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38 INTERNACIONAL MARTES 26 s 6 s 2007 ABC Según los analistas, una de las pistas es que ya ha nombrado un coordinador electoral en el Partido Laborista líticas concretas, una vez Brown llegara al Gobierno. Pensando en una larga travesía, no deseaba quemar sus cartuchos con Blair, sabiendo que su contrincante iba a ser Brown. Pero si las elecciones se convocan en el plazo de un año, su tiempo puede resultar escaso para construir una alternativa sólida, habida cuenta, de las diferencias internas que se han manifestado los últimos meses entre los tories Por su parte, los laboristas intentaban ayer vadear la sombra de inconsistencia interna por la elección de la diputada y ex ministra Harriet Harman como número dos del partido. En las primarias para la elección del puesto de vicelíder, Harman pareció apostar porque los laboristas pidan perdón por la guerra de Irak. Por ello ayer tuvo que precisar que cuando en un debate respondió con estoy de acuerdo a una pregunta sobre si el Gobierno debía presentar disculpas, en realidad se estaba sumando a la apreciación del candidato más izquierdista, Jon Cruddas, de que la guerra había provocado un gran enfado entre las bases y era necesaria reconstruir la confianza. La número dos aclara Dos trabajadoras limpiaban ayer la entrada de la nueva residencia de Tony Blair en Londres, bajo la atenta mirada de un policía AFP Brown da indicios de que podría convocar elecciones en un año La nueva número dos del partido niega haber planteado que los laboristas tengan que pedir perdón por la guerra de Irak EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Gordon Brown podría convocar elecciones generales en el Reino Unido para la próxima primavera, según coincidían ayer la mayor parte de los analistas a partir de su decisión de nombrar ya un coordinador electoral en el Partido Laborista. Brown, que el domingo sucedió a Tony Blair como líder de la formación y mañana le sustituirá como primer ministro, tiene hasta la primavera de 2010 para la convocatoria a urnas, aunque se da por seguro que no agotará la legislatura. Su entrada en el 10 de Downing Street no requiere revalidación popular ni tampoco votación en el Parlamento; basta que la Reina le designe primer ministro como nuevo líder del partido con mayoría en Westminster. Pero es probable que no espere en exceso a someterse a unos comicios. En principio, estos se descartan para el otoño, porque Brown no tendría tiempo para presentar sus credenciales de renovación. Se le asociaría demasiado a los diez años gestionados por Blair, sin oportunidad de mostrar su propio estilo como gobernante. Pero los observadores consideran que prolongar la legislatura más allá de un año haría que el fuerte arranque que pretende Brown entrará en una fase de estancamiento, obligando además al primer ministro a gastar todas sus energías en la preparación de las lejanas elecciones. La idea del cambio, aunque sea desde el mismo laborismo, y el repunte que las encuestas comienzan a dar a Brown, cuando menos por la novedad, podrían malograrse si los comicios se demoran. Todos estos análisis parten del anuncio hecho por el nuevo líder laborista de que nombrará al actual ministro de Transportes, Douglas Alexander, como coordinador electoral. La alarma ha saltado entre los conservadores. El llamado efecto Cameron que desde la elección del nuevo líder tory les situó por delante en las encuestas, ha comenzado a debilitarse. El último sondeo, publicado el domingo, daba a los laboristas un 39 por ciento de estimación de voto, frente a un 36 por ciento para los conservadores. Hasta ahora, David Cameron se había limitado a vender la imagen de un dirigente juvenil y fresco, esperando entrar en materia, con propuestas po- ABC. es Galería de imágenes del mandato de Tony Blair en abc. es internacional Cristina Palomares Historiadora MUDANZA EN DOWNING STREET l nuevo inquilino que ocupará mañana el número 10 de Downing Street vive una puerta más arriba, en el número 11. Tras una década en el Ejecutivo el hasta ahora todopoderoso ministro de Finanzas, Gordon Brown, llega a lo más E alto de la política británica con un paquete de medidas bajo el brazo con las que intentará ganar una vez más la confianza del electorado. La tarea no es fácil. Brown no es un tipo que caiga bien. Es hosco, reservado y autoritario. Brown no es Blair. Pero curiosamente esos mismos rasgos parece que le están ayudando a crear una imagen de político de peso en contraste con el político- actor que algunos ven en su predecesor. Las prioridades del nuevo Gobierno Brown parecen centrase en la política doméstica. La dedicación casi absoluta de Blair a la política exterior estos años atrás se ha dejado sentir duramente en casa. La confianza en el Gobierno laborista se ha deteriorado considerablemente y los ciudadanos no esperan un cambio radical con el nuevo primer ministro. Sin embargo Brown llega con la lección aprendida y presenta un laborismo renovado cuyo lema son los valores de la compasión y de la vida familiar. Según él mismo ha declarado su pasión es la educación, su prioridad inmediata la sanidad y los nuevos retos para su gobierno incluyen la creación de viviendas asequibles y de comunidades seguras y sostenibles. Brown promete escuchar a los ciudadanos y trabajar en base a sus necesidades. También planteará una reforma de la Constitución. Como aperitivo de su laborismo renovado anunció su decisión de formar un gobierno de talentos o a la Sarkozy, ofreciendo puestos de responsabilidad a gente de valía aunque no sean laboristas. Esta se- mana pasada Brown ofrecía el ministerio para Irlanda del Norte a Paddy Ashdown, el antiguo líder de los liberal- demócratas. Ashdown no aceptó. Aunque su política exterior está por ver, su visión de la escena internacional se adivina algo diferente de la de Blair. Brown ha anunciado que aunque cumplirá los compromisos internacionales que tiene el Reino Unido, no se quiere centrar solo en la fuerza militar sino en ganar corazones y mentes Brown tiene hasta 2010 para convencer al electorado de que además de canciller puede también ejercer de estadista. Según Michael Portillo, el error de los conservadores ha sido creer que Blair era invencible. Su error sería ahora creer que Brown es fácil de ganar.