Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
52 ECONOMÍAyNEGOCIOS Entrevista DOMINGO 1 s 7 s 2007 ABC Enrique Serbeto Acerinox es una inversión a medio o largo plazo y no especulativa Victoriano Muñoz s Presidente de Honor de Acerinox Sigue habiendo vocaciones industriales, pero es cierto que es menos atractivo porque se gana menos que con pelotazos financieros o inmobiliarios y tiene menos glamour social POR MIGUEL LARRAÑAGA FOTO ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Esta conversación tiene lugar en las horas previas a que Victoriano Muñoz Cava se dirija por última vez a los accionistas de Acerinox como presidente de la mayor multinacional industrial española. Después de 37 años al frente de Acerinox, asegura que se va con la satisfacción de dejar a la empresa a la cabeza mundial en el sector de acero inoxidable. Dentro de dos años, cuando entren en funcionamiento las ampliaciones de producción que ya están en marcha, será el mayor fabricante del mundo. Y asegura que no va a quedarse quieto. Un hombre acostumbrado a trabajar todos los días del año no sabe hacer otra cosa que estar en movimiento y Victoriano Muñoz tiene el proyecto de colaborar con alguna ONG para contribuir modestamente a tratar de mejorar el mundo -La verdad es que me siento bien. Siento la satisfacción de haber contribuido a que Acerinoz sea hoy lo que es y siento que a partir de ahora voy a tener más tiempo para mi familia, para mi mujer, para mis hijos y para mis nietos. Siento que voy a poder esquiar más y hacer más cosas que quiero hacer desde hace tiempo, como trabajar con alguna ONG para tratar de poner mi granito de arena en la mejora del mundo. -Supongo que sobre todo aportar experiencia de gestión y de lo que he visto en todos estos años. Creo firmemente que deberíamos todos pararnos a pensar un momento lo relativamente fácil que sería resolver EL ECOLOGISTA TRAMPOSO e llaman ley de protección del medio ambiente o algo así y el objetivo más directo es poner un impuesto específico a las emisiones de los coches. Aquí es evidente que hay bastante de trilerismo fiscal como dice el profesor Carlos Rodríguez Braun, porque el Estado no pierde nada, ni los automovilistas ganan. Es sencillamente una especie de castigo dirigido a los coches más grandes, pero vestido con movimientos rápidos de cubiletes sobre el Boletín Oficial del Estado. La medida, además, no dice nada sobre las consecuencias reales de esta política, me refiero a los efectos medioambientales, puesto que los fiscales son más fáciles de adivinar. A medio plazo, como los requerimientos ya aprobados por la Comisión Europea para los fabricantes de coches obligan a limitar la cifra de emisiones de CO 2, que los impuestos favorezcan eso, es lo mismo que si también se redactase un decreto diciendo que hay una tasa específica para los coches mas o menos seguros. Los objetivos de emisiones o de mejoras en la seguridad pasiva, como de reciclaje etc. vienen ya marcados por la reglamentación comunitaria y los efectos de la política fiscal en esa evolución no intervienen en absoluto. Una de dos, o son pura demagogia o simplemente la confusión se debe a que hace mucho tiempo que no hay ningún representante de España que se entere de algo en los consejos europeos de ministros de Industria. Y además- -y eso es algo que se le puede reprochar también a las directivas que ha impuesto la Comisión Europea- -cuando unos y otros hablan de reducir lo que los coches tiran a la atmósfera, nadie tiene en cuenta lo que se contamina para producir los motores con menos emisiones. Hay una marca que hace ya unos años que tiene en el mercado coches híbridos y que, en efecto, hablando de emisiones bate todos los records, pero se libran muy mucho de explicar lo que cuesta en términos medioambientales producir esos coches y desmantelarlos luego- -las baterías por ejemplo- -y que es mucho más de lo que supuestamente se ahorra en su vida útil. Más sensatez y menos trilerismo L Victoriano Muñoz tiene ahora el proyecto de colaborar con alguna ONG algunos de los problemas cruciales de la humanidad. -No creo que sea tan cierto eso. Realmente siguen quedando empresarios con vocación industrial, pero sí es cierto que es menos atractivo que hacer otras cosas. El industrial que trabaja cada día en sacar adelante su fábrica y en vender su producción no tiene tiempo para otras cosas, gana menos que dando pelotazos financieros o inmobiliarios y, en cierta forma, tiene menos glamour social. ¿Qué se siente en el momento de la despedida? ¿Qué puede hacer un indutrial como usted en una ONG? -En realidad, lo que fue un milagro es que consiguiéramos salir adelante en los primeros años. Cuando empezamos a producir no había sitio para nosotros y España no absorbía la producción, así que tuvimos que crear una red comercial y vender fuera. En el Campo de Gibraltar producíamos 120.000 toneladas y España apenas consumía 20.000, así que tuvimos que buscar la forma de vender 100.000 toneladas anuales fuera desde el comienzo. A los alemanes, franceses y el resto de fabricantes europeos no les sentó nada bien aquello, pero nos hicimos un hueco en el -Treinta y siete años después, ¿no le parece un milagro que Acerinox vaya a poder fabricar 3,5 millones de toneladas en 2009 y convertirse en el mayor fabricante mundial? -El único que de verdad creyó en el proyecto inicial de Acerinox fue José María Aguirre Gonzalo. Los japoneses estaban llamando a todas las puertas y sólo él creyó en el proyecto. Como me conocía de Roldán, consiguió que Banesto pusiera el dinero pero exigió tener la mayoría y que yo, con 33 años, estuviera al frente. Los japoneses estuvieron de acuerdo y allí empezó todo. Luego hay que decir que los japoneses han sido unos socios magníficos, leales y colaboradores. -Si me permite, me gustaría mirar un poco hacia el pasado. ¿Creyó de verdad que Acerinox terminaría siendo lo que es? La clave del éxito de Acerinox estuvo en que desde el principio asumimos que el mercado del acero es mundial y salimos de nuestras fronteras desde el primer día mercado y ahí estuvo la clave del éxito. -Porque asumimos desde el principio que el mercado del acero es mundial y salimos de nuestras fronteras desde el primer día. -Hablando de glamour usted conoció de cerca a Mario Conde... ¿Por qué? -Ahora el peligro parece venir de China... -Si quieres ser alguien en esta industria tienes que crecer y Estados Unidos es un mercado enorme. La fábrica de Kentucky ha sido uno de los mayores aciertos que hemos tenido. -Ya representa el 30 del consumo mundial y el 25 de la producción. Aún son importadores netos, pero aprietan muy fuerte. Si no espabilamos, todos lo pasaremos mal con los chinos, porque China está llamada a ser, si no lo es ya, el granero industrial del mundo. -Luego llegó la fabricación en Estados Unidos, la incorporación de Suráfrica... -Debo decir que Mario Conde tuvo siempre una postura de respeto total hacia Acerinox y hacia mí. Banesto tenía por entonces ya una participación menor desde la salida a Bolsa de Acerinox en 1986 y terminó por venderla toda poco antes de la intervención. Ahí tuvimos suerte porque no nos salpicó el asunto. -Siempre digo que para llegar a alguna parte son necesarias la preparación, la tenacidad, el trabajo y la suerte. De todo ello ha habido en estos años. ¿Qué porcentaje atribuye a la suerte en su carrera? -Ahora parece que Acerinox está de moda, con relevantes inversores presentes en su capital, ¿qué les diría? -Será por eso que ya no hay vocaciones industriales como la suya y los empresarios van hacia el mundo de los servicios... -A estos accionistas les diría lo mismo que al resto. Es igual el que tiene una acción que el que tiene el 10 Sólo les digo una cosa: enamorénse de Acerinox, porque esto transmite entusiasmo, y piensen que se trata de una inversión a mediolargo plazo y no especulativa.