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ABC MARTES 26- -6- -2007 DEPORTES www. abc. es deportes 87 Hoy, Touré; el siguiente, Chivu. Y luego, De Rossi E. Y. BARCELONA. El movimiento en el Barcelona no ha hecho más que empezar con Thierry Henry. Para hoy mismo está previsto que el segundo fichaje de la temporada, el centrocampista Yaya Touré, pase reconocimiento médico y vista la camiseta azulgrana. El marfileño llegó el domingo a la Ciudad Condal para cerrar los últimos flecos de su contrato y someterse a las pruebas pertinentes. Y a corto plazo, la directiva del club catalán cuenta con incorporar al central Christian Chivu, por el que el Barcelona hizo ayer una oferta formal de 12 millones de euros. Según fuentes del club, el rumano está de acuerdo con las condiciones que le ha puesto sobre la mesa Joan Laporta. De paso, los representantes del Barça han tanteado al club romano sobre la posibilidad de llevarse también al centrocampista Daniele de Rossi. Thierry Henry, siempre con los ojos en el balón, ayer en la puesta de largo con la elástica azulgrana REUTERS Gallo nuevo en corral revuelto Henry desata la locura y asegura: Si hay que rotar, lo aceptaré s Asume la competencia, pero está por ver cómo se reorganiza el vestuario ENRIQUE YUNTA BARCELONA. El fútbol es lo que tiene. Una semana después de que Barcelona agotará todos los stocks de antidepresivos y de que Laporta sacara el látigo para pedir compromiso y sacrificio, la ciudad vive eufórica la llegada de Thierry Henry, nuevo ídolo de una afición que ha olvidado pronto la patética temporada y que ayer acudió en masa para rendir pleitesía al atacante francés. El Camp Nou, lo más parecido a un teatro cuando es día de partido, abrió sus puertas para que el pueblo viese en directo a Henry vestir por vez primera de azulgrana y se acercaron más de 30.000 personas, sólo equiparable al fichaje de Ronaldinho. Tiene tirón Titi cuyas camisetas con el 14 fueron las más vendidas en la tienda oficial del club. Es a lo que se aferra el barcelonismo para retomar la inercia ganadora de antaño y, de paso, para que active a un grupo aburguesado al que se le acaba la manga ancha de los últimos tiempos. Pero, ilusión y entusiasmo al margen, la llegada de Henry genera múltiples dudas. No es por su rendimiento, incuestionable durante los últimos años, es por lo que conlleva meter un nuevo gallo en un corral alborotado y sin control. Si en el curso recién terminado pasó lo que pasó, no es de extrañar que más de uno tiemble sólo con pensar en la convivencia del futuro. Rijkaard tiene trabajo por delante. Henry ha venido para jugar. Sólo así se entiende que abandone un club en el que era un icono. Es comprensible que busque nuevos retos después de ocho años en Inglaterra, pero él no llega a Barcelona para ser suplente de nadie. Sin embargo, evita complicaciones y deja que sea Rijkaard el que tome decisiones: Estoy dispuesto a aceptar las rotaciones. Hay jugadores de mucha calidad y todos debemos remar en la misma dirección, lo que importa es conseguir títulos manifestó en su presentación. En una sala habilitada para la ocasión y repleta de periodistas de todos los colores, Henry tomó el primer contacto con el club y demostró tener la lección bien aprendida: Estoy viendo lo que esperaba, un club bien estructurado y gente que trabaja con pasión y que dedica muchas energías a mejorar lo que es más que un club aseveró ante la sonrisa orgullosa de Joan Laporta, que reconoció ser un enamorado del francés y que el Barça llevaba desde la época de Cruyff intentando contratarle. No dejó grandes titulares la comparecencia de Henry. Más allá de manifestar su interés total por ganar la Champions algo precisamente de lo que le privó el Barcelona hace un año, su discurso fue monótono y típico. Henry pide a sus compañeros que le ayuden para integrarse lo antes posible, pero aquí hay pocas gentilezas, y más con la competencia que se avecina. Ahora bien, él no se quiere meter en ningún charco e incluso se mojó para valorar su amistad con Eto o: Sé que a muchos os gustaría que no nos llevásemos bien y querríais oír otra cosa, pero somos buenos amigos y nos llevamos muy bien. Me visitó cuando me lesioné y yo hice lo mismo recordó para zanjar todas las especulaciones. Pero no lo consiguió. Ayer, la pregunta del día en cualquier tertulia radiofónica o en cualquier bar de la ciudad era clara: ¿Pueden jugar Ronaldinho, Eto o, Messi y Henry en el mismo equipo? Hubo respuestas para todos los gus- tos e intentos descabellados para cuadrar un once de ensueño. En lo deportivo, unos apuestan por un cambio de sistema con un 4- 4- 2. Messi retrasaría su posición y Ronaldinho jugaría de enganche, con Eto o y Henry en la zona de ataque. Otra opción es mantener el 4- 3- 3 y sacrificar a Iniesta o Xavi y debilitar la estabilidad del equipo. Luego se puede perder un defensa y poner un hombre más en la medular... Múltiples opciones, pero ninguna convincente. Y en el recuerdo, el cuadrado mágico de Luxemburgo, un experimento para dar cabida a los galácticos y que salió rana. El problema va más allá. El vestuario del Barcelona es, a día de hoy, una conglomeración de egos tremendo, con un matrimonio -así lo denominan los afectados- -que pisa la estrecha línea que separa el amor del odio. Ronaldinho y Eto o prometen que nada les ilusiona más que seguir en este barco, pero queda mucho verano y el mercado está caliente. Y no contaban, probablemente, con el aterrizaje del nuevo delantero, que ayer les robó toda la cuota de protagonismo. Eso no gusta a las estrellas. Cambios de sistema Presentación única