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ABC DOMINGO 1- -7- -2007 Soldados y mandos reconocen la escasa preparación de la tropa en las misiones 15 EA incumplió el pacto e impidió al PNV acceder a las alcaldías de siete municipios del País Vasco ta volverán a medir sus fuerzas entre la militancia nacionalista u optarán por una candidatura de consenso, pero los hechos no auguran precisamente un escenario tranquilo y pacífico en este contexto. El proceso electoral comenzó a principios de junio, si bien no será hasta mediados de otoño cuando se conozca con seguridad el candidato o candidatos que optarán a la presidencia del partido. Ni Imaz ni Egibar han desvelado por ahora sus cartas y las únicas informaciones que circulan estos días al respecto están basadas sólo en rumores. Este análisis de la situación es alimentado por los dos socios de los nacionalistas en el Gobierno de Vitoria. Los dirigentes de Eusko Alkartasuna no ocultaron hace cuatro años su deseo de que Egibar fuese el vencedor de las elecciones internas de los nacionalistas vascos ni ocultaron tampoco su temor a que la llegada de Imaz a la presidencia del partido conllevara un viraje en la estrategia de los nacionalistas hacia los tiempos de Ardanza y los pactos transversales con el PSE, EA e IU. Sin desvelar las cartas Diputaciones Forales del País Vasco. Si entonces no pasaba nada, ¿por qué ahora el PNV monta en cólera? se preguntan en Eusko Alkartasuna. Y ellos mismos encuentran como respuesta la voluntad del sector moderado que lidera Imaz de ir marcando poco a poco distancias con EA e IU, erosionar progresivamente al tripartito y al propio Ibarretxe y preparar de esta manera el terreno para pactar con los socialistas después de las elecciones autonómicas previstas para el año 2009. Así lo dicen en privado e incluso en público. Toda esta polémica no va a afectar en principio a la constitución de los gobiernos provinciales. PNV y EA van a gobernar conjuntamente la Diputación de Vizcaya y la coalición nacionalista se va repetir- -si no media sorpresa de última hora- -en la Diputación de Guipúzcoa con una pequeña posibilidad de que finalmente IU se sume, dando lugar al cuestionado tripartito. Álava ofrece en estos momentos el escenario más abierto. PP y PNV están decididos en estos momentos a presentar a sus respectivos candidatos- -en el caso de los nacionalistas, con el respaldo también de EA e IU- -y dejar que los socialistas decidan: facilitar que gobiernen los nacionalistas, pese a ser terceros en las elecciones, o permitir que los populares mantengan el poder como partido más votado. Los dirigentes socialistas no aceptan esta disyuntiva e intentarán hasta el final apurar las negociaciones para liderar Álava. Tripartito como concepto Imaz sostiene que habría que mantener la coalición hasta 2009, pero no más allá s Ibarretxe le da réplica con el argumento de que el Gobierno que preside debe permanecer en el tiempo la coalición hasta 2009, pero no más allá. El propio Ibarretxe, el martes pasado, le daba réplica insistiendo en que lo que significa el Gobierno que preside debe permanecer en el tiempo. Ya antes, el viejo presidente del partido, Xabier Arzalluz, había distinguido, como avezado entomólogo del PNV entre los que querían pactar con el PSOE para gobernar la casa actual y los que deseaban el entendimiento con otros nacionalistas- -Batasuna incluida- -para construir la nueva. Egibar sería de estos; Imaz, de los otros. En la batalla dialéctica de estos días, EA repite, como dardo envenenado, que Imaz había especulado con pactos con el PP. En realidad, subrayando las diferencias, se había mostrado abierto al entendimiento con la derecha si esta ganaba las elecciones, pero eso es lo mismo. Se trata, entre unos y otros, con este argumento o aquella anécdota, de convertir- -a él y a lo que se dio en llamar el PNV de Imaz -en una opción meramente posibilista e inclinada al poder. Ahora, el PNV de Álava, próximo a Egibar, quiere apuntar allí el tripartito, aunque no sirva para gobernar, salvo que se fragüe una ruptura total entre PP y PSOE, que pactaron ya la presidencia de las Juntas Generales. Los socialistas, a su vez, desean el acuerdo con el PNV para gobernar ese territorio. Todos miran de reojo lo que pueda ocurrir en Navarra, incluso se especula con que puedan esperar a lo que finalmente ocurra allí, quizá tras las fiestas de San Fermín. Las distintas opciones de los socios del tripartito en estas batallas han desvelado su fragilidad interna y la ausencia de apoyos suficientes para llevar adelante el proyecto de Ibarretxe. No se olvide que ya necesitaron votos prestados de Batasuna para sacar adelante el Plan del lendakari. Pero esa debilidad, que para la presidencia del PNV implicaría reformular las alianzas, para el sector de Egibar y el propio Ibarretxe abona la idea de la unión de los nacionalistas con Batasuna y ANV No sólo como estrategia, sino como desideratum del concepto antes aludido. El barullo del reparto del poder local en el País Vasco plantea una doble paradoja. La primera, las dificultades del PNV metido además en un proceso electoral interno. La segunda es el papel del PSOE, que también es doble: su interés por conseguir poder- -y no precisamente con el PP- -puede fortalecer el sector crítico del nacionalismo. Asimismo, el lendakari y los suyos aducen que el Gobierno de Zapatero no pueden abrir los estatutos de Cataluña, Andalucía, Galicia, Valencia, etc. y no hacerlo en el País Vasco. El PNV según este pun, to de vista, debería reclamar mayor autogobierno a los socialistas en vez de facilitarles cuotas de poder. ¿Se podrán conseguir las dos cosas a la vez? Germán Yanke La cuestión alavesa Las respuestas de EA En EA se resta importancia al incumplimiento puntual del acuerdo para formar los gobiernos municipales y se recuerda que el tripartito no sirvió para gobernar hace cuatro años ninguna de las ciudades vascas más pobladas- -a excepción de Bilbao- -ni ninguna de las tres ABC. es Más información sobre el proceso de paz y los pactos poselectorales en abc. es españa Hay quienes consideran el tripartito que gobierna ahora el País Vasco como una fórmula coyuntural y quienes lo tienen por una categoría, por el resultado institucional de un concepto político. Entre ellos debaten y se pelean ahora. El actual presidente del PNV Josu Jon Imaz, pertenece al parecer al primer grupo y sus adversarios le reprochan que, refiriéndose a los posibles pactos en Álava, haya dicho recientemente que los partidos del tripartito (PNV EA y la versión vasca de Izquierda Unida) no pueden matemáticamente gobernar. Se diría que es una obviedad, pero no para todos: el tripartito no es para ellos una coyuntura en función de sumas de escaños y programas relativos acordados para un periodo concreto, sino el símbolo de la unión de los nacionalistas y en las que la presencia de IU da la apariencia cosmética de que su proyecto- -el nacionalista- -es plural, no exclusivista. Le reprochan la obviedad porque, en el fondo- -dicen- Imaz quisiera tener el tripartito en cuarentena, como fórmula momentánea y no permanente. Ha sido Imaz el que ha sostenido que habría que afianzar Las distintas opciones de los socios del tripartito han desvelado su fragilidad interna