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ABC SÁBADO 30 s 6 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 79 Michael Moore se hace expulsar de Wall Street para promocionar Sicko ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Los fans de Michael Moore ya pueden disfrutar de su nueva creación, Sicko el documental donde compara el sistema sanitario de Estados Unidos con el de Cuba. Disfruten del show es el mensaje que el mismo Moore lanza desde su página web, en la cual también confirma que ha sido expulsado de la Bolsa de Wall Street, adonde acudió con la sana intención de promocionar su película. Moore declara que fue allí a pedir a los inversores que retiraran su dinero de los grandes consorcios médicos americanos. Amablemente, le invitaron a abandonar el local. Las reacciones a Sicko no se han hecho esperar y se acumulan desordenadamente los elogios y las críticas. Elogios a la valentía de Moore por atacar un tema tan candente como la indefensión sanitaria en que viven millones de ciudadanos norteamericanos que, contra lo que se cree, sí pagan impuestos. Lo que pasa es que reciben muy poco o nada a cambio. La excursión a Wall Street ponía el dedo en la llaga adecuada: tanta o más culpa que el Gobierno americano tienen las voraces compañías de seguros médicos privados. Con todo esto está todo el mundo de acuerdo. Lo que no concita tanta unanimidad es que problemas tan complejos se remedien con las explosiones de demagogia que, cada vez con mayor histrionismo, caracterizan a Moore. Algunos consideran que esta vez se le ha ido demasiado la mano: que si hubiera buscado un análisis serio habría comparado la Sanidad americana con por ejemplo la escandinava, no con la cubana. Entre las cimas del esperpento, activistas a favor del cierre de Guantánamo critican que Moore se haya permitido la frivolidad de viajar a la base para llegar a la conclusión que cualquiera de sus reclusos recibe mejor atención sanitaria que una víctima del 11- S. Moore asegura que para reunir el coraje necesario para ir a Guantánamo, se inspiró en su amigo Sacha Cohen, el protagonista de Borat Más información sobre el documental: http: www. michaelmoore. com SELBY CONTRA LA MALA PRAXIS Mañana, con ABC, segunda entrega de la colección Biblioteca Oro, la novela El fiscal traza un círculo por tan sólo un euro y el cupón del día LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA Aunque el nombre de Erle Stanley Gardner (1889- 1970) estará siempre amarrado al de su criatura literaria Perry Mason, abogado penal residente en casi 90 novelas publicadas a partir de 1933, no es menos cierto que otros personajes nacidos de su pluma llegaron a alcanzar cierta notoriedad dentro de la escuela criminalística del entretenimiento puro. Es el caso de la pareja de detectives Donald Lam y Bertha Cool (cuyas peripecias las firmaba Gardner bajo el seudónimo de A. A. Fair) de Terry Clane, Gramps Wiggins, Rob Trenton o Bill Eldon. Y, por supuesto, del fiscal de distrito de Los Ángeles Douglas Selby, protagonista de nueve títulos, cuya sensible pituitaria se asomó al mercado editorial entre 1937 y 1949. Los dos primeros de esos títulos son hoy cotizadísimos objetos de coleccionista. El tercero de la saga es este, El fiscal traza un círculo The D. A. draws a circle 1939) Gardner, que comenzó su andadura literaria publicando en revistas pulp, aprovechó sus conocimientos de leyes (se licenció en Derecho en 1911) para introducir en la novela de misterio a protagonistas que no eran policías, detectives, ni ladrones, digamos que una innovación en la época. Ejerció la abogacía durante 22 años, llegando a ser conocido en el Chinatown de Oxnard (California) como El gran abogado por la defensa que llevó a cabo sobre los intereses de esa comunidad legalmente menospreciada. De hecho, Gardner hablaba perfectamente el idioma chino: era un rara avis cuyo destino estaba fijado en las páginas de los libros más que en providencias y legajos. En El fiscal traza un círculo Douglas Selby, Doug se enfrenta al desconcierto que produce la llegada a la tranquila y apacible comunidad del distrito de Madison del conocido abogado de la fauna criminal angelina Alfonso Baker y, posteriormente, del delincuente en rebeldía Pedro C. Ribber, alias Alvin Calone. Baker se instala en el barrio residencial de Alturas de Orange, topándose con una vecindad que tiene mucho que ocultar. Allí está, por ejemplo, el inválido Sr. Atrim que vive con Rita Artrim, viuda de su hijo, jugador profesional fallecido en accidente (o por lo menos en lo que parece un accidente) de tráfico. La aparición de un traje con manchas de sangre, luego de un cadáver y en tercer lugar del revólver, hará que el fiscal tenga que tomar medidas circulares para atajar la ola de crímenes que se suceden.