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ABC DOMINGO 1 s 7 s 2007 Necrológicas AGENDA 77 Leopoldo Lovelace Romero La lealtad a Don Juan En la cárcel también conoció a nuestra madre Marina, que iba a Carabanchel a llevar comida a un antiguo profesor Ricardo LOVELACE Sus familiares y amigos le escucharon durante décadas menciones a su libro Por las cunetas del reino Tal obra nunca se publicó, quizá tampoco la escribiera, pero lo que sí es seguro es que la tenía en la cabeza como el relato de su vida de tenaz luchador por el restablecimiento de la legitimidad monárquica, encarnada en Don Juan de Borbón. Desde su primera juventud, mi padre se comprometió con la restauración de la Monarquía, que pasaba por el reconocimiento de Don Juan como depositario de los derechos dinásticos. Su ideario lo conformaba el propio Manifiesto de 1945 que Don Juan proclamó, reclamando no sólo la restauración, sino el establecimiento de las libertades en España, su incorporación a la Europa democrática y la reconciliación de los españoles. En esos difíciles años, mi padre contactó con algunos militares de alto rango que reclamaron a Franco la restauración, y fueron cesados fulminantemente por ello; difundió las ideas de Don Juan; editó clandestinamente en 1947 un periódico denominado Restauración por lo que se le encarceló y fue procesado por el tristemente célebre tribunal de represión de la masonería y comunismo permaneciendo 13 meses en la cárcel. En la prisión de Carabanchel en aquella época aún había miles de presos de la guerra y primera posguerra. En sus galerías ensanchó y consolidó sus ideas políticas: el reino por cuyas cunetas iba a luchar era el de una España liberal, tolerante, europea, encabezada por su Rey Don Juan de Borbón. En la cárcel también conoció a nuestra madre Marina, que iba a Carabanchel a llevar Leopoldo Lovelace con su esposa Marina Guisasola de la Torre comida a un antiguo profesor suyo republicano. Al otro lado de la ventanilla estaba Leopoldo, su futuro esposo. Ambos, en aquellos encuentros al principio fortuitos, eran como una parábola de la España reconciliada y liberal por la que trabajaron. Mi madre siempre estuvo a su lado, con un apoyo inteligente, firme, sin fisura alguna. Y los dos lo estuvieron sin medida con nosotros sus hijos, cuando al incorporarnos a la vida política desde presupuestos distintos también sufrimos las últimas manifestaciones de una dictadura en inevitable declive. Es imposible exagerar cuando se habla de la lealtad de mi padre con Don Juan. Todo con él podía hablarse, discutirse, ponerse en cuestión, pero la figura del Conde de Barcelona tenía que quedar al margen. Incansablemente iba a Estoril a visitarlo; militó en el grupo de leales encabezado por Joaquín Satrústegui; confeccionaba con tanto cuidado como cariño felicitaciones de Navidad con fotos de Don Juan, la Familia Real, Villa Giralda... eran como pequeños editoriales gráfi- cos que cada año reafirmaban su férrea adhesión al Conde de Barcelona. Siempre se mantuvo en la primera línea de defensa de la Familia Real y participó en todos sus eventos señalados: la incorporación de Don Juan Carlos a España; su boda en Atenas a la que acudió emocionado; el entierro en Lausana de la Reina Doña Victoria Eugenia. Hoy es muy difícil que las jóvenes generaciones puedan comprender los riesgos, privaciones y marginaciones que esa militancia ocasionaba. No quisiera terminar sin mencionar la gratitud inmensa que sintió mi padre al ser invitado a los funerales con ocasión del traslado de los restos de Don Juan a El Escorial: gratitud a la Casa Real por permitirle estar presente en ese postrer homenaje al Conde de Barcelona, que significaba a su vez el máximo reconocimiento del rango y papel de Don Juan en la historia de España. Falleció en Madrid el pasado 21 de junio, a los 86 años. Pocas cosas conseguían animarle en sus últimos días, y aún así seguía los partidos de su equipo de toda la vida, el Athletic de Bilbao, y sacaba fuerzas para hablar de Don Juan con sus hijos y nietos. Papá, seguiremos transitando por las cunetas de un reino que tú contribuiste a construir, evocando tu memoria. Francisco Cortés Pacurrón Han recibido cristiana sepultura en el cementerio de San Gabriel de Parcemasa (Málaga) los restos mortales del periodista y crítico taurino Francisco Cortés Pacurrón que ha fallecido a los setenta y cuatro años a causa de un paro cardiaco. Perteneciente a una saga periodística iniciada por su padre, Juan Cortés Salido- Mi familia puede presumir de que ya lleva escribiendo ininterrumpidamente 100 años solía decir- la vocación periodística de Pacurrón fue precoz. A los 16 años comenzó en La Tarde de la que su padre era director. Incluso, en su etapa de servicio militar, escribió en Zaragoza Deportiva Si por algo destacaba el periodista malagueño era por su constancia, un ejemplo para todos hasta el último día de su vida. Durante treinta años, sin faltar a una sola cita, tuvo una colaboración diaria en Radio Nacional, sin olvidar su faceta de corresponsal de la agencia Efe. En el medio radiofónico también comentó corridas de toros y partidos de fútbol, y sus colaboraciones en distintas publicaciones nacionales y extranjeras eran incontables. Igualmente, asistió como invitado a numerosas conferencias, seminarios y cursos universitarios de verano, todos ellos relacionados con el mundo del toro. Pacurrón entró a formar parte de la plantilla del diario Sur de Málaga en 1975 y en ella coincidió con sus hermanos Rafael y Juan. También escribió varios libros, los dos últimos titulados Recuerdos de mi Málaga (56 años de periodismo) y En primera fila (60 años de vivencias taurinas) El 14 de enero de 1999 recibió la Medalla de Oro de la Asociación de la Prensa de Málaga en reconocimiento a su dilatada trayectoria. cos supervivientes hondureños que participaron en la huelga general de 1954, surgida entre los obreros que trabajaban en las multinacionales bananeras y que constituyó uno de los movimientos populares más importantes del siglo pasado en Hispanoamérica. Como periodista, Dionisio Ramos trabajó para varios medios locales, entre ellos el diario La Tribuna del cual fue columnista hasta hace pocos meses. Ignacio de Satrústegui y Aznar Ha fallecido cristianamente en Madrid don Ignacio de Satrústegui y Aznar. Su esposa, doña María de los Ángeles Guzmán Uribe, sus hijas Miryam y Ángeles y sus hermanos María Isabel, Cristina, Fernando y Patricio de Satrústegui y Aznar reciben muchas muestras de pesar. El funeral por el eterno descanso de su alma se celebrará mañana, día 2, a las siete de la tarde, en la iglesia de las Esclavas (Paseo Conde de los Gaitanes, 21, La Moraleja) Madrid. ma- Osorio Vega, ha fallecido cristianamente en la Fuenfría (Cercedilla) a los setenta y cinco años. Sus hijas reciben muchas muestras de condolencia. Concha Sánchez Gil Doña Concha Sánchez Gil, licenciada en Farmacia y viuda de don Carlos Martínez Muñoz, ha fallecido a los cincuenta y cinco años en Madrid. Sus hijos Marta, Carlos e Ignacio, su madre doña Concepción Gil Cerrada y sus hermanos reciben innumerables muestras de pesar por tan triste pérdida. Francisco Javier Azanza Urrutia Han recibido cristiana sepultura en el cementerio de Burguete (Navarra) los restos mortales de don Francisco Javier Azanza Urrutia que ha fallecido en Madrid. Su esposa doña Lydia Santa Victoria, sus hijos Carlos, Diana, Natalia y Fabiola y sus hermanos Soledad, Aurora, Juan, María Isabel y María Josefa reciben incontables manifestaciones de pesar. El funeral por el eterno descanso de su alma se celebrará el próximo jueves, día 5, a las siete de la tarde, en la parroquia de María Virgen, (Avenida Machupichu, 50) Madrid. Tomechu Perera Bravo Doña Tomechu Perera Bravo, viuda de don Alfonso Bellón Renovales, ha fallecido cristianamente en Madrid. Sus hijas y hermana reciben innumerables testimonios de condolencia. María del Carmen del Castillo- Olivares y de Sotomayor Han recibido cristiana sepultura en el cementerio de los Llanos de Aridane, de Tenerife, los restos mortales de doña María del Carmen del Castillo- Olivares y de Sotomayor que ha fallecido en las Palmas de Gran Canaria. Sus hijos Fernando y Enrique Luis Larroque del Castillo- Olivares y su hermana, doña María Rosa del Castillo- Olivares y de Sotomayor reciben innumerables muestras de condolencia. Dionisio Ramos El periodista Dionisio Ramos, quien a mediados del siglo pasado ocupó el cargo de primer secretario del Partido Comunista de Honduras y fue miembro fundador del Colegio de Periodistas de Honduras, ha muerto en Tegucigalpa a los ochenta y ocho años. El veterano periodista era uno de los po- Emilia García de Jalón Ares Doña Emilia García de Jalón Ares, viuda de don Ángel de Lo-