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ABC MIÉRCOLES 27 s 6 s 2007 ESPAÑA, OBJETIVO DE AL QAIDA EN EL LÍBANO ANÁLISIS ESPAÑA 13 TERRORISMO ISLAMISTA NO SUICIDA No se es más terrorista ni más islamista por morir matando. Muchos lo hacen pero otros muchos asesinan por la espalda, a traición, con mando a distancia más, grupo integrista islámico, reivindicó el atentado terrorista no suicida. Un coche bomba como el que estalló en la entrada de Gaza sólo unos meses después y voló en mil pedazos un vehículo blindado, éste con inhibidores de frecuencia, con matrícula diplomática de Estados Unidos. Tres funcionarios norteamericanos perecieron en el atentado. Atentado terrorista, cometido por musulmanes fanáticos apadrinados por una Al Qaida ya entonces enraizada en la miserable cárcel, en el gigantesco basurero. Reivindicado sólo horas después por terroristas de origen islámico. Los terroristas que profesan el Islam lo son porque asesinan a inocentes en un autobús de línea; en una discoteca; en una cafetería atestada de gente; en una carretera bacheada del sur del Líbano, o en unos trenes repletos de trabajadores españoles, de emigrantes, de estudiantes, de mujeres y hombres de bien que se dirigen de buena mañana a su trabajo un día con el número capicúa de la muerte a cuestas. No se es más terrorista, ni más islamista por morir matando. Muchos lo hacen, demasiados, con la vista ciega puesta en las 72 vírgenes que les esperarían en el paraíso. Pero muchos otros, en Gaza y en Israel; en Bagdad y en Beirut; en Kabul y en Sharm el Sheij o Taba, matan, asesinan, atentan por la espalda, a traición, de noche, de día, a distancia, con un coche bomba, o una mochila, o una mina enterrada con pico y pala. Asegurar en una página de un diario nacional que los terroristas que atentaron el 11- M en Madrid no podían ser islamistas porque no se suicidaron en los trenes y titular en la portada que el ataque contra los soldados españoles desplegados en el Líbano fue perpetrado por terroristas ligados a Al Qaida, sin que se contaran suicidas de por medio, no es más que una de las muchas muestras de esquizofrenia colectiva que nos rodea, Y lo que es peor, de suma ignorancia. Juan Cierco erusalén. Año 2002. Mes de junio. Once y media de la noche. Calle Heleni Hamalka. Barrio de Musrara. A sólo unos pasos de la puerta de Damasco. Justo en el límite que separa el Jerusalén árabe y musulmán del judío. A menos de 150 metros de la casa del corresponsal de ABC. Una explosión tremenda sacude la noche. Un coche bomba estalla en la esquina de la calle y mata a dos policías guardafronteras israelíes. Un coche bomba sin pasajeros. Sin suicidas en su interior. Un coche bomba tan asesino como el que estalló el domingo en el sur del Líbano. Accionado a distancia cuando era inspeccionado por unos agentes demasiado confiados. Ha- J Dos militares retiran la ametralladora del BMR atacado EFE