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50 MADRID LUNES 25 s 6 s 2007 ABC Es espantoso lo que tarda en morir un idiota escribió en un diario Rosado escribió en su diario, hecho que contribuyó a inculparle, el relato terrorífico del crimen. He aquí un extracto: Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpearla, y una papeleta imaginaria que decía: Quiero morir Le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de autobús. Allí podríamos matarle a gusto dijo mi compañero. Al oír esto, la presa se debatió con mucha más fuerza. Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se debilitaba. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota. Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen, y me dije: Cómo me paso Le dije a mi compañero que le cortara la cabeza. A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. La próxima vez le tocará a una chica y lo haremos mucho mejor Piden 90 años para la banda de los secuestros exprés de Moratalaz El fiscal solicita esta pena por dos de los ataques s El abogado de una víctima pide 19 años para cada uno de los tres agresores CARLOS HIDALGO MADRID. El Ministerio Fiscal solicita para los tres miembros de la banda de los secuestros exprés de Moratalaz un total de 90 años de prisión por dos de sus palos en mayo del año pasado. Como se recordará, este grupo delictivo, formado por jóvenes colombianos y ecuatorianos, tuvo en jaque a la Policía Nacional durante un mes. Se registraron hasta cinco casos diferentes de esta modalidad delictiva en Moratalaz y Vicálvaro por esas fechas. En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso ABC, el fiscal solicita, a cada uno de los tres acusados, dos penas de cinco años de prisión por robos con violencia; dos penas de seis años por detenciones ilegales; cinco años más por robo con fuerza, y otros tres por lesiones. El juicio se desarrollará los días 4 y 5 de julio en la Sección 26 de la Audiencia Provincial de Madrid. Los acusados son Carlos Waldemoro Fajardo Cardona, de 22 años; José Fernando Espinosa Saza, que cumplirá 20 años durante la vista, y Juan Guillermo Veasquez Gallego, de 20 años. A ninguno le constaban antecedentes. Se les imputan dos casos de los llamados secuestros exprés Uno de ellos, el 4 de mayo de 2006. Un vecino de Moratalaz, a primera hora de la mañana, fue abordado en el interior de su coche en el garaje. Según la Fiscalía, Carlos Waldemoro abrió la puerta del vehículo y le puso una pistola en la cabeza. Le obligaron a pasarse al asiento trasero, agarrándole por el cuello, mientras le colocaban una brida en los pulgares y una venda en los ojos. Entonces, le quitaron todo lo de valor: una tarjeta de crédito, el teléfono móvil, las llaves de su casa y el reloj. También le obligaron a darles el código de la tarjeta. Con el coche de la víctima, buscaron un cajero y sacaron 300 euros. No contentos con ello, metieron al hombre en el maletero, donde permaneció seis horas. En ese tiempo, la banda entró en su casa y robó efectos tasados en 3.800 euros- -DVD, televisión, videoconsola, teléfonos, un ordenador, joyas... La Policía recuperó el equivalente a 108. Ése es el primer caso. El segundo se produjo seis días después, el 10 de mayo. En aquella ocasión parece, según la Fiscalía, que participó, además de los tres acusados, un menor. Cuando un vecino salía de su coche, aparcado en un garaje de Moratalaz, le abordaron, le golpearon fuertemente y le tiraron al suelo. Acto seguido, le robaron la cartera, con sus tarjetas de crédito, el móvil, unas gafas graduadas, el reloj y varias joyas, todo ello tasado en 910 euros. Recuperó objetos tasados en 168. En esta ocasión, además de una pistola, los malhechores utilizaron varios cuchillos, y con esta amenaza, el denunciante no tuvo más remedio que facilitarles el número secreto de su tarjeta de crédito. Uno de los acusados, entonces, se marchó a buscar el coche, en cuyo maletero metieron a su víctima. Dos de los integrantes de la banda acudieron hasta un cajero y sacaron 700 euros de la cuenta del hombre, que permaneció capturado en el coche más de media hora. Como resultado de las heridas, presentó contusiones por el cuerpo y, tras tardar 45 días en curarse, le quedaron secuelas de estrés postraumático. La acusación particular, en este segundo caso, a cuyo escrito de conclusiones también ha accedido este periódico, coincide bastante con el fiscal. Por el delito de robo con violencia e intimidación solicita cinco años de prisión para cada uno de los tres acusados; por el de detención ilegal, 10 años; por el de lesiones, dos años, y por un delito de estafa, dos años. Además, por responsabilidad civil, los acusados conjunta y solidariamente indemnizarán con 5.000 euros a la víctima por los objetos robados y la rotura de las gafas. En cuanto a daños y perjuicios, la acusación particular pide 24.000 euros por las lesiones y secuelas que sufre la víctima. ABC Uno de los hijos de la víctima, junto a la parada del autobús donde asesinaron a su padre, la madrugada del 30 de abril de 1994 La próxima vez le tocará a una chica y lo haremos mucho mejor anunciaba en su espeluznante relato Capturado media hora (Viene de la página anterior) otra, a la que dejó su novio a escasos metros del portal de su casa, en el que entró a la carrera. Después, le tocó el turno a una anciana cuando bajó a tirar la basura. Otras cuatro personas burlaron sin saberlo una muerte segura fruto de un ritual macabro llevado a la práctica hasta el final. Fue cuestión de azar, pues a partir de las 4 horas, las reglas del sádico juego establecían que la víctima tenía que ser un varón. Desde aquellos fatídicos hechos, Rosado sigue siendo el mismo. Su carácter se ha afianzado y se ha fortalecido con la edad, al igual que su psicopatía. En estos 13 años se ha dedicado a estudiar y a enseñar a sus compañeros. Este psicópata y sádico universitario- -así fue considerado por los peritos durante el juicio- -terminó a la sombra la licenciatura que cursaba en el momento del crimen- -Químicas- -y ha culminado con éxito dos más: Matemáticas e In- geniería Técnica de Informática. Ahora, va por la cuarta: la licenciatura de Informática... Su facilidad para el aprendizaje y el hecho de tener tanto tiempo libre privado de libertad ha propiciado que ocupe las horas muertas que está obligado a pasar entre rejas haciendo uso de su inteligencia. Además, hay otras cuestiones a considerar nada desdeñables. Una de ellas, es la de poder optar a más reducciones en su condena; y, lo mismo cabe decir a la hora de encontrar un empleo, que sería, en su caso, su primera experiencia laboral. No obstante, las fuentes jurídicas y penitenciarias consultadas consideran esta posibilidad muy remota, debido a su perfil de psicópata, que se ha acrecentado con el tiempo, a su aislamiento, y a la alarma social que ello provocaría. Además, precisan que el hallar un puesto de trabajo no implica la concesión del tercer grado. Se le suele otorgar a los reclusos cuando están en la antesala de la libertad, ten- gan o no empleo. En este caso, habría que considerar minuciosamente numerosas cuestiones que, a priori, lo desaconsejan ¿Qué ocurriría si se lo otorgaran, pese a todo? Saldría de Soto e iría a un centro específico para estas situaciones: el Victoria Kent, donde sólo tendría que acudir a dormir. Los trabajadores sociales se encargarían de tramitar el contrato de trabajo, de contactar con el empleador, de mirar horarios y distancias, etc. En suma, el reo no tendría que explicar cuál es su situación, pero la persona que le emplea la conocería. Otra cosa bien distinta sería si ya ha cumplido condena: no tiene porqué dar explicaciones ni que mediar nadie. Hasta que salga en libertad, Rosado sigue con su rutina carcelaria, en la que se incluye la visita, dos veces al mes, de su familia. Ningún bis a bis íntimo con novias o parejas. Jamás lo ha tenido. A un centro específico