijo, está divorciada y lleva ya una década manejando maquinaria pesada. Dirige su propia empresa y no deja de formarse. En la actualidad está recibiendo un curso de retroexcavadora de 150 horas que ofrece la Fundación Laboral de la Construcción. Desde la experiencia, explica: El acceso de las mujeres al sector de la construcción es muy difícil porque nos están obligando primero a demostrar y luego a cumplir. Claro, que en estos últimos años ha evolucionado la presencia, pero queda un largo camino que recorrer, ya que tenemos que romper las barreras culturales de muchas empresas Tal vez por ello, sueñe con constituir una empresa del sector compuesta exclusivamente por féminas: Las mujeres no son inferiores a los hombres y pueden desarrollar perfectamente la actividad. Nosotras tenemos mucho más afán de superación que ellos y creo que poseemos más fuerza mental, por lo que tras ocho horas de trabajo estamos en mejores condiciones. Desde este punto de vista, animaría a todas las mujeres a intentarlo, a que rompan esas barreras culturales y se formen para trabajar en la cons- trucción. Hay cursos gratuitos para todas la especialidades, oficios, máquinas... Al barro como llaman los del mundillo al trabajo duro, muchas de las mujeres que llegan lo hacen por relaciones familiares, como una alicatadora a la que arrima el cemento y las baldosas su hijo y peón que trabajó con Lola, o como Julia, que ejerce de vigilante de obra en Munera (Albacete) donde se está desarrollando una variante de la N- 430. Dos hijos, 39 años y hasta hace unos días deseando encontrar un empleo de albañil, aunque acaba de aprobar unas oposiciones de la Junta de Castilla- La Mancha de limpiadora, por lo que el sueño de tomar la paleta se evapora: Hice un curso que dieron en el pueblo y ya estaba decidida a buscar trabajo en el tajo. Mi marido es albañil profesional y estaba encantado con que me dedicara a su profesión. Mis hijos también. No les chocó para nada. Hace poco hicimos una reforma en la cocina y mi esposo y mi padre me llamaban la ingeniera porque no paraba de discutirles, y muchas veces tenía razón. Lo que más me gusta es demoler. No veas lo bien que se me da La que sí ha cumplido su ilusión de trabajar en la construcción es María Victoria (43 años) Como su amiga Julia, hizo el curso en su pueblo: Aprendí a poner ladrillos, a hacer hormigón, a usar el martillo neumático... Levantamos tabiques. Construimos hasta una escalera. Y lo que más me gusta de todo es poner azulejos. A mi me va el trabajo fino Estaba en el paro- -rememora- -y me apunté al curso de albañilería. Éramos cinco mujeres y tres hombres. Fue un año muy interesante y me encantó Hace poco pidieron peones para la obra- -prosigue- -y no lo dudé ni un segundo: me inscribí y me cogieron No fue a la única. En su equipo son 11 chicas. Pican- con el pico gordo, ¡eh! y de siete y media de la mañana a seis y media de la tarde, con la Trabajo fino En Munera, 11 mujeres trabajan de peones en la construcción de una carretera Mari Carmen maneja una retroexcavadora y se queja: Nos obligan primero a demostrar y luego a cumplir que está cayendo de calor -y barren, porque están a las órdenes de un arqueólogo, Daniel Pérez Vicente, que realiza las prospecciones de unas edificaciones medievales por las que va a pasar la carretera. Daniel se muestra encantado: Trabajan mucho y muy duro. No sólo no hay diferencias con los hombres, sino que son más formales y responsables que los peones que he tenido en otras cientos de obras, como hace poco en la M- 30. Ojalá todos los que me tocaran fueran como ellas. Conozco a pocos peones masculinos que aguanten su ritmo María Victoria, por su parte, se muestra ilusionada. Les han dicho que algunas se quedarán para la gran obra y ella está deseando que la elijan y seguir en este ambiente. Espero no ser la única, porque cuando empiece el trabajo grande de verdad todos serán hombres. No me da miedo, pero sí un poco de respeto, mientras que si al menos somos dos chicas, pues ya es otra cosa. Te sientes más protegida En cualquier caso, ella pide una oportunidad, como los buenos toreros, para hacer trabajos más especializados Más información en: http: www. fundacionlaboral. org