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4 OPINIÓN VIERNES 29 s 6 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro PACTO DE RETROCESO EN BALEARES AS fórmulas empleadas para tomar posesión de sus escaños por parte de algunos delos socios parlamentarios del próximo presidente de Baleares, Francesc Antich, demuestran que la coalición formada para echar a Jaume Matas del Gobiernoautonómico es un conglomerado de intereses dispares con mal pronóstico. Más que un pacto de progreso, es un pacto de retroceso, porque la composición es la misma que la del Ejecutivo que gobernó entre 1999 y 2003 con pésimo resultado. La agravante del actual equipo es que los nacionalistas que lo integraránestán mucho más radicalizados que entonces y el PSOE, más dispuesto a ceder lo que haga falta para que el PP pierda poder. Por lo pronto, tres diputados del Partido Socialista de Mallorca prometieron sus cargos con la adición de una encendida defensa del derecho de autodeterminación del pueblo balear. Por su parte, una diputada de Esquerra Republicana, integrada en la coalición PSOE- Ibiza por el Cambio, tomó posesión del escaño dando su promesa por imperativo legal fórmula que en su día pusieron de moda los diputados de Herri Batasuna en el Congreso. Podrá parecer anecdótico, pero no lo es porque demuestra por enésima vez que el PSOE, con tal de acceder al poder, no tiene reparo en aliarse con partidos ultranacionalistas, que no acatan lealmente la Constitución y que, lejos de moderarse por su alianza con los socialistas, se sienten reafirmados en sus postulados más extremistas. A esta realidad, constatada en Cataluña y Galicia, se une la certeza de los nacionalistas de que es el socialismo español el que, al final, acaba desplazándose hacia el filonacionalismo. Puede más el ansia de poder que la integridad de unos principios que se suponían inherentes al ideario socialista, como la defensa de una ciudadanía común a todos los habitantes de un mismo Estado, con plena igualdad ante la ley y en el régimen de derechos y obligaciones. Ahora, por el contrario, los socialistas apuestan por la fragmentación del sistema constitucional, la desaparición de políticas nacionales y de cohesión y el retroceso a estados políticos caracterizados por el localismo y la superioridad de las identidades nacionalistas sobre la identidad política constitucional del ciudadano. El nuevo Gobierno balear será más nacionalista y no tardará en dar muestras de su pancatalanismo Una justificada autocrítica hará ver al PP que también sus políticas de aproximación al catalanismo cultural y de una inmersión lingüística con desequilibrios han podido ser causas propicias del asentamiento nacionalista en Baleares. La viabilidad de este nuevo gobierno multipartidario es, como mínimo, dudosa. Se sustenta por un voto de diferencia frente al PP y su composición es una diversidad de mini partidos basados en intereses privativos que limita la homogeneidad del Ejecutivo de Antich al denominador común de su aversión a los populares. Y fuera de la fobia al Partido Popular y del afán de poder, nada une a nacionalistas de derechas, socialistas, extrema izquierda y separatistas pancatalanistas. L RATO, UNA REFERENCIA INEVITABLE ODRIGO Rato ha anunciado que dejará en octubre por razones personales la dirección del Fondo Monetario Internacional. Se trata, sin duda, de una noticia de alcance en los medios financieros internacionales, ya que Rato goza de notable prestigio como lógica consecuencia de su brillante gestión. Más allá de los muy respetables motivos que alega el ex vicepresidente económico del Gobierno, es inevitable que su regreso a España provoque movimientos internos en el PP y que, no sin razón, haya quien desee abiertamente que recupere cierto protagonismo en la vida política española. Durante su etapa en Washington, Rato ha cumplido escrupulosamente con el deber de no interferencia en la política interna, aunque se mantiene bien informado sobre la situación general y las cuestiones propias de su partido. El PP tiene ahora la oportunidad de reforzar su mensaje de cara a las elecciones generales. Rato es uno de los grandes activos del centro reformista, por el éxito de la política económica que impulsó y desarrolló con la máxima eficacia y por la imagen de solidez política e intelectual. Es un auténtico peso pesado dentro del PP, que puede ofrecer un complemento muy apropiado a la figura de Mariano Rajoy como líder del proyecto, puesto que ambos fueron vicepresidentes del Ejecutivo durante la última legislatura de José María Aznar. En estos años, Rato ha reforzado más si cabe su figura como personaje muy respetado en los más altos niveles de la economía mundial y como referencia a la hora de valorar un modelo de crecimiento económico de cuya bonanza la sociedad española se beneficia todavía varios años después. Rodríguez Zapatero presume de las cifras macroeconómicas, pero habría que recordarle que su único mérito consiste en haber mantenido- -a través de Pedro Solbes- -una gestión sensata del legado de su antecesores, que dejaron la despensa llena y las cuentas en perfecto orden. R En el plano político, Rato refleja fielmente las formas y los contenidos del sector más centrista y moderado del PP, lejos de cualquier planteamiento populista o de referencias a cuestiones y circunstancias- -como la guerra de Irak o el 11- M- -que la sociedad española mira ya como hechos del pasado. Cuando Zapatero ha perdido definitivamente el rumbo en esta legislatura que agoniza, el regreso de Rato amplía la oferta de la oposición y multiplica su potencial de atraer a determinados sectores del centro sociológico, que se muestran muy reticentes ante otros líderes. El todavía presidente del FMI es hombre de principios muy claros, pero también de notable habilidad estratégica y capacidad de pacto, como ya acreditó en 1996 después de la minoría mayoritaria alcanzada por Aznar en las urnas. Es muy razonable la hipótesis de que, ya sea en el próximo otoño o en 2008, se repita un panorama similar, en cuyo caso, Rajoy necesita contar con colaboradores capaces de negociar acuerdos que pueden resultar imprescindibles. No conviene adelantar acontecimientos, puesto que Rato se limita por ahora a anunciar su renuncia al puesto que ocupa y en el que goza del reconocimiento general. No obstante, es el momento de recordar que las circunstancias exigen que una personalidad tan destacada no quede al margen de un proyecto que necesita el apoyo de todos. Con Rato en un lugar de primera fila, es todavía más ridículo pretender que el PP es un partido autoritario y que mira al pasado, según la estrategia diseñada por el PSOE. Un político moderno y activo, que ha dejado muy alta la imagen de España en un puesto tan relevante, es el ejemplo perfecto de que el equipo del centroderecha cuenta con los mejores a la hora de presentarse a la sociedad española. De confirmarse no sólo que Rato vuelve a España, sino también la hipótesis de que sirva como apoyo a la estrategia Rajoy y del PP tal hipótesis sería desde luego un motivo añadido de preocupación para Zapatero. EL GOBIERNO, SIN RESPUESTAS CLARAS A respuesta del Gobierno al atentado terrorista que acabó con la vida de seis militares españoles en el Líbano está siendo un error tras otro. Es lamentable que ante una tragedia de esta magnitud, la única preocupación del Gobierno sea replicar a la oposición, lanzar balones fuera y mantener una actitud defensiva frente a la opinión pública. Esto es lo propio de un sentimiento de culpa que nadie ha imputado al Gobierno, pero éste se comporta como si lo tuviera. Zapatero respondió a Rajoy en el Congreso de manera que agravó los fallos de la gestión política del atentado y sus consecuencias internas. En un país lacerado por el terrorismo, nuevamente amenazado por ETA y conmocionado aún por el 11- M, resulta incomprensible que el presidente del Gobierno no haya hecho una declaración institucional de duelo y homenaje a los militares caídos. Sólo ha hablado a la fuerza, en el escenario menos conveniente- -una sesión de control al Ejecutivo- -y para decir obviedades que sólo consiguen remarcar la vacuidad del discurso presidencial en materias tan graves como la lucha antiterrorista y la política exterior de seguridad. Han reaccionado con más diligencia y se han mostrado más contundentes el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y el Gobierno libanés- -cuyo presidente visitó ayer La Moncloa- -que el propio Ejecutivo español. La tragedia sufrida por el Ejército español exigía una comparecencia pública, específica, de Zapatero, como la que hizo un domingo por la tarde para anunciar la retirada de las tropas españolas desplegadas en Irak. Al no hacerlo, el presidente del Go- L bierno ha demostrado que no sabe o no quiere estar a la altura de las circunstancias, cuando éstas son trágicas, y sólo se muestra solícito cuando anuncia el advenimiento de la paz o la inauguración de la concordia mundial, gracias a lo que él juzga como una seductora política de diálogo sin límites. Zapatero no llama a la guerra por su nombre y niega a los muertos la condecoración que les corresponde por la misión que realizaban y las causas criminales de su fallecimiento. Un soldado español en misión internacional ya sabe que tanto da morir en accidente de tráfico durante una patrulla que ser asesinado por un terrorista enemigo. Por supuesto, para la propaganda socialista también la culpa del terrorismo en el Líbano es de Irak y, por extensión, de la política de las Azores. Pero esta vez no hay foto a la que culpar de los seis asesinatos y por eso empiezan a verse preocupantes indicios de una intención de desviar hacia la cúpula militar la responsabilidad de la precariedad de medios de los soldados, en particular, la falta de dotación de inhibidores en los BMR Zapatero está enrocado en una soberbia fuera de lugar, pues cuando se acaba de enterrar a seis militares asesinados no se puede decir, como argumento de autoridad, que las tropas españolas están ahora más seguras que nunca. Si fuera así, no se entiende por qué el Gobierno va a enviar al Líbano vehículos blindados y dotados con inhibidores de frecuencia y por qué se suspende el traslado de más instructores españoles a Afganistán. Zapatero debe dejar de improvisar y asumir su cargo con mayor responsabilidad.