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ABC MIÉRCOLES 27 s 6 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 87 Avril Lavigne: Me gustaría seguir haciendo música con 60 años La cantante canadiense, que confiesa querer dedicarse también al cine, ha visitado España para ofrecer un único concierto en exclusiva para 1.200 fans I. S. R. MADRID. Comenzó haciendo un skate- pop de aire rebelde, luego se dio un pequeño paseo por el infierno tras pasar ciertos problemas personales- siempre he bebido como una hija de puta, pero estoy en camino de madurar llegó a decir- grabando un segundo disco mucho más introspectivo y oscuro. Ahora, Avril Lavigne, mujer casada, parece haber encontrado la forma de huir de la melancolía, pues está de promoción por medio mundo con un tercer álbum en el que se sumerge de lleno en un pop de tintes muy, muy rosados. Es mi disco más feliz y divertido aseguraba ayer, horas antes de su actuación en el Teatro Circo Price de Madrid. También hay canciones maduras y algunas baladas, pero he preferido meter más temas alegres, de los que me gustan para los conciertos, que es cuando más disfruto dice con una expresión fría, como la de aquel que lleva veinte años en el negocio. Lavigne, que se convirtió en una estrella mediática con sólo 16 años, ha vendido nada menos que 26 millones de copias con sus dos primeros discos, Let go y Under my skin y con The best damn thing que salió a la venta el pasado 17 de abril, la cosa no será muy diferente, a juzgar por el número de portadas de revista que viene ocupando en las últimas semanas. España no ha sido ajena a la fiebre juvenil por esta virginal princesa del punk como la llaman en algunos foros de internet. Sus fans se han dejado la piel para conseguir una de las 1.200 entradas que una cadena de radio ha repartido para el breve concierto (sólo interpretó seis temas) que ayer ofreció en Madrid, y ya a su llegada a la ciudad decenas de ellos estaban apostados en el hotel- ¿cómo averiguarían en cuál? -donde se ha hospedado Lavigne para intentar, sin éxito, hacerse una foto con la artista. JAZZ Jazz en el Teatro Real Concierto de Jan Garbarek Group. Lugar: Teatro Real, Madrid. Fecha: 25 de junio Música al límite LUIS MARTÍN Con este saxofonista noruego se llegó a la segunda y última jornada del ciclo que este año ha vuelto a llevar elz a la regia escena del Real. Y si en pasados días, el turno fue del contrabajista Charlie Haden, esta vez el protagonista ha sido el saxofonista noruego Jan Garbarek, que se presentaba, igualmente, en formulación de cuarteto. Garbarek es un músico de inquietudes esperanzadoras y un intérprete exquisito, con abundancia de ideas; felices unas, menos otras, pero todas, siempre, en plena evolución. Su proyecto actual sigue alimentándose de referencias sonoras bien dispares. Unas veces parece que tuviesen inspiración hindú; otras- -las más- -que procediesen del folclore escandinavo. Y quedan, finalmente, las que podrían ser evocaciones balcánicas, aunque también es posible- -así de complejo es el maquillaje sonoro- -que provengan del Oriente más extremo. Y el grupo arranca y deja a todos con la boca abierta. Música precisa y contundente, tensa y sobrecogedora. Música en el límite. Garbarek dibuja frases incesantes, largas y repletas de contenido. Es un contador de historias animado y sensible que goza y hace gozar desde que coloca sus dedos sobre las llaves de su instrumento. Y tiene socios soberbios, con una filosofía musical compartida, en Rainer Bruninghaus, uno de los grandes teclistas europeos en la época moderna del jazz. Completan la sección rítmica el baterista ghanés- -que no francés, como decían las flojas notas al programa- -Manu Katche, y un bajista cuyo nombre he olvidado, que sustituía al soberbio Eberhard Weber. Garbarek quiere mostrar sus hallazgos a públicos muy amplios y eso le lleva a concebir un producto quizás demasiado amable en algunos fragmentos de sus conciertos, domesticado y acomodado a las entendederas de los profanos. Hay, en cambio, líneas fascinantes que nos hacen transitar por las verdes praderas de la música sin etiquetas. No hubo momento de ganga en la velada que no fuese el del absurdo espacio que levantó en solitario el bajista eléctrico. En el resto menudearon los fragmentos de alto vuelo, en torrencial lucimiento. Todo un acierto, aunque- -es verdad- -el Real no sea el lugar más adecuado para el jazz. Una chica cualquiera A pesar de las enormes dimensiones del éxito que ha logrado en sólo cinco años, y de que abandonó el hogar familiar con sólo 16- -el momento perfecto, según ella- Avril cree que ha tenido una vida normal, yendo al instituto como cualquiera No me he perdido nada asegura. Ahora, con 22 años, el cuerpo le pide acción. Apareció recientemente en la revista Blender tal y como su madre la trajo al mundo, con un cartel sobre sus pechos que rezaba: Hell yeah, I m hot! (Demonios, estoy caliente) tiene proyectos en Avril Lavigne, ayer en Madrid el mundo de la moda; es la protagonista del cómic Five wishes y ha prestado su voz para la grabación de un disco benéfico para recaudar fondos para los refugiados de Darfur. Pero, si tuviera que dedicarse a algo que no fuera la música, sin duda elegiría el cine, donde ya ha hecho sus primeros pinitos en películas como Fast food nation (con Ethan Hawke y Bruce Willis) Si tu- EFE viera que pedir un deseo, sería convertirme en una gran actriz dice ilusionada. Sin embargo, por ahora no quiere ni oir hablar de dejar de cantar: Aunque no tengo ni la más remota idea de qué tipo de canciones haría, me gustaría seguir haciendo música hasta con sesenta años Más información sobre la artista: http: www. avrillavigne. com Bebo y Chucho Valdés recorrerán España en su primera gira conjunta ABC MADRID. Los cubanos Bebo y Chucho Valdés ostentan décadas de experiencia sobre los escenarios pero, hasta el momento, padre e hijo no se habían unido en una misma gira, algo que sí ocurrirá durante el mes de julio en seis ciudades españolas y que tendrá como fruto un disco de estudio. El Auditorio de Tenerife será el primero en presenciar, el próximo 6 de julio, esta reunión familiar, en la que la sangre y la música tendrán la misma importancia, y donde el legendario Bebo Valdés se sumará al quinteto de su hijo. Para Chucho, reconocido pianista cubano, este encuentro supone una doble emoción ya que le permite compartir escenario con su héroe musical que es a su vez su padre, su referente especial aseguró el músico ante los medios. Un recital escogido mano a mano donde se da cabida a boleros tradicionales y standards del jazz, además del álbum Lágrimas negras que hizo de Bebo Valdés un artista superventas. Esta gira les llevará a Las Palmas de Gran Canaria el día 7 de julio para acudir después a Tarragona- -21 de julio- al Festival Grec de Barcelona- -día 23- los Veranos de la Villa de Madrid- -26 de julio- -y a la Granja de San Ildefonso (Segovia) -día 28- y en él también participará otro de los vástagos de un casi nonagenario Bebo Valdés, la cantante Mayra Caridad, informa Efe. De esta unión paterno- musical saldrá un álbum conjunto, un disco a dos pianos que será algo muy íntimo y familiar, y que, al contrario que los conciertos, quedará para toda la vida explicó Chucho Valdés. El álbum, que ya están grabando en los estudios de Javier Limón, contará con diez cortes extraídos del propio recital: ocho dúos y dos canciones inéditas, una pieza de cada uno de ellos compuesta y dedicada al otro. Bebo Valdés, integrante a finales de los años 40 de la orquesta Tropicana y uno de los máximos exponentes del jazz latino, logró el reconocimiento internacional definitivo con su participación en el documental Calle 54 (2001) donde el cineasta Fernando Trueba captó con su cámara el genio del músico cubano, entre otros artistas.