Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 ESPAÑA LUNES 2 s 7 s 2007 ABC El sector y la formación La población total que trabaja en la construcción es de 2.664.700 personas. El número de mujeres en este sector laboral asciende a 151.300. En la campaña 2006 07 se formaron un total de 56.764 trabajadores de la construcción. De ellos, 6.380 fueron mujeres (2.514 realizaron algún curso de gestión, 2.287 de oficios y 1.579 de seguridad) Esas 6.380 profesionales representa un 11,2 del total de las personas inscritas en cursos de formación, dato que casi duplica el número de trabajadoras activas, que en el primer trimestre de 2007 alcanzaba el 5,8 La mayoría de las mujeres que participan en estos cursos tienen entre 26 y 35 años (46 y suelen ser trabajadoras cualificadas (56 Las mujeres tienen que estar todo el rato demostrando que no son menos que sus compañeros Once mujeres trabajan como peones en las obras de una carretera en Munera (Albacete) esta semana dientes que acompañan el ritmo diario de la obra. Frasecitas como si hija, sí rebatidas con cortantes: ¡Oiga, que yo no soy su hija! Imprecaciones malsonantes apostilladas con un perdona, niña O incluso dolorosos niñata, cuando quieren hacerte daño Por eso, procuran las obreras no destacar por la vestimenta. Intentamos, en cierta medida, no provocar. Llevamos ropas holgadas. Nada de escotes. Pelo recogido, aunque tampoco renunciamos a un poco de maquillaje, una gota de rímel o un ligero toque de barra de labios ¡Somos mujeres! reivindica la aparejadora. Lola recuerda con una sonrisa- -ahora, porque en su día no le hizo tanta gracia- -la pintada que se encontró en la puerta de un ascensor en uno de sus primeros trabajos: La jefa de obra está muy buena acompañada, cómo no, por un dibujo bastante grosero y explícito de un órgano sexual masculino. Yo no hice nada, pero al final, cuando llegó la hora de cerrar las cuentas, a todos los que habían trabajado en la fecha de la pintada les repercutí proporcionalmente los gastos del arreglo del ascensor. Empezaron a quejarse, pero les corté: Si no sabéis controlar a la gente es vuestro problema. No os dais cuenta de que tenéis que formarles y te- Sin provocar Rímel en los andamios El reciente fallecimiento en una obra de una trabajadora de 42 años nos recuerda que algunas mujeres acuden al tajo, un territorio masculino y hostil para las pocas que se aventuran en él POR DOMINGO PÉREZ FOTO: DANIEL PÉREZ VICENTE MADRID. Los últimos datos hablan de 151.300 mujeres empleadas en la construcción, aunque sólo en torno a 2.000 trabajan de peones- -albañiles, gruístas, ferrallistas pintoras, carpinteras... en los puestos más duros del gremio. Damas dispuestas a subirse a un andamio, a manejar una retroexcavadora o una grúa, a atreverse con un muro o a manejar el pico y la pala en idénticas condiciones y con las mismas prestaciones que las que pueda ofrecer un hombre. Las féminas ya aparecen en todas las encuestas del sector y desde hace muy poco también en la lista de siniestros. María del Carmen tenía 42 años, un hijo y estaba casada. Estaba levantando un tabique cuando le cayeron desde más de 15 metros dos borriquetas metálicas. Fue la primera mujer fallecida en la construcción. Han ido poco a poco penetrando en un terreno eminentemente masculino. Tanto que todavía cuesta localizarlas. Se suceden las llamadas a empresas constructoras: Aquí las únicas mujeres que entran en las obras son las limpiadoras antes de entregar los pisos sentencian en una de ellas. Contratar mujeres encarece mucho los costes- -apuntan en otra- -porque hay que poner otros vestuarios y otros servicios. En nuestras obras no hay mujeres Lo cierto- -señala la joven aparejadora Lola Nieto- -es que su presencia en las obras sigue resultando muy escasa y en muchos casos testimonial. Curiosamente, hay muchas topógrafas, jefas de obra, técnicas de seguridad, vigilantes o limpiadoras, pero pocas, muy pocas, en el tajo, con los ladrillos, la ferralla o alicatando A Lola le acaban de ascender. Ahora es jefa de grupo. Dirige tres o cuatro promociones a un tiempo, pero hasta hace sólo un par de meses era jefa de obra. Muy femenina, atractiva, simpática, elegante... y la superior directa de un grupo mayoritariamente masculino y con fama de aguerrido. Unos hombres a los que manejaba con mano dura, hasta el punto de haberse ganado el sobrenombre de la sargento Aún mantiene grabada en la memoria la primera vez que llegó una mujer a una de sus obras, hacia el año 2004, y lo que le comentó el encargado de la misma: No me gusta que haya mujeres. Me revolucionan el gallinero Viejas mentalidades, prejuicios machistas con los que se topan a menudo las trabajadoras. Detalles, miradas, expresiones condescen- Presencia testimonial