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36 INTERNACIONAL www. abc. es internacional MIÉRCOLES 27- -6- -2007 ABC El próximo Papa deberá ser elegido por una mayoría cualificada de dos tercios Benedicto XVI elimina el paso a una designación por mayoría absoluta después de 33 votaciones JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. Cuando nadie esperaba cambios en las normas del cónclave, de las que se habla sólo cuando se acerca la elección de un Papa, Benedicto XVI ha convertido en absoluto el requisito de mayoría cualificada de dos tercios de los cardenales electores, derogando el paso a mayoría absoluta (la mitad más uno) a partir del trigésimo tercer escrutinio. Con las nuevas normas, sólo pueden ser papables los candidatos de muy amplio consenso. La elección del Romano Pontífice es la responsabilidad mayor de los cardenales, y los procedimientos se revisan con extraordinario cuidado. El último cónclave, en abril del 2005, se llevó a cabo según las normas de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis promulgada por Juan Pablo II el 22 de febrero de 1996. El Vaticano hizo pública ayer, para sorpresa general, una brevísima Carta Apostólica de Benedicto XVI, de sólo una página y fechada el pasado 11 de junio, que anula el artículo 75 de las normas anteriores en lo que se refiere al paso a elección por mayoría absoluta al cabo de 33 escrutinios- -equivalentes a doce días de cónclave- -en los que ningún candidato logre la mayoría cualificada de dos tercios. Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, las nuevas normas pretenden garantizar el consenso más amplio posible en la elección del nuevo Pontífice Benedicto XVI visitó anteayer los archivos del Vaticano para consultar algunas publicaciones REUTERS Elecciones rápidas A lo largo del siglo XX nunca fueron necesarios mas de cuatro días para elegir a un Papa, y las últimas elecciones- -todas con mayoría de dos tercios- -fueron rápidas: tres días para elegir a Juan XXIII, otros tantos para Pablo VI, un día para Juan Pablo I, dos para Juan Pablo II, y también dos días para Benedicto XVI. Pero exigir una mayoría de dos tercios crea la posibilidad de una minoría de bloqueo de un tercio, capaz de prolongar un cónclave durante meses, como ha sucedido muchas veces a lo largo de la historia. Para evitar ese riesgo, Juan Pablo II estableció que al cabo de 33 escrutinios se pasase a la mayoría absoluta, y que, para facilitarla, los cardenales podían reducir la votación final a los dos candidatos favoritos, una suerte de finalistas. El cambio que fue publicado ayer mantiene el requisito de dos tercios de modo indefinido y establece como obligatorio, después del 33 escrutinios, reducir el voto a los dos candidatos favoritos, que a su vez deberán abstenerse, lo cual evita la tentación de votar por uno mismo. Los escrutinios seguirán limitados a esos dos candidatos hasta que alguno supere el listón de los dos tercios. Nada impide que uno de los dos se retire para facilitar la elección del otro, ni tampoco que lo hagan los dos en caso de bloqueo. Como en todo sistema constitucional, cualquier norma que se apruebe tiene ventajas e inconvenientes, y Benedicto XVI menciona en su Carta Apostólica que ya su predece- sor Juan Pablo II había recibido peticiones de suprimir la posibilidad de elección por mayoría absoluta de la mitad más uno en lugar de la mayoría cualificada de dos tercios. Con las nuevas normas sólo podrán ser papables los candidatos de muy amplio consenso La consecuencia del cambio anunciado ayer es que sólo serán papables los candidatos de alto consenso, lo cual excluye a otros que puedan suscitar gran entusiasmo entre más de la mitad de los cardenales pero sean poco gratos a un tercio de los electores. El requisito de elección del Papa con dos tercios juega, teóricamente, en contra de los candidatos más jóvenes- -que encierran el peligro de sorpre- Candidatos restringidos sas- -y a favor de los candidatos más maduros y más conocidos, con talante conciliador e integrador. Las normas sobre elección de los Papas han sido cambiadas en casi todos los Pontificados recientes, a excepción del de Juan Pablo I, que duró apenas un mes. Los aspectos secundarios envejecen enseguida, y así, por ejemplo, cuando falleció Juan Pablo II, la noticia no fue comunicada primero a los cardenales, sino anunciada al mundo entero a través de los altavoces de la Plaza de San Pedro. Más información en la página web del Vaticano, www. vatican. va