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ABC LUNES 2 s 7 s 2007 Matanza en el Líbano ESPAÑA 19 El Gobierno negocia con los terroristas de Hizbolá para que protejan a las tropas españolas Los militares temen que Alonso se blinde con destituciones s El PP exigirá una comisión si el ministro no es convincente HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. Fuentes de la seguridad israelí revelaron anoche que España envió al Líbano a mediados de la semana pasada a una delegación militar secreta que desde entonces se ha reunido repetidamente con responsables de Hizbolá, con el fin de garantizar la seguridad de los 1.100 cascos azules españoles desplegados en ese país. La información la divulgó la página web en hebreo de Debkafile un medio que está dirigido por ex agentes del Mosad y de Aman. El Mosad son los servicios de inteligencia israelíes para el exterior mientras que Aman son los servicios de inteligencia militar hebreos. La filtración sobre los contactos entre el Gobierno y Hizbolá, una organización considerada terrorista por muchos países, se puede explicar por dos motivos. En primer lugar, a Israel no le interesa que ningún país occidental mantenga contactos con Hizbolá, pese a que las embajadas acreditadas en Beirut se reúnen regularmente con responsables de la organización chií. En segundo lugar, es evidente que esta revelación provocará una carga contra el Gobierno de Zapatero. Es posible que la intención israelí sea la de abortar la posibilidad de que otros países integrados en los cascos azules del sur del Líbano dialoguen con Hizbolá. De hecho, la filtración se produce en vísperas de la comparecencia hoy en el Congreso del ministro de Defensa, José Antonio Alonso, para ofrecer la versión del Gobierno sobre las circunstancias que condujeron al asesinato de seis soldados en el Líbano en un clima de máximo recelo de las Fuerzas Armadas hacia el Ejecutivo. Según fuentes militares consultadas por ABC, en el Ejército se teme que Alonso se parapete con la destitución de algún mando militar esgrimiendo las conclusiones de la investigación ordenada a raíz del atentado terrorista Por su parte, el PP exigirá una comisión de investigación en el caso de que las explicaciones del ministro no sean convincentes. La iniciativa del Ejecutivo español de negociar con Hizbolá, que sin duda tiene el visto bueno del presidente, se plasmó inmediatamente después de que el 24 de junio una bomba matara a seis soldados del Ejército español que patrullaban cerca de la localidad de Jiam. Las fuerzas militares de Hizbolá fueron obligadas a abandonar el sur del Líbano por medio de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, la presencia de civiles desarmados de Hizbolá continúa siendo muy fuerte en la zona donde están desplegados los soldados españoles, de ahí que el Gobierno desee establecer un diálogo con Hizbolá que redunde en beneficio de la seguridad de sus tropas. Alonso impone una medalla en el féretro de uno de los asesinadosEFE LA VERGÜENZA DEL LÍBANO El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es incapaz de honrar a sus soldados muertos, a los que ha enviado a la guerra del Líbano el Estado Mayor de la Defensa, se pone manos a la obra para realizar el requerimiento operativo (armamento, vehículos, uniformidad, pistolas, fusiles, máscaras de gas... en definitiva todo lo que considera imprescindible para el éxito de la operación y la seguridad de la fuerza) Y es ahí cuando los militares decidieron solicitar acorazados, como Francia o Italia. La respuesta fue no porque sería tanto como alarmar a la población al mandar esos tanques ¡qué horror. Al fin y al cabo Zapatero solo los quiere para exhibirlos por la Castellana el día de la Fiesta Nacional: cuánto dinero desperdiciado entonces. Luego tuvieron que solicitar que se dotara a los BMR de todas las medidas de autoprotección (léase inhibidores) que necesitan. Por ello, la contestación de Zapatero, de que nosotros pusimos desde el 2005 más inhibidores que su Gobierno, que no había puesto ninguno resulta pueril y, además, merece dejar claro lo siguiente: No fueron Zapatero, ni Alonso, los que paseándose un día por las unidades militares, se pararon ante los BMR y dijeron: Sea, dótenseles de inhibidores No, porque esa no es la función de los políticos. Cuando los militares han puesto las necesidades encima de la mesa, para ir a Líbano, es cuando se solicitaron las medidas de autoprotección y defensa para los BMR, y eso sucedió en septiembre de 2006, a requerimiento de los mandos correspondientes. Por lo tanto, Zapatero no puede exhibir lo que ha demostrado que le interesa muy poco: la seguridad de nuestros soldados. Y si antes no se ha dotado a los BMR de este material, ahora, además de los anuncios del propio Ministro de Defensa en relación con los ataques que podrían sufrir nuestras tropas, tenemos el antecedente de la muerte de la soldado española Idoia Rodríguez Buján, en Afganistán, en otro BMR que tampoco disponía del correspondiente inhibidor de frecuencias. Por lo tanto, aquí sí cabe tildar de negligente al Gobierno, puesto que la petición existía y el resultado catastrófico de la ausencia de inhibidor ya lo habíamos sufrido. No estaría de más que la izquierda en general, y los socialistas en particular, recordaran sus declaraciones durante la pasada legislatura, o incluso en esta, con ocasión de Irak, el Yakolev o el propio atentado del 11- M: ¿carroñero quién? Bastará recordar que la Audiencia Nacional, después de oír a las dos comisiones de investigación internacionales sobre el accidente del Yak- 42, ha concluido que se produjo por un fallo humano. No estará de Arsenio Fernández de Mesa Vicepresidente de la Comisión de Defensa Carga contra el Gobierno e no haber sido por la pregunta oral en Pleno de Mariano Rajoy, el pasado miércoles, se habría cerrado el período de sesiones del Parlamento sin que el presidente del Gobierno hubiera dado una mínima explicación a lo que ha ocurrido en Líbano. Después de cuatro días de silencio incomprensible e indigno del jefe del Ejecutivo que ha enviado a nuestras tropas a la guerra, Zapatero se limitó a expresar su pésame y solidaridad desde la tribuna, aprovechando el debate sobre el Consejo de Europa. Quizá nadie le advirtió de que el Congreso, el día anterior, ya había rendido homenaje a nuestros soldados muertos, con la lectura de todos sus nombres y un minuto de silencio sepulcral, con toda la Cámara puesta en pie. Por ello, después de presentada la pregunta por Mariano Rajoy, con argumentos de peso, y vista la respuesta de Zapatero con aquello de... y tu más, ante semejante tragedia, se comprende la reacción del líder de la oposición: ¡qué vergüenza! (de respuesta, claro) Cuando cualquier Gobierno decide involucrarse en una guerra- -decisión política, el Mando Operativo, en el caso D Zapatero sólo quiere los acorazados para exhibirlos por la Castellana el día de la Fiesta Nacional más recordar que otro soldado español moría, esta vez en Istok, al volcar por accidente otro BMR, la pasada primavera. Para acabar con la vergüenza el Gobierno de Líbano ha condecorado a nuestros seis muertos con la Medalla de Guerra y a los heridos con la Medalla al Valor. Aquí, en España, el negarles la Medalla Militar con distintivo rojo, en puridad, significa negarles el valor reconocido en el cumplimiento de la misión encomendada tal y como se establece en los artículos 36 y 37 del Capítulo II del Reglamento general de recompensas militares. ¿Es esto lo que trata de transmitir el Gobierno socialista a la sociedad española y a los propios militares? ¿Realmente cree Zapatero que, en este caso, seis jóvenes de entre 18 y 21 años, no merecen que el Gobierno que los envió a aquel escenario de guerra, les reconozca su valor? Rajoy ya ha anunciado que a estos seis héroes, a los soldados muertos en el Cougar en Afganistán y a la soldado Idoia Rodríguez Buján les cambiará el distintivo y se convertirán en Medalla militar con distintivo rojo, que no está pensionada, no supone coste económico alguno y, por el contrario, sí reconoce honor y orgullo, que son el blasón de quienes mueren por hacer la paz donde hay guerra y de quienes pierden a sus seres queridos en el teatro de operaciones, lejos de su Patria, por mucho que algunos no lo entiendan. ¡Qué vergüenza, sí! Un Gobierno que es incapaz de honrar a sus soldados muertos, máxime cuando ha sido su presidente, el propio Zapatero, el que los ha enviado a la guerra del Líbano, eso sí, para conseguir una paz que, demostrado queda, no existe.