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ABC MIÉRCOLES 27- -6- -2007 Un mafioso intentó envenenar a Castro con píldoras, por encargo de la CIA, en 1960 37 Doble cambio de rumbo La reforma en la elección papal no es la primera medida que refleja la personalidad del nuevo Pontífice. La rebaja del ritmo de canonizaciones en Roma y el traslado de las beatificaciones a los países de origen, han sido, hasta ahora, las más visibles POR J. V. B. ROMA. La reforma en las normas del cónclave sorprendió ayer a la curia vaticana cuando todavía se estaba analizando el cambio anunciado el día anterior: la nueva apuesta del Santo Padre por el diálogo entre las religiones, poniéndolo en manos del cardenal Jean- Louis Tauran, experto en países árabes, diplomático de gran altura y verdadero peso pesado por su experiencia como responsable de Asuntos Exteriores del Vaticano durante trece años. Benedicto XVI daba un giro respecto al inicio de su propio Pontificado, en el que había rebajado la prioridad del diálogo con las religiones no cristianas hasta el punto de entregar, en marzo del 2006, la presidencia del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso al cardenal Paul Poupard, que presidía ya el Consejo Pontificio de Cultura. El cardenal Jean- Louis Tauran confirmó ayer que su nombramiento responde a la importancia que el Papa quiere dar al diálogo entre las religiones y, en particular, a las relaciones con el islam El purpurado francés explicó que después de Ratisbona, el Papa ha reflexionado mucho sobre la importancia del conocimiento recíproco e incluso reveló que la decisión del Papa maduró durante el viaje a Turquía en noviembre del pasado año. En medios vaticanos- -alérgicos a los cambios de rumbo por miedo a que se interpreten como reconocimiento de un error- se elogiaba ayer el giro de Benedicto XVI respecto a su línea inicial y su esfuerzo por ayudar a los cristianos en Irak, Siria, Jordania y Tierra Santa, donde se registra un éxodo masivo de católicos sin precedentes en la historia, debido a la persistencia de las guerras bajo distintas formas y al terrorismo crónico. La noticia de ayer aportaba un nuevo cambio, esta vez respecto a las normas de Juan Pablo II, su predecesor, a quien Benedicto XVI venera de todo corazón. Durante más de dos décadas, el cardenal Ratzinger fue el principal colaborador de Karol Wojtyla, y es posible que ambos hayan estudiado las objeciones planteadas por algunos cardenales al abandono de la norma tradicional de la mayoría cualificada de dos tercios. En todo caso, este cambio no es el primero respecto al Pontificado anterior- -la rebaja del ritmo de canonizaciones en Roma y el traslado de las beatificaciones a los países de origen, ha sido el más visible- ni tampoco el primero en las normas del período de Sede Vacante. El pasado mes de abril, cuando el cardenal español Eduardo Martínez Somalo quedó inhabilitado para entrar en el cónclave por haber cumplido los 80 años, el Papa nombró nuevo camarlengo al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, que cesa automáticamente en ese cargo, como todos los jefes de dicasterio de la curia romana, a la muerte del Pontífice para dejar ya todas las decisiones en manos del sucesor. Frente a la vieja costumbre de que el camarlengo fuese ajeno a los grandes cargos de la curia, Benedicto XVI ha preferido una solución más práctica. El secretario de Estado cesa como tal pero, siendo la persona que mejor conoce el funcionamiento del Vaticano, mantiene la continuidad durante el período de Sede Vacante ejerciendo las funciones de camarlengo. Para noviembre se espera, a su vez, el relevo del decano del Colegio Cardenalicio, pues el cardenal Angelo Sodano cumplirá 80 años. De este modo, se elevará a 17 el número de vacantes entre los 120 cardenales electores. El caso del camarlengo Tauran, cardenal clave Cuando se jubile Sodano, en noviembre, se elevarán a 17 las vacantes entre los 120 cardenales electores