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42 INTERNACIONAL LUNES 25 s 6 s 2007 ABC Alberto Sotillo FU MANCHÚ EN LA HISTORIA a primera vez que oí hablar de la idea de elaborar un manual de Historia de Europa que se estudiaría en todas las escuelas de la UE no pude contener la sobrada sonrisilla del escéptico. ¿Sería Juana de Arco una santa patriota en el Reino Unido? ¿El duque de Alba, un filántropo en Holanda? ¿Nelson, un marino con estatua en la Concorde? ¿Bismarck, padre de la patria gala? Y los héroes del Dos de Mayo, ¿encarnación de la bravura patriótica o insurgentes de inclinaciones terroristas frente a la democratizadora invasión napoleónica? Después, he reparado en que la UE no tiene futuro hasta que no adopte dos medidas de sentido común: la obligación de que cualquier referéndum sobre el futuro de la Unión sea de escala paneuropea y no nacional, y la inaplazable elaboración de un manual de Historia de Europa de enseñanza obligatoria en todas las escuelas de la UE. La historia como asignatura siempre ha sido víctima del pensamiento mágico. En España, sin ir más lejos, cuando empezábamos a sospechar que la invasión de los árabes no fue consecuencia del apetito lujurioso de Don Rodrigo, viene una nueva generación de mitómanos a inventar reyes gallegos, emperadores catalanes, califas de Jaén y, en el colmo de la ilustración, a montar una nueva puesta en escena de la guerra civil en versión películas de chinos de Fu Manchú. La historia siempre es un punto de vista. No hay una inequívoca verdad histórica. De ahí que un libro de texto para la enseñanza del pasado compartido deba partir de un consenso inteligente que garantice la convivencia de futuras generaciones. En Europa, ese consenso parece una utopía. Pero más patética es la situación en España, donde el consenso se sustituye por un disenso sistemático cuyo único objetivo es evitar que algún día el pensamiento crítico sustituya al magín mágico. Un manual de historia europea haría el milagro de que muchos españoles descubriesen a los Reyes Católicos. Nos ayudaría a comprender las razones de Guillermo de Orange en las guerras de Flandes. Y haría imposible el bochornoso espectáculo de quienes creen que aún estamos en las guerras del pasado. L El presidente senegalés, Abdoulaye Wade, enarbola la bandera nacional REUTERS Fórmulas para salvar África El presidente de Senegal, en la fórmula Wade propone redistribuir los beneficios del oro negro entre petroleras, países africanos productores y no productores para erradicar la pobreza POR ERENA CALVO LAS PALMAS. Los negocios son los negocios, y en África están concentrados en pocas manos. Pese a que en un principio se confió en que el hallazgo de petróleo en países como Nigeria (1960) sería un acicate para el progreso, lo cierto es que no ha sido así. No son pocas las organizaciones no gubernamentales asentadas en el vecino continente que año tras año denuncian cómo los beneficios del oro negro revierten en los gobernantes de los países productores, sin que esas riquezas naturales aporten bienestar alguno a la población. Ante lo que considera una injusticia social, el presidente senegalés Abdoulaye Wade propone invertir la tendencia y redistribuir el dinero que se obtiene del crudo. Es la base de su fórmula, la fórmula Wade Las multinacionales que operan en África obtienen la porción más grande del pastel del petróleo, sobre todo tras la escalada de precios experimentada desde 2004, explicaba recientemente Wade en una visita a España. Ante esta situación, propone que los beneficios de vender el petróleo por encima de los 29 euros- -precio medio de la cotización del barril de Brent en 2003- -se distribuyan a partes iguales entre las compañías explotadoras, los países propietarios de los yacimientos (23 de los 54 que componen África) y los países que no poseen petróleo. Para Wade esta fórmula contribuiría a erradi- Distribuir beneficios car la pobreza en un continente donde más de trescientos millones de personas se enfrentan a diario a toda una odisea para sobrevivir. Si no consigue la adhesión de las petrolíferas a su propuesta- -ya ha mantenido algunos encuentros con compañías estadounidenses- serán los organismos internacionales, dice, quienes deban hacerse car- go del sobrecoste que supone sobre todo para los no productores la factura energética. Un sobrecoste, impuesto por un oligopolio, que estrangula aún más nuestras economías De forma que si no se ataja dicho estrangulamiento, llegará un momento en que África sea inhabitable Hasta entonces, sus habitantes continúan desplazándose de una región a otra, de un país a otro, en busca de oportunidades Pero los flujos migratorios no se mueven sólo dentro del territorio africano, también lo hacen más allá de sus fronteras. Sólo en 2006 más de treinta mil personas partieron en precarias embarcaciones clandestinas desde África a las costas canarias. Wade muestra una tolerancia cero frente a la inmigración ilegal, que se ha convertido en un granito de arena entre España y Senegal Para eliminarla buscamos una solución duradera que genere empleo en nuestras ciudades y para ello- -además de la aplicación de su fórmula- -pide a países como España que fomenten el sector privado de Senegal para crear riqueza y trabajo, y para que llegue un día en que nuestro continente sea de los jóvenes que trabajan por su desarrollo y que ahora, en la mayoría de los casos, sólo tienen una opción: emigrar. Si no se ataja la presión de la pobreza sobre la población, llegará un momento en que África sea inhabitable La lucha contra la inmigración Abogado, matemático y economista A sus 81 años, Abdoulaye Wade aún tiene fuerzas para presidir su país, Senegal. En el poder desde el año 2000 tras derrotar al Partido Socialista- -que llevaba cuarenta años gobernando- Wade fue reelegido en febrero de este año presidente de Senegal. Su formación, el Partido Democrático Senegalés (PDS) consiguió un 55,9 por ciento de los votos en unas elecciones que fueron calificadas de justas, libres y transparentes por los observadores internacionales. Este mes de junio el PDS salía también victorioso de las legislativas. Abogado, matemático y economista, Wade se autodefine como liberal y su objetivo es conseguir la modernización de su país. De fuertes convicciones políticas, Wade ha dedicado parte de su vida a la lucha por los valores de la democracia y los derechos humanos.