Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 26 s 6 s 2007 CIENCIAyFUTURO 85 Pingüinos gigantes vivieron hace 40 millones de años en el ecuador Dos nuevas especies fósiles cambian las ideas sobre la evolución de estos animales J. M. N. MADRID. Pingüinos gigantes prehistóricos. Y en Perú. Suena más a superproducción de Hollywood que a ciencia, pero eso es exactamente lo que ha encontrado un equipo de investigadores de la Universidad norteamericana de North Carolina, en colaboración con paleontólogos peruanos y argentinos. Dos especies hasta ahora desconocidas de pingüinos gigantes que consiguieron alcanzar esas latitudes, en plena zona ecuatorial, varias decenas de millones de años antes de lo que se pensaba y en un planeta, además, mucho más caliente de lo que es en la actualidad. Las dos nuevas especies fueron localizadas en 2005 y estuduadas desde entonces por la doctora Julia Clarke. Los resultados de esa investigación se publican hoy en Proceedings. La primera de las dos, Icadyptes salasi, medía un metro y medio y vivió hace treinta y seis millones de años. La segunda, Perudyptes devriesi, es algo más antigua, 42 millones de años, y también más pequeña (entre sesenta y noventa centímetros, la misma talla que el pingüino Emperador de la actualidad) Ambas vivieron en las costas meridionales de Perú y ocupan los primeros capítulos de la hostoria evolutiva de estos animales. Los fósiles descubiertos, los más completos hasta ahora, ponen seriamente en cuestión las hipótesis que existían hasta ahora sobre la evolución y la expansión de los pingüinos. Hipótesis que situaban su origen en latitudes mucho más altas (Antártida o Nueva Zelanda) desde las cuales se habrían ido desplazando lentamente hacia el ecuador, a caballo de periodos muy fríos, hasta alcanzarlo hace unos diez millones de años. Los nuevos ejemplares adelantan esta migración en treinta millones de años y derriban, de paso, la idea preconcebida de que los pingüinos son animales especialmente diseñados para soportar las más bajas temperaturas. Premios de la Fundación Areces La Fundación Ramón Areces otorgó ayer 3,4 millones de euros a 37 proyectos de investigación en diferentes áreas, dirigidos por equipos científicos españoles. En la imagen, el presidente del Consejo Científico de la Fundación, Federico Mayor Zaragoza, junto a Juan Manuel Mingo y Ángel Rojo, en compañía de los premiados. Descifran la forma en que el cerebro toma sus decisiones Las conclusiones pueden aportar nuevos datos en patologías psiquiátricas basadas en una alteración de la corteza prefrontal ABC MADRID. Un equipo de investigadores españoles ha descifrado las bases funcionales de la corteza prefrontal, que se relaciona con los complejos mecanismos selectivos que debe ejecutar el cerebro al decidir entre varias opciones o discernir si conviene o no realizar un acto determinado. El estudio se publica en el último número de la revista PNAS y sus conclusiones pueden aportar nuevos datos en investigaciones sobre ciertas patologías psiquiátricas basadas en una alteración de la corteza prefrontal, como en el caso de la esquizofrenia, informa Efe. En la investigación, dirigida por los científicos Agnès Guart y José María Delgado, de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, participó además el equipo de Alfonso Fairén, del Instituto de Neurociencias de Alicante (centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel Hernández de Elche) Se analizó la región prefrontal de la corteza cerebral y se comprobó que el cerebro continúa aprendiendo mientras esa región está activada, tras estudiar los estímulos cerebrales de varios conejos a través de su parpadeo. Según el científico Fairén, la corteza prefrontal controla muchas actividades cerebrales que nos distinguen como humanos no sólo en el aspecto cognitivo, sino también en la valoración subjetiva y afectiva del conocimiento Inicialmente, se desarrollaron experimentos en los que el animal realizaba simples parpadeos reflejos para, más adelante, estudiar un aprendizaje complejo en el que el animal debía aprender que un breve sonido le alertaba de la llegada de un soplo de aire en su córnea y, por lo tanto, le convenía cerrar los párpados para evitar molestias. Posteriormente, el trabajo implicó la activación eléctrica de la corteza prefrontal, que indujo la inhibición del comportamiento motor de los conejos que formaban parte del estudio. Esta paralización motora incluso llega a inhibir el parpadeo normal que sigue a un leve roce de las pestañas señala Fairén. La parálisis que induce la corteza prefrontal en animales como el conejo es bastante habitual, por ejemplo, en las proximidades de un posible depredador. La situación de congelamiento se asocia a la reacción instintiva del animal para no ser localizado por el potencial agresor. Sin embargo, el trabajo demuestra que, en ese estado, el conejo sigue aprendiendo Sin mover ni una sola pestaña, el animal analiza las estrategias de su cazador. El aprendizaje sigue activo, aunque no se manifieste apunta el científico. En el ser humano, la activación de esta parte del cerebro permite adoptar importantes decisiones sobre lo que debe o puede hacer en determinadas circunstancias, añade Fairén. En su opinión, esas decisiones se toman con pleno conocimiento de lo que decidimos y hacemos, al tiempo que el cerebro prosigue con su aprendizaje Podemos, en definitiva, aprender, aunque los efectos externos del aprendizaje no se manifiesten concluye. Más información: www. pnas. org cgi doi 10.1073 pnas. 0611099104 Simples parpadeos El estudio se basa en los distintos estímulos cerebrales de varios conejos a través de sus diferentes parpadeos Los dos pingüinos gigantes, junto a una especie de tamaño normal