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32 ESPAÑA La cocaína se universaliza en España DOMINGO 1 s 7 s 2007 ABC Las huellas de una epidemia silenciosa El consumo de cocaína se ha disparado entre jóvenes y adultos s Cuatro testimonios de personas con muy diferentes perfiles avalan que esta droga se extiende a todos los sectores sociales POR M. J. PÉREZ- BARCO FOTOS: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. La cocaína no distingue clase social, ni edad, ni raza, ni sexo, ni credo. Su consumo se ha extendido entre jóvenes y adultos, hasta el punto de que muchas organizaciones alertan ya que nos enfrentaremos a una epidemia en años venideros. No es de extrañar. Los últimos datos conocidos resultan inquietantes: la tasa de consumo de esa sustancia en España cuadruplica la media europea, hasta convertirse en la mayor del mundo. Su bajo precio, su accesibilidad y, sobre todo, la escasa percepción que existe del riesgo que se corre al consumirla han sido las claves del éxito para que la cocaína haya arraigado en la sociedad. Y a pesar de que existe la creencia de que está ligada a los jóvenes y a la diversión, lo cierto es que los perfiles de los consumidores resultan muy diferentes. Sorprende que el uso de esta droga se haya disparado sobre todo entre los adultos de 35 a 64 años. Los siguientes testimonios avalan los estragos que provocan el consumo de cocaína en la vida. Habla la voz de la experiencia, a través de cuatro personas que han iniciado el camino para salir de la espiral de las drogas con la ayuda de la ONG Proyecto Hombre. Cauto en sus confesiones, admite que fue una depresión por problemas personales y laborales -en los que no entra en detalle- -lo que le arrastró al polvo blanco Al principio consumía de forma intermitente, durante dos meses, y lo dejaba otros dos. Así estuve cinco años. Cuando me di cuenta, me había enganchado. Tomaba más de un gramo diario Desde hace año y medio se ha liberado de esa dependencia, pero aún se sorprende de la experiencia que ha vivido. Mis fundamentos eran sólidos, mi vida social, mi familia, mi educación... Todo se encontraba estructurado. Incluso había dejado de fumar. ¡Hasta dónde puede llegar una persona por evadirse! La pauta de consumo de José no resulta la habitual, lo que viene a confirmar que la cocaína entra de la forma más inesperada en la vida de una persona. Un día estás en un bar y se presenta la ocasión. Crees que una raya va animarte porque te encuentras anímicamente deprimido Es entonces, cuando la espiral de la coca se pone en marcha y se convierte en algo habitual. Al ser empresario- -explica- -tengo flexibilidad de horario. Me marchaba del trabajo sobre el mediodía. Muchas veces me dirigía a mi segunda residencia. Allí consumía solo. A las ocho de la tarde, regresaba a casa con mi mujer Un día tras de otro. Una raya tras otra... Hasta que comienzan los cambios de actitud y surgen sentimientos como la soledad, el desánimo y la amargura. Empiezas a dar malas contestaciones- -recuerda José- a faltar al respeto, a estar de mal humor. Te distancias, te aíslas... Sólo piensas cómo montártelo para ir a pillar y consumir. Pero la familia percibe que te pasa algo y pregunta. Tú intentas disimular y no dar explicaciones. Hasta que llega un momento en el que no lo puedes ocultar más Su esposa y su familia han sido sus mayores aliados en estos últimos meses de desenganche Este era mi último tren- -admite- porque a mi edad ya no se puede jugar con las drogas María, madre de 41 años Pierdes las riendas de tu vida María (41 años) una madre con dos hijas y empleada en una fábrica, combate por partida doble: mientras supera su adicción al alcohol- la droga más fuerte que existe confiesa- -y que la condujo al consumo de cocaína a los 31 años, se enfrenta a un cáncer de mama que le diagnosticaron hace seis meses. Un gran pañuelo cubriendo su cuero cabelludo delata los efectos de la quimioterapia. Con la cocaína pierdes las José, 63 años, empresario He cogido el último tren El ejemplo de José es el que mejor ilustra que la cocaína no distingue estatus económico, ni edad. Cualquier edificio, aunque tenga elementos muy sólidos, puede caer afirma este empresario y padre de familia de 61 años. Comenzó a consumir a los 50 y hasta entonces nunca había probado nada Con la cocaína pierdes las riendas de tu vida y el control de todo, hasta tocar fondo Se compra en institutos, en pisos, en bares y te la ofrecen en la calle desde cualquier esquina