Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
52 MADRID www. abc. es madrid JUEVES 28- -6- -2007 ABC María del Mar Bermúdez se enfrenta a los seis policías nacionales que le impidieron entrar ayer en el centro de menores El Renasco DE SAN BERNARDO Indignación y rabia por la puesta en libertad de uno de los asesinos de Sandra Palo Lo más probable es que Rafita pase la libertad vigilada en un piso tutelado por una fundación en Canarias CARLOS HIDALGO MADRID. Más dolor. Más rabia. Más indignación. Y la terrible percepción de haber sido objeto de burla. Ésas son las sensaciones que ahondaron aún más ayer el sufrimiento de la familia de Sandra Palo Bermúdez, la joven getafense brutalmente raptada, violada, atropellada y quemada viva en Leganés el 17 de mayo de 2003. Los padres, Francisco y María del Mar, perdieron la oportunidad de que los medios de comunicación recogieran una imagen de Rafael García Fernández, alias Rafita de 18 años, que era su deseo. Es uno de los asesinos de su hija, que ayer salió del centro de menores El Renasco, en Carabanchel, tras cumplir los cuatro años de internamiento impuestos por el juez de Menores. Desde ayer, pasará otros tres en libertad vigilada. Ya el pasado día 12, los padres de Sandra permanecieron una mañana entera ante el centro, a la espera de que Rafita saliera en libertad. Sin embargo, en aquella ocasión, la información que había circulado no era correcta: la puesta en libertad sería el día 27, ayer. En el transcurso del acto ciudadano convocado contra la Ley del Menor por los padres de la chica en la plaza de Chamberí, el pasado martes, Paco y María del Mar avisaron de que estarían ayer a las ocho menos cuarto de la mañana ante las puertas de El Renasco. Sin embargo, precisaron que el juez de Menores que lleva el caso les avisó de que el joven saldría entre el mediodía y la medianoche. Pues bien, antes de la siete de la mañana de ayer, dos furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) o antidisturbios se apostaban en el primer acceso al recinto de menores. Estaba claro que Rafita saldría por allí. Pero también que lo haría escoltado de alguna manera por la Policía. Y así fue. A las 8.10 de la mañana, un Renault Megane gris precedía a dos furgones de traslado de presos. El turismo giró hacia la izquierda, mientras que los dos vehículos policiales siguieron de frente, hacia la plaza de Carabanchel. El primero de ellos estaba conducido por una mujer, mientras que el segundo lo llevaba un agente que se cubría el rostro con la capucha de una sudadera roja e iba acompañado de otro funcionario. Era en ése en el que llevaban a Rafita camino del aeropuerto de Barajas, probablemente, destino a Canarias. Allí pasará los próximos tres años en un piso tutelado, acompañado de otros jóvenes problemáticos y controlado por los educadores de una fundación, según explicaron fuentes próximas al caso. Pero, ayer, los letrados de la familia Palo no habían sido informados por parte del juez del lugar donde se ha trasladado a Rafita Tan sólo tenían un auto en el que se establece que el delincuente debe residir en el lugar que se le especifique; que no podrá moverse de allí sin autorización, y que debe comparecer cuando el juez se lo pida. La intención es guardar con celo la apariencia física de este delincuente de cara a la sociedad, para que no se le reconozca. Como ya adelantó ABC, los informes técnicos se referían a que, en estos cuatro años de internamiento, Rafita sólo ha progresado en dos aspectos: ya se sabe lavar y le gusta la carpintería. En lo que respecta a su comportamiento cívico, sigue siendo agresivo, hostil, con bajo autocontrol y de marginalidad cronificada entre otros duros aspectos. Justo después de la salida del homicida, los padres de Sandra explicaban por teléfono por qué aún no estaban allí: Estamos llegando; con los nervios, nos hemos equivocado de desvío A las 8.15, justo cinco minutos después de la salida de Rafita llegaban María del Mar y Paco. Cuando los periodistas les informaron de lo que acababa de pasar, la madre de Sandra sufrió una grave crisis nerviosa. Gritando, atravesó la calle y se dirigió al complejo de menores. La mujer consiguió pasar el primer control y corrió decenas de metros hacia la Seis agentes de la Policía El abandono del centro de Rafita antes de que la familia de la víctima llegara provocó el desmayo de la madre