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86 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 28 s 6 s 2007 ABC CLÁSICA Grandes Intérpretes Obras de Beethoven. Int. P. Anderszewski (piano) Auditorio Nacional. Madrid. 26- 06- 07 Un cuento sin solución Consiga mañana y a lo largo de todo el fin de semana, con ABC, una nueva entrega de la colección Grandes Óperas, en esta ocasión Turandot, de Puccini, por tan sólo 9,95 euros y el cupón del día ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Turandot es uno de los papeles de soprano más arduos del repertorio. Es relativamente corto pero complicado en sus exigencias musicales y teatrales, pensado para un personaje inmóvil, vestido con ropas recargadas y colocado a una altura inalcalzable. La dureza que exige puede asimilarse al esfuerzo de Giacomo Puccini al tratar de convertirlo en protagonista de su última ópera. No es exagerado decir que Turandot el personaje y también la obra completa, es hija del dolor. Cuatro años estuvo el compositor dándole forma; algún tiempo, incluso, compartiendo la arrogancia de la gélida heroína con la enfermedad que le llevó a la muerte. Todo para quedarse a las puertas del final. Puccini se había dedicado a ella en cuerpo y alma, pero no llegó a tiempo para deshacer el enigma final de la bella, astuta y consciente princesa china que sólo quiere elegir a un hombre que acierte tres adivinanzas escogidas por ella. Le faltaron apenas quince minutos de música (que acabaría Franco Alfano) y una infinitud de detalles con los que cerrar el círculo de esta obra magistral. De haberlo hecho muchas cosas se podrían explicar hoy de un modo distinto pues no hay ópera en donde lo obvio acabe por rodearse un tan inaccesible mundo interior. Hay que insistir en que para Puccini, la ópera es una forma de vida. Lo saben bien los interesados en las Grandes Óperas de ABC. La presencia en la colección de cuatro títulos fundamentales del autor de Lucca, Turandot entre ellos, da cuenta de una relación que traza algo esencialmente vital. Componer es para Puccini una forma de exteriori za rse. De ahí la necesidad de atender a sentimientos cotidianos que resulten comprensibles y hacerlo a través de un arte bello con el que contrarrestar la fealdad cotidiana. No quiere esto decir que el universo puccianiano sea algo idílico. La ópera se aparece como una reflexión de la realidad, una experiencia capaz de hacer llorar al mundo De un lado el dulce dolor de cariñosas historias de amor. Del otro el efecto contundente de los celos y el asesinato. A lo largo de su vida Puccini jugará con unas y otros. Sólo en Turandot conlódico, aunque en absoluto simple. Por ser una obra tardía y por presentar un temp er a me nt o acerado, extremas exigencias vocales y gigantescos medios, Tu randot es una especie de gloriosa excepción en un tiempo, 1923, en el que la música y el drama miran hacia otro lado. En ese sentido importa la trastienda de lo que se ve. La apariencia de lo grandioso en el Pekín legendario no es más que una lectura inicial que ha de dejar paso a lo humanamente emotivo. Si Turandot está un lado, al otro aparece la esclava Liu capaz de sacrificarse. El poder contra el amor, la venganza en frente de la compasión. Y entre ambas mujeres, Calaf, el príncipe. Un tenor al que se le exige intensidad y pasión. A él le corresponde interpretar uno de los momentos culminantes de la ópera, Nessun dorma! desde el día del estreno uno de los puntales de la historia del género. Turandot se ofrece esta semana con ABC. Lo hace en la versión protagonizada por Katia Ricciarelli, Plácido Domingo, Barbara Hendricks y Ruggero Raimondi; el Coro de la Ópera Estatal de Viena y la Orquesta Filarmónica de Viena dirigidos por Herbert von Karajan. Anderszewski ANTONIO IGLESIAS El ciclo Grandes Intérpretes acaba de ofrecernos la actuación del pianista polaco Piotr Anderszewski, con un programa monográfico de Beethoven integrado las Seis bagateles, Op. 126 y las Treinta y tres variaciones sobre un vals de Diabelli, Op. 120 posteriores a sus espléndidas treinta y dos Sonatas Por ello, son páginas un tanto extrañas en su disposición instrumental, de nada fácil comprensión por seguir procedimientos geniales, entre los cuales, una total sordera tiene mucho que ver. Desde tiempos remotos, la variación o modificación de un motivo resultó procedimiento seguido por los más ilustres nombres de la historia de la Música para el maravilloso lucimiento de su escritura. La Op. 126 (6 Bagatelas muy lejos de resultar ser algo de poco valor como podemos deducir de su título, en el piano de Anderszweski fueron otros tantos momentos inmersos decididamente en el romanticismo musical adelantándose a un Schumann, pongamos por caso, y las hizo así el buen pianista polaco, que se siente liberado de sus raíces viejas y rezuman dentro de un sentimiento a veces popular, en su duración de unos veinte minutos. Las Variaciones Diabelli (músico austriaco que hoy se recuerda precisamente por este espléndido homenaje beethoveniano) fueron tratadas por Anderzewski con poder y talento de intérprete inteligente que, pese a sus excesos de velocidad, ha de ser admirado por unos dedos infalibles en la aprendida técnica y por una cabeza extraordinaria. Una reflexión Así es Turandot: el poder contra el amor, la venganza frente a la compasión. Dos mujeres y un príncipe seguirá alcanzar el equilibrio. Lo fascinante es que Puccini lográ aunar todo a través de una ópera cargada de interrogantes, en la que se maneja un estilo musical claro, sencillo y me-