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ABC SÁBADO 30 s 6 s 2007 Echa a andar el Gobierno Brown INTERNACIONAL 33 El primer ministro ficha a los ex jefes de la industria y de Scotland Yard Brown se propone acabar con la política del sofá de Blair para dar transparencia E. J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Gordon Brown comenzó ayer a ejecutar su promesa de echar mano de los mejores talentos Ha compensado su frustrado proyecto de incluir no laboristas en el Gobierno (ciertamente hay un ex consevador como ministro para el Ulster y un ex diplomático independiente al frente de una área menor) con una lista de personalidades para otros niveles de la Administración. Los fichajes más notorios son el de Digby Jones, anterior presidente de la Confederación de la Industria Británica, y el de Lord Stevens, previo jefe de Scotland Yard. Jones, hasta ahora más bien de simpatías tories se incorpora al Ministerio de Negocios y Empresas como secretario de Estado de Comercio. Se le concederá el título de lord para que pueda formar parte del Parlamento, y en la Cámara de los Lores se ajustará a la disciplina laborista, aunque se mantendrá como independiente. Lord Stevens, a quien los conservadores han intentado captar recientemente como candidato a la alcaldía de Londres, se convierte en consejero del primer ministro en seguridad internacional. También el almirante Alan West, ex jefe de la Armada y veterano de la guerra de las Malvinas, ha aceptado el ofrecimiento de Brown y tendrá un cargo en el Ministerio del Interior. Como secretario de Estado en Sanidad se ha nombrado a un conocido cirujano, el profesor Ara Darzi. Tras la negativa de la dirección liberal- demócrata a permitir que destacados militantes se aproximaran en exceso a Brown, finalmente un par de lores de ese partido asesorarán al primer ministro, sin que ello suponga un gran compromiso con el Gobierno laborista. La baronesa (título que corresponde a las mujeres miembros de la Cámara de los Lores) Neuberger asesorará en materia de voluntariado, mientras que Lord Lester lo hará en las reformas constitucionales que quiere emprender Brown. En realidad, la apertura tampoco resulta muy ambiciosa, pero Brown ha conseguido hacer creíble su deseo de contar con un consenso más amplio a la hora de afrontar su futura acción de gobierno. Ello va especialmente contra la llamada política del sofá que se había criticado a Tony Blair: el anterior primer ministro decidía demasiadas cosas importantes reunido con su más estrechos colaboradores alrededor de un tresillo de lo que se conocía como la cueva de Downing Street. Brown dice querer ser más colegial y ayer convocó una sesión especial del Consejo de Ministros, que en dos días ya se ha reunido dos veces, para abordar medidas que devuelvan la confianza a la política por parte de los ciudadanos, algo desencantados de un Blair excesivamente volcado en la dimensión mediática. El nuevo primer ministro considera esto un objetivo prioritario. Las medidas en esta línea pasarán por una reforma de la financiación de los partidos, asunto urgente debido a la polémica por la recepción de préstamos secretos por parte de todas las formaciones (con una investigación centrada en el caso de los laboristas, que afecta directamente a Blair) y un mayor protagonismo para el Parlamento. Así, Brown acudirá ya el lunes ante la Cámara de los Comunes para anunciar algunas de sus próximas actuaciones. Entre los mayores poderes que quiere dar al Parlamento está el que tenga obligatoriamente la última palabra a la hora de decidir ir a la guerra. En el caso de Irak hubo votación, pero porque voluntariamente lo quiso Blair. Si esto se lleva a cabo, requerirá un cambio constitucional, pues se trata de una prerrogativa de la Reina. Las amplias reformas constitucionales que Brown quiere emprender serán posiblemente analizadas por un amplio cuerpo de representantes de la sociedad civil. La convención redactaría una carta de derechos fundamentales. Decisiones colegiadas Tony Blair regresa a Londres tras despedirse en su distrito electoral de Sedgefield EFE Un almirante y un cirujano UN MATRIMONIO Y DOS HERMANOS EN EL GABINETE Brown ha rejuvenecido el equipo ministerial, con una media de 49 años frente a los 54 del de Blair, y también ha echado mano de más graduados en Oxford E. J. B. LONDRES. Un Gobierno para andar por casa. El Ejecutivo de Gordon Brown reúne al primer matrimonio en la historia del Reino Unido y a la primera pareja de hermanos desde hace 69 años. Ed Balls es el nuevo ministro de Niños, Escuelas y Familia, uno de los dos departamentos en los que se ha dividido Enseñanza (el otro es el de Universidades) Su mujer, Yvette Cooper, es titular de Vivienda. Aunque ella no tiene rango ministerial, también se sienta en el Gabinete debido al interés que Brown quiere dar a este área. Así pues, Balls y Cooper podrán seguir en casa los debates del Consejo de Ministros y prolongar en éste, si es que se les ocurre y con permiso de sus compañeros, sus discusiones familiares. También nuevos en este menester son David y Ed Mili- band. El primero es el nuevo responsable de Exteriores; el segundo se ha colado a la mesa del Gabinete con un rango menor, al frente del departamento de la Oficina del Gobierno. Los dos hermanos guardan de momento una buena relación, aunque hasta ahora estaban alineados de modo diferente. David se había encuadrado siempre entre los blairistas quienes le habían animado a presentar su candidatura al liderazgo en contra Brown, y Ed es un brownista Ahora que esas diferencias entre las familias políticas ya no rigen, la fraternidad y el buen entendimiento marital puede explayarse en un Gobierno que es más familiar que el de Blair, también porque sus componentes tienen en conjunto 49 hijos, frente a los 45 que tenían los ministros del Ejecutivo saliente.