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12 ESPAÑA Rato regresa a España VIERNES 29 s 6 s 2007 ABC Tratamiento de ex jefe de Estado y pensión sustanciosa Dice mucho en favor de Rodrigo Rato que lograra acceder a la dirección del FMI sin los suyos en La Moncloa ANNA GRAU, SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Rodrigo Rato no es conocido por su afición natural a dar la nota. Pero el anuncio de su salida del Fondo Monetario Internacional cayó ayer como una bomba en Washington y en Madrid. El director gerente del FMI se elige para cinco años. Marchándose en octubre, como anuncia, Rato lo deja dos años antes de lo preciso. Habrá cumplido tres años: esto coincide con el plazo mínimo para percibir el derecho a la pensión de jubilación. Tiempos convulsos los que vive la institución después de que el ya descabezado ex presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz viese hundida su carrera por el meteórico incremento salarial de su novia, empleada de la misma institución. La crisis suscitada por la caída de Wolfowitz es una de las razones que fuentes cercanas a Rato aducen para justificar que su renuncia haya esperado hasta ahora, cuando se supone que ya hace cierto tiempo que la tenía decidida. Rato podría haber esperado para no sembrar todavía mayor incertidumbre. También podría haber querido asegurarse qué pasaba con su correligionaria, colaboradora y amiga Ana Palacio, vicepresidenta del Banco Mundial. Es cierto que Rato va a cobrar en lo sucesivo una pensión respetable, acorde con su magnífica retribución en el FMI: 391.440 dólares (331.925 euros) al año, a los que hay que añadir 70.070 dólares más (59.416 euros) para gastos. Todo esto, libre de impuestos y sujeto a una revisión anual al alza acorde con el crecimiento de la inflación. Pero Rato ya tenía una posición solvente de nacimiento y por vocación. Si se confirma, como él ha dicho, que no vuelve a España para hacer política, sino para ir a una empresa privada, no es probable que su nivel de vida descienda demasiado por debajo del que estaba acostumbrado en Washington. En realidad, de su paso por el FMI Rato no va a sacar tanto dinero como lustre. Ve coronada su leyenda económica con un cargo histórico: hasta ahora sólo ha habido nueve directores gerentes del FMI. Rato habrá sido el más breve, y el único español. En lo sucesivo recibirá el tratamiento protocolario correspondiente a un ex jefe de Estado. Se le escuchará internacionalmente siempre que hable. No volverá al anonimato. Habla en favor de Rato que su candidatura a director gerente del FMI no zozobrara después del resultado de las elecciones españolas del 11 de marzo de 2004. A Rato se supone que el FMI le esperaba como premio de consolación por haberse visto descabalgado de la sucesión de José María Aznar. Pero también se supone que lo tenía mucho más fácil con los suyos mandando en la Moncloa. Pero el relevo no le afectó nada. Desembarcó en Washington con todas las bendiciones intactas. Al mismo Henry Kissinger se cita entre sus admiradores o, por lo menos, valedores. El respeto hacia su gestión no palideció ni por el escándalo de Gescartera ni por otros ataques ya de índole personal. Una vida privada que ahora Rato invoca como detonante de su decisión de tirar la toalla. Dice que lleva todos estos años viajando quincenalmente de incógnito a España, para ver a sus hijos como cualquier padre de familia separado. Se afirma que está harto de tanta maleta, y deseoso de llevar una vida mucho más tranquila. Tranquila no ha sido su gestión en el FMI, desde luego. Tanto el Fondo como su hermano el Banco Mundial han sido acusados de fomentar una política económica favorable a las grandes potencias, singularmente a Estados Unidos. Otros en cambio ven en Rato al primero que se ha atrevido a pedir más responsabilidad- -y más contribución- -a los países en vías de desarrollo. Página de ABC en la que Rato aceptaba el reto de La Moncloa ABC De cuando dijo sí quiero en ABC En enero de 2003, cuando aún faltaba un año para las elecciones generales y Aznar aún no había abierto la plica con el nombre de Rajoy, Rato confesó al Director de ABC su disponibilidad para optar a la presidencia del Gobierno ABC MADRID. Mi aproximación personal a este tema es muy concreta: la presidencia del Gobierno no es para mí un objetivo vital, aunque me parece legítimo que pueda serlo. En mi caso estoy en condiciones de aceptar esa responsabilidad si mi partido tomase esa decisión En estos términos desvelaba a José Antonio Zarzalejos el entonces vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía su disposición para ser el sucesor de Aznar. Al recrear aquella conversación, el Director de ABC explicaba que Rodrigo Rato procuraba dar un sentido profundo a la disponibilidad que manifestaba. No se trataría de una ambición que de no alcanzar le frustrase; tampoco de una competición; acaso se refiere Rato a la inevitabilidad de estar en la política con todas las consecuencias escribía Zarzalejos. ¿Había hablado Rato con Aznar de esa posibilidad? Mis conversaciones con Aznar están entre él y yo, y no voy a romper ahora esa discreción De ello no se podía deducir que hubiera conversado con el presidente de la sucesión, pero tampoco cabía colegir lo contrario. Lo que sí resultaba evidente era su absoluta certidumbre de que, si las circunstancias le requiriesen para esa responsabilidad, estaría ante su gran decisión. La presidencia del Gobierno es una gran decisión. Un Mobby Dick una ballena blanca enfatizaba, no sin recordar que yo he sido lo que he deseado ser en el Gobierno A pesar de una imagen que le ha escorado hacia el personaje del pragmático, el libreto ideológico de Rato era y es indiscutible: No entré en UCD porque aquel partido tenía un principio que no compartía: que la izquierda tenía la razón. Yo creía que nosotros podíamos tenerla Como profesional de la política que es- -y se reconoce- y como militante fiel- -en AP desde 1979 y cofundador del PP- Rato supo conciliar públicamente sus discrepancias con la estrategia de Aznar ante la guerra de Irak y la solidaridad colectiva exigible a todos los miembros de un Gobierno: Nosotros tenemos relaciones normales con Irak, pero su régimen no ha respetado las fronteras vecinas, tiene una deuda pendiente con el mundo desde 1991 (la invasión de Kuwait) y precisamos garantías plenas de que no dispone de armas de destrucción masiva Se conmemoraba entonces el centenario de ABC y Rato, tras alabar los grabados expuestos con ese motivo, se despidió expresando su deseo de regresar un día a esta Casa para visitar sin prisas su pinacoteca. ¿Podría venir con mi hija? preguntó antes de irse. Contenido completo de la entrevista en www. abc. es La crisis suscitada por Wolfowitz ha hecho que Rato comunique ahora una decisión tomada hace tiempo Un Mobby Dick político Rato, en la última entrevista concedida a este periódico JAIME GARCÍA