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ABC DOMINGO 1- -7- -2007 La cocaína se universaliza en España ESPAÑA 33 Víctor, que trabajaba en un restaurante, encuerda una silla en el centro de Proyecto Hombre en Palma de Mallorca riendas de tu vida y el control de todo, hasta tocar fondo Así de claro lo expresa. Todo lo que da es ficticio: las amistades, las relaciones... Crees solucionar la vida de los demás sentado en la barra de un bar, mientras quemas la tuya. Da un aire de grandeza y la impresión de que anima, pero es falso Para ella todo comenzó como un juego. Las copas en la discoteca o en el pub de turno con los amigos cuando era adolescente le arrastraron años después a la coca. De una cosa se pasa a otra afirma. Desde entonces hasta ahora, María aparentemente también disfrutaba de una vida normal: formó una familia, tuvo dos hijas y mantuvo su trabajo. Pero detrás ocultaba otra realidad. Te escondes y mientes a los tuyos. Incluso te incomodan. Cuando las visitas llegaban a casa me molestaban, porque sólo pensaba en prepararme un raya Ella admite que ha vivido miles de situaciones dramáticas provocadas por los efectos combinados del alcohol y la cocaína. Algunas veces, cuando estaba muy drogada, he llegado a conducir el coche, a recorrer kilómetros y en un momento determinado preguntarme ¿por qué estoy aquí? En otras ocasiones no me acordaba de las conversaciones, de con quién había estado... Son situaciones dolorosas, porque no eres persona, sino un objeto estudiar, empecé a salir y a mentir a mi madre. Era tímido y tomaba cervezas para entrar a las chicas. A partir del alcohol, llegó la coca A los 16 años se marchó de casa. Víctor reconoce que vivió durante su juventud una verdadera fiesta, de lujo. Trabajaba y robaba dinero a mi familia, en excelente situación económica, y siempre estaba bebiendo y consumiendo. Compraba a mis amistades, les invitaba a conciertos, alquilaba los mejores hoteles y avionetas, les llevaba a los restaurantes más caros... Así me sentía más importante, pero realmente he sido egoísta, mentiroso, manipulador... Mi único fin era drogarme, sin importar nada ni nadie La situación económica de Víctor quizá favoreció el consumo de cocaína, pero él mismo reconoce que la droga está en todas partes. Es accesible. Se puede comprar en cualquier discoteca, bar o paseando por la calle. Tú sabes a quién preguntar de cualquier esquina... Su caso es como el de otros muchos jóvenes que se dejan llevar y no perciben el riesgo que asumen cuando se introducen en el mundo de las drogas. Comienzas con los porros, con las pastillas... Todo por pura diversión. Hasta que no te satisfacen y pasas a la coca creyendo que te da la vida. Nunca fue a diario, pero podía pasar cuatro o cinco días de fiesta, sin dormir, ni comer, metiéndome cuatro o cinco gramos cada día También abandonó el deporte y tampoco me interesaban las conversaciones sobre coches o fútbol, sólo quería estar con otros consumidores para drogarme A Jesús le asaltan los errores del pasado. Faltaba al trabajo, llegaba tarde a casa y mi madre se preocupaba por mí, pero comencé a mentir, a decir que me iba de campamento o a dormir a casa de un amigo. Realmente, me iba de fiesta. Y regresaba cuando no podía más con mi cuerpo Lo peor también fue el cambio de actitud. Era muy cariñoso y me convertí en una persona más agresiva, sobre todo en las discusiones con mi madre. Pero no era consciente A través de esos recuerdos, las lágrimas han acudido a sus mejillas, un síntoma de su arrepentimiento y de sus tremendas ganas por salir adelante. Víctor, 35 años, maître La cocaína está en todas partes Víctor, un hombre de 35 años, maître de profesión, despega hacia una nueva vida. Su proceso de rehabilitación está a punto de concluir, tras 18 años enganchado a la cocaína, que casi le cuestan el amor de su padre, con quien no mantuvo relación durante esa época. Empecé con dos rayas el fin de semana- -recuerda- -y los últimos meses ya me metía cinco gramos diarios Sobresaliente estudiante, amante del deporte, su trayectoria comenzó a truncarse a una edad muy temprana. A los diez años me rebelé. Dejé de Jesús, 26 años Comienzas con los porros De la misma opinión es Jesús, un joven de 26 años que a través de Proyecto Hombre comienza a conocerse a sí mismo y a combatir un mal que, como a todos, le ha dejado secuelas a pesar de su juventud. Un gramo de cocaína cuesta entre 50 y 60 euros, depende de la ciudad. Con eso tienes para diez o doce rayas. Se compra en institutos, en pisos particulares, en bares, en la calle te la ofrecen des- Más consumidores, más delitos y más enfermedades Para Proyecto Hombre, el consumo de cocaína en España está adquiriendo las dimensiones de una epidemia por diferentes motivos. En primer lugar, el 70 por ciento de las personas que pidieron ayuda a esta ONG en 2006 lo hacían por abusar de esta droga, que ha pasado de ser exclusiva a extenderse a todas las clases sociales. Los delitos relacionados con el uso de esta sustancia han aumentado en los últimos diez años hasta el 20 por ciento. Antes, ni siquiera el 2 por ciento de los consumidores se saltaban las leyes ni las normas de convivencia social. Otro de los indicadores que sirve a esta organización para calibrar la extensión de la cocaína entre la población es detectar si se ha producido un aumento de enfermedades entre los usuarios de la droga. Y, en efecto, dos de cada diez consumidores presentan problemas psíquicos y mentales, cuando hace años sólo era el 5 por ciento. El precio de la cocaína, además, ha descendido. Se estima que hace tres años un consumidor necesitaba 1.200 euros al mes para mantener la adicción. Hoy son 800 euros.