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ABC DOMINGO 1 s 7 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA CONSENSO Y COMPLICIDAD todo jefe de Gobierno le encantaría disfrutar de una oposición condescendiente, benévola, obsequiosa ycomplaciente, que convalidara estructuralmente sus políticas y limitase su discrepancia a unos decimales presupuestarios y alguna elegante esgrima ideológica. Tal cosa no es del todo imposible en algunas (escasas) naciones muy equilibradas con sólidas democracias vertebrales, pero incluso en esos infrecuentes supuestos es requisito previo que el primer ministro mime los consensos básicos delecosistemapolíticoy respete su palabra. Si, por el contrario, el Ejecutivo reviIGNACIO sa y destroza las pautas viCAMACHO gentes de acuerdos institucionales, se alía con minorías radicalizadas para aislar y destruir a la oposición mayoritaria, desarma el modelo de Estado y abre una negociación con terroristas engañando reiteradamente al líder del partido rival, no sólo no puede esperar de éste un trato caballeroso, sinoquedeobtenerlohabría quejubilardeinmediato a quien fuese tan panoli de no apercibirse de la estafa. Es curioso, sin embargo, cómo en una parte de la sociedad española cala la queja socialista sobre el airado y supuestamente desleal comportamiento del PP en materia de antiterrorismo, como si la ignominiosa agitación de ciertos tres días demarzo pertenecieseaun vago limbo de amnesia colectiva. Jamás se había manipulado tanto y con tan demoledora eficacia un atentado, utilizado como arma de destrucción masiva contra el Gobierno que, zarandeado por la catástrofe, manejaba sus consecuencias con manifiesta torpeza. Fue tal la convulsiónquemerecía quealmenossus beneficiarios hubiesen aplicado su posterior esfuerzo, una vez instalados en el poder, a restañar heridas, pero en vez de ello desdeñaron cualquier voluntad balsámica para tratar de aniquilar a los herederos del desastre. En este clima de cainismo mal disfrazado su estrategia más vistosa consiste en culpar a la oposición de ceñudo negativismo y egoísta voluntad destructora, gritando pupa con exagerado victimismocada vez que el adversario se resiste a atragantarse con ruedas de molino. Todo parece indicar que ése va a ser de nuevo el hilo conductor del inminente debate sobre el Estado de la Nación, en el que el Gobierno pretende que su rival se suicide olvidando las repetidas traiciones y engaños de que ha sido objeto junto con el resto de los ciudadanos. El único proyecto de esta legislatura ha sido el mal llamado y mal construido Proceso de Paz, un obsceno tejemaneje en el que Zapatero ha tratado de comprar el aquietamiento de los asesinos con vergonzosas negociaciones en las que, por engañar, se ha engañado hasta a sí mismo. Si Rajoy obviase, que no lo hará, ese conjunto de embustes y argucias no sólo se anularía como alternativa, sino que estaría cometiendo fraude político, porque no se puede debatir sobre otro asunto, dado que ésa ha sido la única bitácora del mandato. Una cosa es el consenso frente la amenaza, que ya existía antes de que el PSOE lo triturase, y otra el mamoneo y la complicidad con un timo palmario; los españoles no sólo merecemos un Gobierno que no nos mienta, sino una oposición que sepa hacerle frente y dejarlo en evidencia. A EL RECUADRO REINA CON PANDA PELUCHE N INGÚN pintor de Corte hizo nunca un retrato de una Reina de España con ese tirón de ternura. Ocurre cuando un reportero de Efe fotografía a Doña Sofía en algún viaje al extranjero acariciando a un animal. Ha sido, por ejemplo, la primera Reina de España retratada con un gato. La realeza es de perro, no de gato. En los museos hay perros de una solemne majestad, retratados junto a un Rey o una Reina. A leguas se ve que son perros reales. Gatos, que se sepa, no hubo nunca ninguno en Palacio. Por eso tuvo para nosotros los gatófilos tanta importancia el retrato que un reportero de Efe le hizo a Doña Sofía en su visita a Cuba. Recorría la Reina a pie las calles de La Habana Vieja cuando le salió al paso un gato, un nobilísimo callejero común, blanco y negro. Se acercó a verlo y se agachó para acariciarlo. El minino, me imagino que instruido por la dictadura castrista que aterroriza hasta al gato, se dejó acariciar como si conociera a Doña Sofía de toda la vida, cual hogareña mascota felina que dormita junto a un fuego de chimenea en La Zarzuela. En ese instante, zas, le hicieron la foto. Histórica: una Reina de España acariciando no un perro, con lo que le gusta ANTONIO un perro a un Borbón, sino un gato. BURGOS Y ahora, desde China, otro insólito retrato regio que le debemos a estos pintores de Corte del siglo XXI que son los fotógrafos de Efe. Ahora, desde China, el enternecedor retrato de una Reina de España acariciando un delicioso osito panda. Un pandita completamente comestible. Lo dijo la propia Reina: Es como un peluche Sé lo que le pediría el cuerpo a Doña Sofía, como a todos los abuelos: llevarse el pandita a su casa, para que sus nietos jugasen con él. Hay animales que son una fábrica de ternura, sean domésticos o salvajes. Los ositos encabezan quizá esta Championlí de la ternura. (Ahora que lo pienso, la Championlí es un campeonato que tiene nombre de oso panda chino castellanizado por la gracia de España en el Zoo de Madrid: Chulín o Championlí. Contemplo el retrato de Doña Sofía con el panda pelu- che y pienso en el servicio que podría hacer a tantos y tantos pobres perros y gatos de su Reino en las fechas que se avecinan, terribles para las mascotas. Una comparación popular dice: Anda, que estás más mosqueado que un pavo cuando escucha una pandereta... Podemos ahora acuñar otra: Anda, que estás más preocupado que un gato o un perro cuando escucha en su casa que se van de veraneo Mientras todos nos enternecemos mirando la foto de la Reina con el pandita que es para llevárselo a casa, ésta es la hora en que miles de perros y de gatos están siendo condenados al abandono veraniego, una vez que cumplieron su papel de peluches vivos y calentitos para el caprichito de que los niños jugaran. Cuando vemos el pandita chino de la reserva de Chegdu acariciado y mimado por la Reina, todos queremos llevarnos uno así a casa para los niños. Exactamente lo mismo que ocurre cuando vemos en la tienda de mascotas el perrito deliciosamente de peluche, el gatuno peludito y mimosón de ojos azules. Los perritos y gatitos que están a la venta tras los cristales de las tiendas de animales también parecen peluches, y como peluches los compran. Pero mientras el panda como un peluche se queda en su zoo cuando llega el veraneo, los enternecedores peluches vivientes de los perros y los gatos corren peor suerte, porque hay que echarles de comer, sacarlos a pasear, limpiarles el cajón sanitario y no se pueden quedar solos en el piso. Estamos, ay, en los días en que en las cunetas, carreteras, gasolineras y jardines de España se abandonan cruelmente cientos de miles de perros y gatos, a su suerte, en esta civilización del usar y tirar en que estorban los animales que se compraron por la ilusión de los niños. Como Doña Sofía ha enternecido a España entera acunando al pandita de peluche entre sus brazos, en su demostrado amor por los animales debería ahora ser retratada por Efe recogiendo un perro abandonado en una carretera o un gato dejado a su suerte en una esquina. Les aseguro que esos perros y esos gatos no sólo son como peluches, sino que algún tipo de alma deben de tener tras esos ojos de inmensa tristeza con los que en su abandono aún siguen buscando al amo que cruelmente los abandonó para irse tranquilito de veraneo.