Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LOS INFORMES DE LAS DEFENSAS JUEVES 28 s 6 s 2007 ABC Los argumentos de los defensores Más datos contra mí que contra mi cliente En una novedosa estrategia de defensa, la abogada de Mohamed Bouharrat, María Isabel García, se inculpó ayer para salvar a su cliente de los 12 años que pide para él la Fiscalía por pertenencia a organización terrorista. La letrada apeló a su matrimonio con un musulmán y a su relación con acusados en cuyos comercios compra en Lavapiés para señalar que hay más indicios contra ella que contra Bouharrat. Ser amigo de un terrorista no es serlo El defensor de Abdelilah El Fadual El Akil, José Luis Laso, aseguró en su informe que ser amigo de un terrorista no significa convertirse también en terrorista y destacó que todos los testigos que han acudido a la vista han coincidido en sus declaraciones sobre que su cliente nunca ha sido un integrista. El Akil es, para la Fiscalía, un estrecho colaborador de el Chino e intervino en el acondicionamiento de la finca de Morata. Una sentencia sería una estafa procesal El abogado de Saed El Harrak, Bernardo Montfort, pidió la absolución para su cliente por considerar que la acusación de pertenencia a organización terrorista no está acreditada con pruebas objetivas, y dijo que una sentencia condenatoria sería una estafa procesal Añadió que no ha habido ningún testigo que haya relacionado a mi cliente con ninguno de los escenarios de la matanza, ni se ha probado ninguna actividad delictiva. La acusación hay que extenderla a las FSE Si imputamos a Emilio Llano una falta de control en Mina Conchita, lo tendremos que extender a la Guardia Civil Esta fue el arma que Pilar Gómez utilizó para defender al minero. La letrada desvió la responsabilidad de Llano en la dejación de sus competencias por parte de la Benemérita. En este reparto de culpas también incluyó a la empresa que explotaba la mina por no haber detectado el consumo anormal Bouchar sólo tuvo 20 minutos de defensa pese a ser acusado de autoría El abogado afirma que su cliente nunca estuvo en el piso franco de Leganés N. V. D. M. MADRID. En tan sólo veinte minutos Juan Jesús Yeves se ventiló la defensa de Abdelmajid Bouchar, a quien la Fiscalía considera uno de los autores materiales de la matanza. El poco tiempo que invirtió el letrado fue la mayor y única sorpresa de su intervención, apenas dieciséis folios. Hasta el momento ha sido la exposición más corta, lo que no guarda relación con los 38.950 años de cárcel que pide el Ministerio Fiscal para Bouchar por los delitos de pertenencia a banda armada, 191 asesinatos terroristas, 1.841 en grado de tentativa y cuatro estragos terroristas. Además de breve, el alegato de Yeves adoleció de contenido y peso jurídico. Reveló, como mínimo, que no había trabajado su informe como corresponde a la defensa de una persona acusada de ser autor material del mayor atentado terrorista cometido en la historia de España. Por si fuera poco, al letrado también le fallaron las formas. Su actitud fue más propia de quien arroja de antemano la toalla. Basó su defensa en afirmar que Abdelmajid Bouchar no estuvo en la casa de Leganés, aunque son contundentes las pruebas en sentido contrario. Así, el 3 de abril de 2004, horas antes de la explosión del piso franco de los terroristas, la Policía le vio bajar una bolsa de basura que contenía un hueso de dátil con el ADN del procesado. Además, entre los escombros de la vivienda se hallaron diferentes documentos de identidad del acusado, así como sus huellas en un Corán. El letrado puso en duda que se encontrara el resto genético de su defendido, por cuanto en la bolsa de basura no se halló ninguno de los otros moradores de la casa de Leganés. Éste llegó a preguntarse ¿por qué se elaboró el ADN de mi patrocinado después de que fuera detenido en Serbia? (país donde fue arrestado el 17 de agosto de 2005 tras huir el 3 de abril de Varios de los acusados siguen la sesión de ayer de la vista oral 2004 del piso de Leganés y después de un periplo por varios países europeos) Yeves destacó que ninguno de los testigos presenciales de los trenes ha reconocido de forma concluyente a su defendido. Recordó, en este sentido, que la única persona que dijo verle admitió que le confundió con Jamal Zougam. También subrayó que no se ha detectado tráfico de llamadas POOL entre su cliente y los procesados y suicidas, y que en ninguno de los otros escenarios del 11- M- -Kangoo, Virgen del Coro o río Alberche- -se ha determinado que estuviera. Germán Yanke TITULARES on muchos los acusados, muchos los letrados y muchos los informes finales. Ni son muy originales ni pretenden serlo, aunque cada abogado tiene preparada una frase con el convencimiento de que podrá ser quizá no definitivamente exculpatoria de su patro- S cinado, pero sí un buen titular. Sólo puedo poner uno a esta columna, pero sí reseñar las intenciones. Ayer, el defensor de Abdelilah el Fadual el Akil expuso la suya: Ser amigo de un terrorista no le convierte a uno en terrorista Al parecer, el acusado estaba en todo con El Chino salvo en lo que importa: la falsificación de documentos y el traslado de explosivos. La letrada de Othman el Gnaoui, rizando el rizo, dejó el suyo: su único delito es estar en el lugar inadecuado con las personas inadecuadas entre las que también está El Chino El lugar inadecuado era la casa de Morata de Tajuña, en donde se almacenaron y montaron las bombas según el relato de la Fiscalía. Más literaria estuvo la abogada de Mohamed Bouharrat: Casi hay más indicios contra mí que contra mi cliente Y el casi no es porque a su juicio haya alguno contra su defendido, sino porque si no fuera ella sino su marido, que es musulmán, no tendría salvación Todos, como ya se ha visto en anteriores informes, tenían malas compañías. Los defensores no pretenden exculpar a esos malos amigos, sino a sus patrocinados, que son presentados como unos benditos equivocados o despistados. Los acusados, en su cristalera, no se miran pero en el ambiente parece que se dicen: Has sido tú, maldito, yo sólo pasaba por allí Pero la letrada de Bouharrat, en la búsqueda del titular, se equivoca de pleno metiendo en el informe la religión de su marido o de su defendido. Primero, porque en este grave asunto, ni fuera ni dentro de la Sala, se ha vinculado la religión de cada uno con el delito que se juzga y se lamenta. Segundo, por haberlo hecho ella, como si presentar a Bouharrat con una suerte de inexistente estigma social por sus creencias o sus costumbres fuese una defensa. Estuvo mejor cuando insistía en que nadie le conoce: es mejor defensa el anonimato que una fe que nadie ha vinculado con las bombas.