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4 OPINIÓN LUNES 2 s 7 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro SÍNTOMAS INQUIETANTES EN FRANCIA N la última cumbre comunitaria, el nuevo presidente francés, Nicolas Sarkozy, sorprendió a propios y extraños con una solicitud para que el mantenimiento de la libre competencia en el mercado europeo fuese eliminado de los objetivos de la acción económica de la Unión Europea que se citan en la reforma que se aprobó para sustituir a la malograda Constitución. La Comisión Europea, que tiene hasta una Cartera consagrada precisamente a la vigilancia de la competencia, ha reaccionado como ha podido diciendo que a efectos reales el matiz no cambia nada, que las cosas se quedan como están y la comisaria Nellie Kroes se mantendrá con sus competencias, nunca mejor dicho. Sin embargo, el mensaje de Sarkozy debe ser tenido muy en cuenta, y más aún a la vista de lo que ha sucedido en las últimas semanas con el caso de la opa presentada por la compañía española Sacyr sobre la francesa Eiffage y a la vista de las maniobras de la autoridad reguladora de ese país para obstaculizarla. Si esto es el comienzo de una ofensiva nacional- intervencionista en la economía francesa, es necesario que las autoridades europeas tomen cuanto antes cartas en el asunto para advertir de que ese es precisamente el camino contrario del que lleva al crecimiento del empleo y a la recuperación. El presidente Sarkozy ha solicitado asistir a la próxima reunión del eurogrupo, el día 9 de julio, para explicar sus teorías a los ministros de economía de los países del euro. La reunión puede ser, en efecto, una magnífica ocasión para que aclare cuál es su verdadera posición en política económica, lejos ya de las suposiciones de la campaña electoral, no vaya a ser que los gestos que ha hecho nombrando ministros a conocidos socialistas tengan un trasfondo más consistente del que en un principio podía imaginarse. Francia necesita cuanto antes emprender el camino decidido de las reformas, porque ya se ha perdido demasiado tiempo en los dos mandatos de Jacques Chirac, agravando los síntomas de una crisis que de otro modo acabará afectando a toda la Unión. Europa es ya un mercado con una moneda única y, sin duda, no están los tiempos para nostalgias suicidas. Tratándose de una empresa española, el Gobierno tendría que haber dado con Sacyr, como mínimo, alguna señal de desagrado por lo que está pasando en Francia. Eso es lo que se supone que correspondería a un Ejecutivo comprometido con la defensa del respeto a las reglas del mercado. Lamentablemente, en este caso el Ejecutivo español es recordado por un comportamiento tan dañino como el que el que asoma ahora en Francia con las trabas con las que se está encontrando la constructora española Sacyr. De alguna manera, Francia está dando ahora a España una dosis de la misma medicina que aplicó torticeramente el caso de E. ON y Gas Natural. Sin embargo, ello no quiere decir que esté justificado en una economía globalizada y de libre mercado. E EL ENGAÑO DE NUNCA ACABAR A información que hoy publica ABC en exclusiva desvela que entre el 8 y el 10 de junio, intermediarios internacionales que han participado en los encuentros entre ETA y el Gobierno de Rodríguez Zapatero, hicieron gestiones ante los terroristas para evitar la reanudación de los atentados. Los contactos no se realizaron como encuentros formales sino a través de personas de confianza, dentro de los canales de comunicación que se establecieron entre el Ejecutivo socialista y ETA desde 2005. También estas gestiones tuvieron lugar en las ciudades elegidas como sedes de las reuniones celebradas durante el proceso de negociación, como Ginebra, Oslo y Bruselas. En cuanto al papel desempeñado por el Gobierno español en esta tanda de contactos, como mínimo La Moncloa estaba al corriente de las gestiones realizadas por los mediadores internacionales, quienes habrían transmitido a ETA el doble mensaje de que la comisión de atentados, especialmente con víctimas mortales, cancelaría cualquier posibilidad de reabrir el proceso durante unos años, tanto porque una ofensiva terrorista podría tener incidencia en el resultado de las elecciones generales de 2008- -es decir, a ETA se le advierte de que puede ganar el PP- como por el rechazo de la comunidad internacional a amparar un nuevo intento de diálogo. Teniendo en cuenta el episodio del coche abandonado en Ayamonte, dos semanas después de que se realizaran estos contactos con los terroristas, parece claro que a ETA no le conmueven los pronósticos de los intermediarios internacionales, actuaran estos por sí mismos o a instancia del Gobierno español. Ni tampoco es relevante que la clara voluntad de ETA a seguir atentando signifique que, finalmente- -o por ahora- -no ha habido acuerdo sobre derecho de autodeterminación y anexión de Navarra. Lo que importa desde el punto de vista político y de la responsabilidad del Gobierno es que éste sigue queriendo mantener viva la posibilidad de reiniciar el diálogo con los terroristas, y de hacerlo con contenidos políti- L cos, ya sea por acción o por omisión, lanzando mensajes directos o dejando que otros hagan gestiones de apaciguamiento ante los etarras. Lo que importa, en definitiva, es que el presidente del Gobierno sigue auspiciando una forma incomprensible de abordar el problema terrorista, pese a ser la primera cuestión de Estado, porque él mismo está actuando fuera de los parámetros y cauces marcados por la prioridad absoluta de derrotar a ETA. Mientras los terroristas sigan creyendo que el Gobierno español reanudará negociaciones en cuanto se lo propongan, ETA conservará en su poder el control de los acontecimientos, como ha sucedido hasta ahora. A esto contribuye ese absurdo argumento de que el Gobierno tiene que saber lo que pasa en ETA excusa para disculpar las tomas de contacto- -o de temperatura -con los terroristas, como si los etarras fueran a desvelar sus planes o como si los servicios de información de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, así como el Centro Nacional de Inteligencia, no fueran adecuados para mantener al Gobierno al día acerca de ETA. En todo caso, a la vista de cómo han ido los acontecimientos no ha sido gran cosa lo que el Gobierno ha podido saber de ETA gracias a las tomas de temperatura El día antes del atentado de Barajas, Zapatero proclamó, sin duda, gracias a la información que poseía, que 2007 sería mucho mejor que 2006. El Gobierno tiene derecho a reclamar apoyo y unidad, pero para hacerse acreedor de uno y otra, tiene la obligación de merecerlos. Sabe lo que tiene que hacer para ganarse la confianza del PP y de la opinión pública. Por lo pronto, cortar por lo sano con estos canales de comunicación difusos, que no son fiables, que alientan expectativas falsas y que sólo dan rédito a ETA, en la medida en que trasladan a los terroristas la lamentable imagen de un Gobierno agobiado y necesitado, que no es capaz de romper con sus errores del pasado para empezar de nuevo, junto con el PP, una auténtica política de Estado antiterrorista. OCCIDENTE, DE NUEVO EN GUARDIA ESDE el Líbano hasta Londres y Glasgow hay un hilo conductor que nos sitúa a todos los ciudadanos libres ante la evidencia de la amenaza que debemos afrontar en estos momentos. Poco importa si todavía hay quien se interesa por discutir sobre los pretextos que los criminales quieran utilizar como argumento: es evidente que el mundo libre está siendo objeto de una agresión a gran escala que a todas luces intenta doblegar nuestras sociedades por la fuerza. La ofensiva que se había planificado para causar distintas masacres en Gran Bretaña está claramente vinculada con la entrada en funciones del nuevo primer ministro laborista Gordon Brown y no hay que imaginar mucho para deducir que lo que los criminales pretendían era doblegar su voluntad y cambiar los planes de la presencia militar de este país en distintos escenarios del mundo, empezando por Irak. La respuesta firme y severa por parte de Brown es la mejor reacción posible de una nación que no está dispuesta a que las decisiones estratégicas de su política exterior las tomen una banda de facinerosos a base de matanzas de civiles. El terrorismo es la gran amenaza de nuestros tiempos, se ha convertido en una constante en todos los puntos del planeta donde está en juego una elección entre la libertad o el sometimiento, desde Irak a Londres, desde Afganistán D al Líbano, en Gaza o en Argelia. Es sencillamente una extorsión a la que intentan someternos las fuerzas de la oscuridad, con la amenaza de hacernos sentir el miedo permanente. Cuando los criminales pusieron una bomba contra las tropas españolas en Líbano estaban precisamente tratando de obligarnos a salir de allí, para dejar el campo abierto a los que no quieren que los aires de libertad soplen en Oriente Próximo. Y por ello debemos saber que sigue siendo necesario luchar, cooperar con nuestros aliados y estar dispuestos a resistir los embates de voluntades criminales. Solo así ganaremos esta guerra contra Occidente en la que nos jugamos nuestra libertad. Hoy pueden llegar a causarnos más molestias, que se tendrán que añadir a la larga lista de incomodidades que se han hecho necesarias en los viajes en avión y en otras circunstancias cotidianas. Pero la vida debe seguir precisamente como la señal más potente de que no han logrado sus objetivos. No es cierto que si en estos momentos todos los soldados occidentales se retirasen de Irak, Afganistán, Líbano o de allí donde han sido enviados para tratar de insuflar estabilidad y libertad, entonces se terminarían los atentados. El terrorismo surge de una voluntad de imponer en todo el mundo una visión medieval y fanática. Combaten contra la libertad, atacan nuestra libertad.