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ABC JUEVES 28- -6- -2007 Blue Gene conserva el trono del superordenador más potente del mundo 89 Reina en tierra de faraones Una muela ha sido la clave para descifrar uno de los grandes enigmas de la egiptología, el paradero de la momia de la reina Hatshepsut, la más poderosa del Antiguo Egipto y que se creía desaparecida POR S. BASCO MADRID. Más grande que Nefertiti, más grande que Cleopatra... la más grande de todas las reinas en los 3.000 años de historia del Antiguo Egipto: Hatshepsut, hija de Tutmosis I, esposa de Tutmosis II y madrastra de Tutmosis III. Su reinado de más de veinte años- -aproximadamente entre 1479 y 1458 antes de Cristo- -será recordado para siempre como un prolongado remanso de paz en los atormentados comienzos del Imperio Nuevo. Hatshepsut, la Lucrecia Borgia del Trono de las Dos Tierras, acumuló en sus manos más poder que ninguna otra mujer, y que la inmensa mayoría de los hombres, en un largo periodo de la historia de la humanidad. A ella estuvo dedicado el templo de Deir alBahri, en la ciudad de Luxor, y durante las dos décadas de su regencia, mientras arrebató el poder a su hijastro Tutmosis III- -a la sazón un niño- sucesor de su esposo, Tutmosis II, supo ganarse el favor de la poderosa clase sacerdotal, la verdadera aristocracia egipcia. Tras su fallecimiento, sin embargo, su recuerdo y hasta su momia desaparecieron por obra y gracia del durante veinte años aherrojado Tutmosis III, quien tuvo que ver en su muerte -dice la tradición- -y mandó luego borrar incluso de las piedras cualquier vestigio de su predecesora... Y así hasta estos días, en que el gurú de los arqueólogos egipcios, Zahi Hawass, acaba de anunciar la identificación de su momia: se hallaba en la tercera planta del Museo Nacional de El Cairo, aunque nadie lo sabía. Ahora, como escena final de una historia de arqueólogos en la mejor tradición de la saga de Indiana Jones, Hawass afirma que estamos al cien por cien seguros de que se trata de la momia de Hashepsut y adoba el hallazgo calificándolo como el más importante desde el descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón en 1922. Howard Carter La momia hasta ahora desconocida había sido encontrada hace 104 años, en 1903, en una tumba del Valle de los Reyes- -la descubrió el mismo arqueólogo que hallaría dos décadas después la tumba de Tutankamón, el mítico egiptólogo británico Howard Carter, que la codificó con las siglas KV 60 Era una cavidad de apenas 40 metros cuadrados, y en su interior aparecieron dos momias anónimas. Una de ellas, en un sarcófago- -sería después identificada como la de Sitra, el La momia de la reina Hatshepsut, identificada 104 años después de su descubrimiento ama de cría de Hatshepsut- y la otra, sobre el suelo. Ésta presentaba el brazo izquierdo flexionado sobre el pecho, un síntoma inequívoco de que pertenecía a la realeza. Nada más se supo sobre la momia hasta que hace dos me- DISCOVERY CHANNEL Fue hallada en 1903, en la tumba KV 60 del Valle de los Reyes, por Howard Carter ses fue trasladada al Museo Nacional y empezaron las pesquisas sobre su identidad. La arqueóloga alemana Elizabeth Thomas, ya fallecida, sostuvo hace años que podría tratarse de la momia de Hatshepsut, pero por falta de pruebas tangibles o por celos gremiales nadie hizo mucho caso de su teoría. Hasta que Hawass y su equipo empezar a trabajar sobre los restos. Se supo, sucesivamente, que la momia pertenecía a una mujer obesa, de unos 50 años de edad, que padecía diabetes y probablemente murió de un cáncer de hígado... y le faltaba un diente Las modernas técnicas de análisis de restos arqueológicos dan para esto y para mucho más. Se comparó el cadáver momificado con los restos analizados de su nodriza y de otras dos momias encontradas en Deir alBahri. La última pieza del puzzle, sin embargo, la proporcionó una vasija decorada con motivos alegóricos al Trono de Hatshepsut, encontrada en la misma tumba, la KV 60 que contenía un estómago, un hígado y una muela declaró Hawass. Comprobar que la muela y las vísceras pertenecían a la reina y desvelar el misterio fue todo uno. Presente ayer en la rueda de prensa, la impresionante momia de Hatshepsut forma parte ya de lo más granado de la egiptología. La última pieza del puzzle Tuvo que ver en su muerte EPA Un híbrido de cebra y caballo No es una cebra que ha perdido su color ni un caballo blanco pintado a rayas para la ocasión. Se trata de un híbrido de cebra y caballo y vive en el safaripark de Holte- Stukenbrock, en Alemania. Su nombre es Eclyse y nació en 2006 con sólo dos manchas a rayas en su cuerpo. Más información en: http: www. egyptianmuseum. gov. e g