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38 INTERNACIONAL Echa a andar la etapa Brown VIERNES 29 s 6 s 2007 ABC Gordon Brown, cuarto por la izquierda, presidió ayer la primera reunión de su nuevo Gobierno en el 10 de Downing Street AFP Brown incorpora a su primer gobierno a ministros contrarios a la guerra de Irak El nuevo titular de Exteriores, David Miliband, de 41 años, se perfila como futura apuesta del laborismo EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Gordon Brown cortó ayer con la herencia de Tony Blair con la formación de un Gobierno ampliamente renovado. Brown había prometido cambio y eso es lo que ha introducido en el Gabinete, incluso con cuatro ministros críticos en diferentes grados con la guerra de Irak, incluido el titular de Exteriores, David Miliband, el nuevo gran rostro del Gobierno Brown. Miliband, que había sido visto como delfín de Blair, se consolida ahora como futuro posible líder. Brown también había prometido ir más allá del propio partido en los nombramientos, y en esto de momento se ha quedado corto, tras algunas últimas gestiones infructuosas y la negativa de los liberal- demócratas de permitir a destacados dirigentes sumarse al Ejecutivo. El ex conservador Shaun Woodward, que dejó hace unos años el partido tory ha pasado a ocupar el Ministerio para Irlanda del Norte, y se espera que haya no laboristas en diversos puestos en los siguientes niveles de la Administración. El nuevo primer ministro ha premiado a sus hombres más próximos, como Alistair Darling, que le sustituye a él mismo como titular de Economía y Hacienda. Darling queda como número dos del Gobierno en razón de esa importante cartera, sobre todo al no haber sido designado ningún viceprimer ministro. También asciende Ed Balls, fiel escudero de Brown, que pasa a uno de los dos departamentos en los que se divide Enseñanza, área prioritaria para el nuevo premier Balls es el titular de Niños, Escuelas y Familias, departamento centrado en la enseñanza primaria y secundaria. El otro es el de Innovación y Universidades, con John Denham al frente. Denham dimitió como secretario de Estado en Interior en 2003 al estallar la guerra. Aunque fue crítico con la invasión, no lideró ninguna revuelta interna. Igualmente contrarios a la guerra han sido la ministra de Relaciones con el Parlamento, Harriet Harman, si bien ha matizado su posición al ser elegida vicelíder del Partido Laborista (también asume la presidencia de la formación) y el titular del área de África, Asia y Naciones Unidas, Malloch Brown, que aunque con rango inferior participa en las reuniones del Gobierno. Antiguo diplomático en la ONU, Malloch Brown fue muy crítico en ese foro con la Administración Bush. También David Miliband, el nuevo ministro de Exteriores, ha considerado un error la guerra de Irak en comentarios privados, según asegura la prensa, por más que votó a favor de la intervención en los Comunes. Quizás por su indiscutible fidelidad a Blair, Miliband no tuvo reparos en expresar otras discrepancias, como su crítica en el seno del Gobierno a los ataques de Israel en la guerra del Líbano, cuando Blair defendía abiertamente las posiciones israelíes. Hijo de una familia de judíos polacos emigrados durante la Segunda Guerra Mundial, su padre se cambió el nombre de Adolphe, que recordaba a Hitler, por el de Ralph. Ese origen le da libertad para poder censurar a Israel sin verse acusado de antisemita. Además, desde su posición anterior de ministro de Medio Ambiente, Miliband fue crítico con EE. UU. por su renuente contribución a la lucha contra el cambio climático. Todo esto no indica que la política del Foreign Office vaya a ser muy diferente, pero sí sirve de indicio de que el Reino Unido está dispuesto a una cierta tabula rasa respecto a la División en Educación Blair, interrogado por tercera vez por el caso de los préstamos a su campaña E. J. B. LONDRES. Tony Blair disfrutó ayer de su primer día como ex primer ministro, aunque no del todo. La información de que ha sido interrogado por tercera vez por agentes de Scotland Yard sobre el caso de los préstamos a su campaña electoral a cuenta de posibles títulos honoríficos volvió a ponerle contra las cuerdas en un asunto del que no parece poder librarse. Si el miércoles se marchó del cargo bajo los aplausos generales de la clase política y la simpatía de gran parte de los británicos, ayer retornaron las sombras sobre su actuación en el caso conocido como dinero por honores El asunto está en manos de la Fiscalía, que todavía no ha decidido si presenta cargos contra las personas tratadas hasta ahora como sospechosas, entre ellas dos estrechos colaboradores de Blair: su jefe de recogida de fondos, lord Levy, y Ruth Turner, asesora suya en Downing Street, ambos en libertad bajo fianza. Scotland Yard no ha querido dar detalles del nuevo interrogatorio, realizado antes de que Blair dejara el puesto. Los