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ABC VIERNES 29- -6- -2007 Santiago Calatrava recibió en Madrid el premio Nacional de Arquitectura 81 La parafernalia que llevan detrás, con enormes montajes, pantallas, luces, vídeos... impresiona, pero no tanto como su capacidad de supervivencia Maná, una gran faena El grupo mexicano entró a matar desde la primera canción en una plaza de Las Ventas con todas las localidades vendidas. Sus canciones de amor, desamor, de denuncia contra el cambio climático y en recuerdo de los desfavorecidos levantaron al público S. GAVIÑA MADRID. Pasaban 20 minutos de la hora reglamentaria cuando se encendieron los focos y la cortinilla blanca situada en la parte delantera del escenario (a modo de pantalla) comienzó a subir. El público dio palmas y una imagen se proyectó en esta pantalla improvisada. Parece una pared por la que se desliza la gente protegida por la oscuridad, pero es un muro, otro muro de la vergüenza, el que separa México de Estados Unidos. Y de repente, estalla. Cae y las palmas del público lo jaleán. Suena la música. Es la puesta en escena del grupo mexicano Maná, compuesto por Fher Olvera, Álex González, Sergio Vallín y Juan Diego Calleros, a los que se les han unido en esta gira Juan Carlos Toribio (teclista) Héctor Quintana (percusión) y Fernando Vallín (guitarra) El conjunto latino se gana al público para desde el principio, y con el primer tema entra a matar en una plaza de Las Ventas con todo el papel vendido para sus dos citas madrileñas (ayer y hoy) alcanzado así las 300.000 localidades vendidas de momento en su gira española. Oye, mi amor perteneciente a su segundo disco, ¿Dónde jurgarán los niños? trabajo que apesar de sus quince años permanece en la memoria de muchos, fue la encargada de enceder el concierto. La gente se entregó al baile y coreó la canción. Los temas de amor y desamor forman parte del imaginario de este grupo desde sus inicios con su primer disco. Falta amor (1989) Desde entonces, Maná ha vendido en todo el mundo más de 22 millones de discos y se ha aferrado a otras causas y a otros compromisos: la solidaridad con los desfavorecidos y la defensa del un planeta ante el cambio climático, siguiendo la estela de otros artistas (el día 7 de julio, desde Málaga, conectarán en directo con el macroconcierto Live Earth) A lo largo de dos horas de concierto- -para el que no se han escatimado medios: 300.000 vatios para las luces y 100.000 vatios de sonido, con un escenario flanqueado por dos pantallas y otra en la parte superio- el grupo fue desgranando temas de sus diferentes trabajos, que son acompañados por vídeos y proyecciones, y las palabras de Fher Olvera, contento de regresar a la capital: Buenas noches Madrid. Los hemos extrañado mucho durante estos cuatro años porque son los mejores pulmones del mundo De su último disco, Amar es combatir (nombre tomado de un verso de Octavio Paz) con el que llevan de gira por todo el mundo desde el mes de febrero, interpretaron, entre otros, Manda una señal Labios compartidos o Bendita tu luz tema que dedicaron a las mujeres que tiene esa luz especial en su mirada y a las que tienen el sol en el vientre La baza femenina la tenían ganada desde el principio. Después llegaron Vivir sin aire ¿Dónde jugarán los niños y Corazón espinado Atentos a sus seguidoras más jóvenes, subieron al escenario a una adolescente madrileña de 17 años que les acompañó sentada en sofá muy daliniano. Olvera también le dedicó una canción a su madre, que ha volado desde América para estar aquí Mientras retomaba aire, Héctor Quintana realizó un sólo a la batería espectacular ovacionado por la multitud. Anoche, Maná volvió a demostrar que el rock con denominación de origen latina se hace sitio en el panorama internacional y sus montajes no tienen nada que envidia a los anglosajones. Pero el grupo tampoco quiso olvidar sus raíces, y se atrevió incluso a adaptar la popular ranchera de Alfredo Jiménes Sigo siendo el rey esos que carecen de estribillo pegadizo, pero que hacen las delicias del buen aficionado. Como Tumbling Dice Happy o All Down The Line pertenecientes a esa joya titulada Exile on Main Street O She s so cold grabada en 1978. O Monkey Man cuyos orígenes se remontan a a 1969. Es como si, en la recta final de esta interminable gira que comenzó en agosto de 2005, quisieran darse un homenaje que pase por encima del álbum que se supone venían a presentar, The Big Bang Aunque estaba claro que los momentos de euforia tenían que llegar con Jumping Jack Flash Sympathy for the Devil Satisfaction (I Can t Get No) It s Only Rock n Roll o Brown Sugar con la que, por cierto, terminaron el recital. Además, tuvieron el detalle de utilizar una plataforma para situarse en medio del público. Los dioses se acercaban a los mortales de andar por casa. Ahí, en las distancias cortas y el espacio reducido, daban la imagen de ser la enorme banda de rock que son. Hombre, ya no levantan un huracán a su paso, pero la figura de Mick Jagger, vista de lejos, parece todavía la de un chaval en constante movimiento. Sin embargo, quitarle años a Keith Richards resultaba más complicado. Además, ayer se tomó vacaciones. Era Ron Wood el encargado de hacer los solos de guitarra, porque su compañero apenas se estiró. Eso sí, cuando le tocó cantar, lo hizo con gran intensidad, protagonizando uno de los grandes momentos de la noche. En definitiva, el gran circo de los Rolling Stones volvió a pasar por la capital. Por lo visto, no mantienen su capacidad de arrastrar a multitudes de la manera que lo han hecho en los últimos treinta años, pero continúan dando un espectáculo digno y potente. La parafernalia que llevan consigo, con enormes montajes, pantallas, luces... impresiona, pero no tanto como su capacidad de supervivencia. Un homenaje a sí mismos Buenas noches Madrid, los hemos extrañado mucho durante estos cuatro años. Son los mejores pulmones del mundo El líder de Maná, Fher Olvera, en un instante de su actuación de anoche en la madrileña plaza de Las Ventas EFE