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ABC SÁBADO 30 s 6 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL CABALLO BLANCO I no se enreda en su contrastada habilidad para convertir las virtudes en contrariedades y hacer de las oportunidades amenazas, el PP tiene en el regreso de Rodrigo Rato una extraordinaria posibilidad de reforzar su oferta electoral, su crédito político y su prestigio socioeconómico. La incontestable reputación del gerente del FMI le serviría a su partido incluso si no se decidiese a volver a la política, simplemente con que se limitara a dejarse ver, hacer lobby formular ideas y opinar sobre los asuntos internos españoles que ahora le impide juzgar su altísimo cargo financiero. Pero IGNACIO si Rajoy logra engancharle CAMACHO de nuevo en una pasión que a Rato nunca le ha dejado de envenenar la sangre, tendrá un ticket electoral capaz de crearle a Zapatero bastantes más dificultades de las que ya le causa su propia incompetencia. Hace bastante tiempo que algunos dirigentes populares trabajan en la posibilidad de canalizar el retorno del antiguo vicepresidente hacia un fichaje capaz de convulsionar la política española en un momento decisivo. La Operación Cid -por Rodrigo- modestamente narrada en esta humilde columna allá por el mes de octubre, fue sugerida a Rajoy ya en el último trimestre de 2005, cuando Rato dejó ver en privado que sus cálculos pasaban por no agotar su mandato en Washington. Desde que se fue no ha dejado de estar en contacto con la política española. Llamadas a sus íntimos, sms de móvil, intercambio de correos electrónicos: el hombre que se quedó en la puerta de la sucesión de Aznar tiene una asignatura pendiente y a su orgullo le pica el gusanillo de aprobarla con la nota alta que siempre ha sacado. Otra cosa es que se le presente la oportunidad adecuada en el momento justo. O que se la sepan presentar. Si él quiere, el número dos por Madrid estará a su disposición en otoño, y con él la posibilidad de ser presidente del Congreso... o de liderar el partido en caso de derrota y catarsis. Rajoy cerraría de ese modo la estéril puja Gallardón- Aguirre, y si vienen mal dadas dejaría perfilada su propia sucesión de un modo irreprochable. Rato tiene el respeto intacto, realzado si cabe por su experiencia internacional, y es el único gran político del PP con la piel sin chamuscar por la llamarada letal del 11- M. Su dialéctica mortal, su fértil pujanza de ideas y el recuerdo de su gestión triunfal le convierten en una figura que provoca pavor en el Gobierno ante el solo pensamiento de encontrárselo en las filas adversarias... y también a algunos mediocres horrorizados de volverlo a ver en las propias. Claro que puede que él no quiera. Difícil, porque le costaría trabajo decir que no a su propio compromiso de lealtades, pero no imposible: la vida privada, la seducción de la alta empresa, el arroz pasado y esas cosas. Aun así, nada le podrá impedir merodear desde fuera la escena política, poniendo su reconocido ascendiente al servicio de la causa que siempre ha impulsado. Como consejero senatorial o como alto oficial de operaciones, Rodrigo Rato es un caballo blanco de impagable valor para el PP en los tiempos que se avecinan. Veremos si ese partido impredecible es capaz de convertir ese refuerzo en un éxito... o en un problema. S ¡VAYA PAR DE GEMELOS! L pensamiento hegemónico, esa plasta progre que cae sobre los cerebros cual bombardeo de napalm, ha encontrado en los hermanos Kaczynski la diana de sus exabruptos y descalificaciones sumarias. El pensamiento hegemónico ha estado durante los últimos años la mar de entretenido arremetiendo contra Bush, cuya mera invocación actúa sobre el progre como el sonido del timbre que anuncia la comida sobre las glándulas salivales del perro de Paulov. Pero el ocaso de Bush está próximo; y parece que quien venga a sustituirlo en la Casa Blanca no servirá a los intereses descalificadores del pensamiento hegemónico. De manera que, mientras en el horizonte aparece otro personaje sobre quien poder repercutir todas las calamidades que afligen al planeta, el pensamiento hegemónico ha reparado en los gobernantes polacos y los ha elegido como destinatarios de sus anatemas. Polonia es la patria de una de las bestias negras del pensamiento hegemónico, Juan Pablo II, y además los gemelos Kaczynski reúnen una serie de condiciones que los hacen indeseables para cualquier progre con certificado de autenticidad: son atlantistas (nótese JUAN MANUEL como el progre empieza a echar espumaDE PRADA rajos) son anticomunistas (nótese cómo al progre lo acomete el baile de San Vito) y encima los tíos tienen la jeta de ser católicos (nótese como el progre se convierte al instante en la niña del exorcista) Lo más asqueroso del pensamiento hegemónico es, como mencionábamos antes, su condición de plasta que arrasa los cerebros. Los medios de comunicación del mundo entero, cada vez que tienen que referirse a los hermanos Kaczynski, los tildan de ultraconservadores (entiéndase: fachas) remoquete valorativo indigno de una prensa que no aspire a adoctrinar a sus destinatarios; pero lo que el pensamiento hegemónico pretende es, precisamente, que la gente deje de pensar por sí misma y que acepte acríticamente las etiquetas que su servicio de propaganda adjudica. De manera que los gemelos Kaczynski son ultraconservadores porque así lo ha decretado el pensa- E miento hegemónico; y así lo repiten, cual serviles papagayos, los monaguillos de la corrección política. Una vez entronizado el remoquete, una vez conseguido que incluso quienes no comulgan enteramente con la plasta progre lo repitan como si de un automatismo se tratase, los servicios de propaganda del pensamiento hegemónico se preocupan de divulgar noticias que desprestigien a quienes eligen como payasos de sus bofetadas. Puesto que los hermanos Kaczynski se declaran católicos, se han elegido una serie de actuaciones suyas, no carentes de ribetes chuscos, que de paso permitan caracterizar a los católicos en general (el catolicismo es la gran bicha del pensamiento hegemónico, y también el único baluarte que no ha logrado todavía rendir con su napalm arrasador) como fanáticos con obsesiones sexuales: así, por ejemplo, hemos sabido que los hermanos Kaczynski multan a las mujeres que enseñan las tetas en las playas (yo en su lugar habría extendido el castigo a los hombres que se pasean en pantalón corto por las ciudades) también que han retirado una serie de dibujos animados sospechosa de promover el mariconeo, etcétera. O sea, chorradas. Pero, dejando aparte estas nimiedades, por lo que se han destacado estos ultraconservadores polacos es por defender a cara de perro los intereses de su país ante la voracidad de las potencias europeas, actitud que desde luego los honra y que algún otro gobernante más dimisionario y sonrisitas no ha tenido agallas para sostener. Otro pecado notorio de los hermanos Kaczynski ha consistido en anunciar una revisión de la etapa comunista, que sometió a sus compatriotas a una tiranía crudelísima. De inmediato, el pensamiento hegemónico se ha apresurado a tildar esta iniciativa de caza de brujas Cuando un gobernante dimisonario y sonrisitas promueve una iniciativa similar- -aunque aderezada con ribetes mucho más sectarios y tergiversadores que la de los gemelos Kaczynski- el pensamiento hegemónico la denomina por el contrario memoria histórica Y es que memoria sólo pueden tener los progres; a los demás nos toca jodernos y comernos con patatas su propaganda. Asi que ya saben, cada vez que se refieran a los gobernantes polacos, no olviden el remoquete: Los ultraconservadores hermanos Kaczynski...