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6 OPINIÓN MIÉRCOLES 27 s 6 s 2007 ABC AD LIBITUM PERDIDA LA EDUCACIÓN VISTO Y NO VISTO LOS CHULOS DE ZP de Dios y tan lejos de Rubalcaba, el cráneo privilegiado. OS demás gobiernos occidentales se echan, orgu- -Tranquilo, Manolo, que los vamos a echar- -dijo llosos, un pulso. El nuestro, cuyo único sentido del Rubalcaba a Pizarro cuando los escoltas del empresario orgullo- -estridente, posmoderno- -es el de la descubrieron a los anacletos del ministro mirando juerga gay, se ha echado un chulo, la Eta, que lleva boina por la cerradura. y pistola al cinto, que le saca el dinero y que le dice a El espectáculo es democráticamente sobrecogedor. quién hay que joder, que siempre es a la derecha, pues el López Garrido, especie de gitana de capotes del socialischulo que se ha echado el Gobierno de España practica mo español, dice que, gracias al liderazgo de Rodríguez, la lucha de clases. ha salido adelante el noventa y nueve por ciento Joder a la derecha he aquí el programa code la Constitución de Europa, esa prostituta viemún, y único, de la izquierda española. Un fasja, podrida, intrigante y menesterosa, como la cismo de la vulgaridad por decirlo, más cultallamó, antes que Rumsfeld, el cabo corso. Este mente, con una expresión de Steiner, al que Romismo López Garrido, eterno devorador de puldríguez no ha leído, porque Rodríguez sólo ha leíguitas de jamón en el palco del Bernabéu, se podo- -de hecho, él es su único lector- -a Pettit, el fine solemne para negar todo crédito a las revelalósofo lambiscón que ha inventado el principio ciones de los chulos etarras. Y si los chulos etade no dominación como elemento definitorio de rras carecen de crédito, ¿qué hacen los parachola libertad. Desde el principio, y para no caer en IGNACIO RUIZ ques de Rodríguez negociando con ellos? la dominación, que sería de fascistas, Rodríguez, QUINTANO Parachoques es el nombre que en Mauebrio de Pettit, se dejó chulear por la Eta, que lo mauando al parachoques dio Tom Wolfe a los pringaviene cuidando como la hormiga cuida al pulgón para dedos cuyo trabajo consistía en recibir las tortas dirigidas leitarse con sus secreciones azucaradas. (Mi naturaliscontra el Número Uno. El término mau- mauar signifita sostiene que el pulgón exuda un líquido azucarado del caba: El hombre blanco nos tiene un miedo vudú, porque la hormiga es tan golosa que por conseguirlo y saboque en su interior sigue creyendo que somos salvajes, rearlo descuida a veces hasta el cuidado de sus propias ¿no? Por tanto, vamos a hacerle un número de Salvajes. larvas y deja extinguir la comunidad. Al pulgón no le imMau- mauando a Rodríguez. Para conseguir algo en el porta absolutamente nada que vayan a lamer sus exudaproceso de paz- -para conseguirlo todo, qué leches- no ciones. Come, vive, reposa, es feliz... habrían de actuar como el borracho que tiene que cantar- ¡Vaya imagen para un presidente! salmos en la misión antes de conseguir la comida; de heLa imagen, como la traición, es cuestión de fechas. cho, cuanto más violentos sean, mejor. ¡Mau- mauancia! Así, la prensa de progreso no disimula su regocijo al tituUna broma pesada del rojo de la calle a costa de las sular que la popularidad de Bush se hunde (y eso que Bush persticiones del rojo de salón. todavía no ha leído en el Capitolio una declaración del- ¡Es que soy rojo! -fue el grito de Rodríguez en Mamulá Omar) hasta el veintiséis por ciento, cuidándose rie Claire de ocultar que, en esas mismas encuestas, la populariEs que él es rojo. Por eso lo chulean en el Occidente y dad de la mayoría demócrata en el Congreso, al mando en el Oriente. Y por eso tiene a un descamisado por mide su admirada la excelsa y clueca Nancy Pelosi, está... nistro de Defensa. Si un ministro de Defensa no se pone en el catorce por ciento. Mas la prensa de progreso insisuna americana para imponer las medallas a sus soldate: el único presidente que puntúa más bajo en los últidos muertos, ¿cómo iba a tener el detalle de poner un inmos treinta y cinco años es Nixon, que cayó por espiar en hibidor en el carro de guerra en que los vuelan? la sede electoral de la oposición. Pobre Nixon, tan cerca UNQUE, durante los años de la I Gran Guerra, fue un notable personaje de la vida madrileña, son escasos fuera de Cataluña los conocedores y lectores de la obra de Josep María de Segarra. Su teatro- La herida luminosa por ejemplo- -hizo taquillas memorables en toda España, y sus Memòries creo que nunca traducidas al castellano, resultan imprescindibles para el entendimiento de la primera mitad del siglo XX y, muy especialmente, de los perfiles de sus más notables protagonistas. Como periodista fue, enviado por José Ortega y Gasset a Berlín, uno de los más brillantes corresponsales M. MARTÍN de los primeros años de FERRAND aquella posguerra, y sus artículos, olvidados, nos han servido de gozo a cuantos ratones de hemeroteca nos nutrimos con el talento de un tiempo ya pasado y no necesariamente superado. Joan de Segarra ha heredado de su padre el amor por la crónica de cuanto, no necesariamente trascendente, ocurre en nuestro entorno. Frecuenta La Vanguardia y está siempre dispuesto a compartir literariamente con sus lectores un buen whisky o los aromas proscritos de un magnífico cigarro. Es, por clavarle en el corcho de las clasificaciones, una rara especie de animal de pluma que, en la superación de epicureísmo catalán- -tan brillante, tan discreto- pone artículos de periódico en vez de poner huevos. No hace mucho, Joan de Segarra señalaba el extraño caso de la coctelería Boadas. Sus propietarios, para preservar el clasicismo de la buena educación en el interior del local, colocaron en la puerta un cartel con la silueta de un hombrecito en calzón corto y camiseta dentro de un círculo rojo de los que los códigos del tráfico nos han enseñado a interpretar como señal de prohibición. A mayor abundamiento, sobre el cartel, una leyenda: No és permesa l entrada amb bermudes ni samarreta Un cliente, espero que ocasional, de tan exquisito lugar, denunció la prohibición como discriminatoria, ya que no se limitaba en ella el vestuario permitido a las mujeres. El Ayuntamiento de Barcelona, a través de su concejalía de Mujer y Derechos Civiles ha actuado con diligencia y le ha ordenado a la coctelería la retirada de tan- ¿anacrónica? -aplicación del derecho de admisión que, por parecidas razones, también andará en veremos. El caso resultará imprescindible para quienes, sin tardar mucho, traten de averiguar la fecha exacta en que, agonizante la buena educación- -social y académica- -se extinguieron las buenas maneras. Jugar con la raspadura de limón que navega en el mar de un martini bien seco, gesto litúrgico de civilización y cultura, es incompatible con el uniforme al uso de camiseta estampada y chancletas ruidosas. Parece algo mínimo y elitista, un capricho de excéntricos nostálgicos; pero es el síntoma más claro de lo que nos pasa, de lo que suele saltar a las primeras páginas de los diarios. A L